¿Estados Unidos quiere volver a Afganistán?

Por Bruno Sgarzini

El polvo vuela por la mezquita de Kunduz, en el norte de Afganistán, luego de la explosión que dejó más de 50 muertos. Según Matiullah Rohani, responsable regional de Cultura e Información del talibán, el atentado fue obra de un suicida que voló por los aires justo en la oración del mediodía de los chiitas, una rama del islam profesada por el 20% de los afganos.

Una semana antes, en Kabul, otra bomba fue detonada en una mezquita de Kabul cuando se realizaba una ceremonia en honor a la madre del portavoz del talibán, Zabihullah Mujahid. Cinco personas murieron al instante.

Ambos atentados fueron atribuidos a una serie de ataques lanzados por el Estado Islámico de Khorazan, cuyo objetivo es instalar un califato en Afganistán, Irán, Pakistán y Turkmenistán.

El gobierno talibán, como China y Rusia, considera que la organización cuenta con el respaldo de los servicios secretos de Estados Unidos. Sobre todo, después de que la Administración Trump sacara de la lista de organizaciones terroristas al Movimiento Islámico del Turkestán Oriental, supuesto aliado del EI de Khorazan.

En este contexto, una delegación del gobierno talibán se reunió con una enviada por la Casa Blanca a Doha, Qatar, sede del acuerdo firmado por Trump que derivó en la retirada de Estados Unidos.

Por parte del gobierno de Biden fue Tom West, el representante especial adjunto para la Reconciliación de Afganistán, Sarah Charles, funcionaria humanitaria de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y David Cohen, subdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Según West, Estados Unidos quiere que el talibán respete “los derechos de todos los afganos, incluidas las mujeres y las niñas,  para formar un gobierno inclusivo con un amplio apoyo”. También que “permita que las agencias humanitarias tengan libre acceso a las áreas más necesitadas” y afectadas por la contracción económica en el país.

Además de cumplir con los acuerdos para que Afganistán no sea un “refugio de terroristas” que ataquen a Estados Unidos. La salida de excolaboradores estadounidenses en el país también fue parte de la agenda.

La participación de un alto funcionario de la CIA, por otro lado, llamó la atención por la posibilidad de que la Casa Blanca negocie una presencia de la agencia en el país. 

La CIA tiene en Afganistán milicias y oficiales de inteligencia formados para la “lucha contra el terrorismo”. Muchos operan los campos de amapola que hacen a Afganistán el principal exportador de opio del mundo, según  Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

La reunión, sin embargo, no fue de reabrir la embajada de Estados Unidos en Kabul. “No se trata de otorgar reconocimiento o conferir legitimidad. La legitimidad debe ganarse a través de las propias acciones de los talibanes”, dijo un funcionario de la Casa Blanca a la CNN en inglés.

Tampoco de liberar las reservas de Afganistán congeladas por Washington, ni de reabrir el financiamiento que se le daba al país a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

La Cruz Roja Internacional estima que se han cerrado más de 2.000 estructuras sanitarias y unos 23.000 trabajadores de la salud, incluidas 7.000 mujeres, han dejado de cobrar un salario o han tenido que dejar de trabajar, según informa la agencia AFP.

Todo por la suspensión del financiamiento internacional que sostenía los salarios de la administración pública, y los programas de ayuda de ongs internacionales.

El sistema sanitario afgano está al borde del colapso, de acuerdo a la agencia. Un ejemplo es el hospital de Kabul que trata a los enfermos de Covid-19,  a pocas semanas de ser cerrado por la falta de insumos y pago de salarios.

La Unión Europea anunció que está lista para negociar una posible vuelta a Kabul para coordinar tareas humanitarias. Uno de los mayores miedos de los gobiernos europeos es la migración masiva de afganos por la crisis en el país.

No se trata de enviar dinero al Banco Central (afgano), hay otras maneras, puede ser una institución financiera internacional que gestione un fondo fiduciario con unas condiciones”, comentó un alto funcionario de la UE luego de hablar de las conversaciones que hay sobre el tema con Washington.

Ni China ni Rusia han enviado el dinero necesario para que el talibán afronte sus serios problemas financieros. Irán, por su lado, sí ha contribuido con ventas de gasolina al gobierno afganos.

Pero en las calles del país acechan las colas para retirar dinero de los bancos, la suba de los precios que evaporan los salarios de los comerciantes, y el fantasma de un eventual desabastecimiento.

Incluso hay mercados en Kabul donde los afganos venden todas sus pertenencias para salir del país, de acuerdo al periodista español Mikel Ayestaran.

Como gesto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán, aliado del talibán, pidió un gobierno que “refleje la diversidad étnica de la sociedad afgana para la estabilidad y el progreso de Afganistán”.

El pedido fue realizado luego de que el canciller de Pakistán, Shah Mahmood Qureshi, se reuniera en Islamabad con Wendy Sherman, subsecretaria de Estado de Joe Biden. Un encuentro donde Pakistán pidió que se descongelara los fondos de Afganistán, y Estados Unidos un gobierno que respete los “derechos de las mujeres y la mayoría de los afganos”.

El talibán, en vez de eso, armó un gabinete de hombres y sustituyó el Ministerio de la Mujer con el de la Promoción de la Virtud y Prevención de Vicio, a cargo de monitorear la aplicación de la ley sharía (islámica). También en algunas ciudades regresaron los castigos públicos contra ladrones.

En este contexto, luego de la reunión en Doha con los funcionarios de la Casa Blanca, Amir Khan Muttaqi, canciller del talibán, declaró; “con Estados Unidos  hablamos de asistencia humanitaria e insistimos en que el acuerdo de Doha debe ser aplicado plenamente. La integridad y el espacio aéreo afganos deberían ser respetados, y no debería haber interferencias en los asuntos internos”.

“Tratar de desestabilizar al gobierno en Afganistán no es bueno para nadie”, remarcó en una conferencia de prensa.

El país, ya lejos de los reflectores internacionales, parece seguir abandonado a su suerte.

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#PA.

13 de octubre de 2021.

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