El mandato de Trump, signado por los crímenes de odio

El mandato de Trump, signado por los crímenes de odio


Un programa que depende del FBI relevó los tres primeros años del último gobierno republicano, donde los delitos por motivos raciales, religiosos o sexuales aumentaron de la mano de una retórica de odio.

Un programa utilizado por el FBI, denominado Uniform Crime Reporting (UCR), relevó los crímenes de odio en los Estados Unidos durante el mandato de Donald Trump y los datos obtenidos son alarmantes.

El reflejo de la realidad toma doble significancia, al ser información oficial, ya que ni siquiera surgen de las -a veces- cuestionadas organizaciones privadas. Además, el recorte estadístico de UCR dejó afuera el año 2020, con lo cual es factible pensar que los índices pudieron haber sido peores.

Tras el primer año del mandato de Trump, en 2017, Human Rights Watch ya advertía que el magnate había convertido “a los refugiados e inmigrantes en blancos de sus políticas discriminatorias, llamándolos delincuentes y refiriéndose a ellos como una amenaza para la seguridad; ha envalentonado la política racista al adoptar una postura ambigua frente al nacionalismo blanco y ha defendido consistentemente ideas y políticas antimusulmanas”.

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Resultados de una retórica

Las consecuencias de la retórica política republicana que gobernó la Casa Blanca hasta diciembre pasado, que incluyó la construcción del muro en la frontera con México, quedó expuesta.

Trump declaró en 2019 cuando iba por su tercer año de mandato que “el odio no tiene cabida en nuestro país” y atribuyó los tiroteos masivos contra ciudadanos indefensos a “un problema de salud mental”.

Según delimita el programa UCR, una víctima de delito de odio “puede ser un individuo, una institución comercial y financiera, una entidad gubernamental, una organización religiosa o la sociedad y público en general”, refiere la web del FBI. Además, se explica que “en 2019 las agencias de aplicación de la ley del país informaron que hubo 8,812 víctimas de delitos de odio”.

El mecanismo surgió luego de la aprobación de la Ley de Prevención de Crímenes de Odio Matthew Shepard y James Byrd Jr., de 2009 -llamada así en homenaje a un joven gay y a un hombre negro que fueron asesinados en 1998-, que obligó al FBI a recopilar datos sobre este tipo de delitos cometidos o dirigidos contra menores. Desde 2013, esas estadísticas empezaron a incluir a los mayores de 18 años de edad o más. De las 6.628 víctimas sobre las que se informaron datos de su edad en 2019, 5.909 eran adultos y 719 menores que resultaron damnificados por los delitos de odio.

El 57,6% de los ataques se produjeron por el prejuicio de los agresores contra la raza, etnia o ascendencia, informa el FBI. El 20,1% fue víctima por cuestiones religiosas y el 16,7% por su orientación sexual, mientras el 2,7% su identidad de género y el 2% fue blanco por su discapacidad.

El grupo más afectado por delitos raciales fue, casi de forma esperable, la comunidad negra: el 48,5% de los ataques se dirigieron contra afroamericanos. Lejos quedaron los que tuvieron como víctimas a personas de raza blanca (el 15,7%) y un poco por debajo los que recibió la comunidad latina o hispana, con el 14,1.

El 4,4% afectó a ciudadanos de origen asiático, el 3,5 a grupos donde estaban representadas varias razas, el 2,7 a indígenas estadounidenses o nativos de Alaska, el 2,6 a integrantes de la comunidad árabe y el 0,5 a nativos de Hawái u otras islas del Pacífico.

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Religión y sexualidad, motivos del delito

La comunidad judía de los Estados Unidos fue la más afectada por crímenes con motivos religiosos, ya que el 20,1% de los delitos fue contra ellos. De ese índice, el 60,2% fueron ataques antisemitas.

El 60,2 por ciento de aquel 20,1 fue producto de ataques antisemitas. En orden descendente, la segunda comunidad religiosa afectada fue la islámica, con el 13,2 % de los casos. El 3,8% de los delitos tuvo como víctimas a los católicos y un porcentaje idéntico se registró contra distintas confesiones cristianas.

Como grupos minoritarios, un 3,5 de la estadística señala que los afectados fueron miembros de la comunidad sij -que tiene su origen en la India- y en menor medida otras religiones que van desde ortodoxos rusos a protestantes, mormones, testigos de Jehová y budistas entre otras.

En el caso de los delitos de odio clasificados por orientación sexual en los Estados Unidos durante los primeros tres años de mandato de Donald Trump -1.429 según los registros del FBI-, el 61,8% fue dirigido contra gays, el 25 % contra grupos de lesbianas, bisexuales, homosexuales y transgéneros, el 10 % solo contra lesbianas y el 1,9% de bisexuales.

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Los agresores, en su mayoría blancos

Las estadísticas que computó el FBI contemplan delitos de odio como intimidaciones o amenazas, agresiones, asesinatos, violaciones, trata y otros que se recopilan en el Sistema Nacional de Notificación de Incidentes (NIBRS).

En el Uniform Crime Reporting (UCR) se identificaron a 6.406 responsables de crímenes de odio durante 2019, que fueron clasificados por grupos raciales. La información arrojó que el 52,5% eran blancos, el 23,9 afroamericanos, el 6,6 se identificó en grupos multirraciales, el 1,1 en indígenas estadounidenses o nativos de Alaska, el 0,9 eran asiáticos, el 0,3 nativos de Hawái u otras islas del Pacífico y en el 14,6% de los casos no se registró el origen étnico.

En una investigación del Centro de Estudios sobre el Odio y el Extremismo de Estados Unidos quedó reflejado que los crímenes de odio ascendieron en las estadísticas durante su gobierno: “Los condados que votaron abrumadoramente por el presidente Trump durante las elecciones presidenciales también experimentaron el mayor aumento de crímenes de odio”, señalaron los autores del trabajo.

Desde el 1 de enero de este año, el Programa UCR recopila solo datos del Sistema Nacional de Notificación de Incidentes que dejó atrás al Sistema de Informes Resumidos (SRS) mucho más acotado en las estadísticas. Como fuere, los crímenes de odio en Estados Unidos aumentaron y las cifras podrían indicar una tendencia peor porque muchos de estos delitos no se denuncian.

En el transcurso de 2019 y solo hasta agosto -el último año del que se tienen estadísticas publicadas por el FBI- en el país de la democracia habían ocurrido 255 tiroteos masivos en los que perdieron la vida 8.734 personas y 17.308 terminaron heridas, según la organización sin fines de lucro Gun Violence Archive. Trump se acercaba al tercer año completo de gobierno. No habían explotado hasta ahí los conflictos raciales posteriores al asesinato del joven negro George Floyd cometido por la policía en Mineápolis, Minesota, el 25 de mayo de 2020.

#PA.