Comando Sur: vuelven los que nunca se fueron

Comando Sur: vuelven los que nunca se fueron

Por Lucia Sabini Fraga

En la tarde de ayer viernes alrededor de las 15 horas, el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, mantuvo una reunión con el primer mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca. Según el video que el mandatario paraguayo subió a sus redes sociales, la reunión fue “muy productiva y esperanzadora para las relaciones bilaterales que tenemos con este gran país”. El encuentro fue privado, sin secretarios ni ministros; situación inédita entre estos países.

Como parte de los objetivos compartidos, Abdo Benitez destacó que ambos gobiernos “estamos juntos para defender la democracia en la región, fortalecer la cooperación contra el crimen organizado trasnacional e impulsar el comercio bilateral y las inversiones”. En relación al comercio bilateral, Paraguay intentará fortalecer su inserción en el mercado norteamericano a partir de la producción por ejemplo de carne vacuna, al que el mandatario considera “la mejor carne del mundo”. También propuso un tratado de libre Comercio con EE.UU. desde el Mercosur
– entre que preside actualmente– ; prácticamente una vuelta a las relaciones carnales entre Washington y su histórico patio trasero.

La lucha contra el lavado de dinero, contra el narcotráfico, y el fortalecimiento institucional eran los temas prioritarios de agenda; pero  entre tanto eufemismo a la hora de estrechar vínculos y fortalecer los esquemas de seguridad, inteligencia y fuerzas armadas, se esbozó finalmente la propuesta que el país de norte tenía preparada para el país del sur –y que probablemente fuera su principal objetivo de la juntada– : EEUU ofrecerá dos rutinas del Programa de Intercambio Combinado de Entrenamiento de las Fuerzas Especiales (JCET) en los años 2020 y 2021; y por otro lado, el Comando Sur norteamericano ejecutará un “ejercicio de respuesta conjunta a crisis regionales en el 2021” junto con Paraguay.

Evidentemente, el gobierno de Trump no tiene ningún interés en sacar la pata de encima del continente americano y por el contrario, pretende continuar comandando aspectos nodales de la región como el intercambio económico, y las áreas referidas a seguridad y defensa. Pensar entrenamiento militar y educativo a fuerzas paraguayas en un contexto de crisis regionales, (como las rebeliones populares que se sucedieron en Haití, Chile, Colombia o Ecuador) o a partir de gobiernos díscolos como Venezuela, Cuba o lo que fuera en su momento Bolivia, tiene varias lecturas posibles, pero objetivos bastante claros. Es de público conocimiento el rol militar que han jugado los distintos organismos estadounidenses (como el célebre Comando Sur ) en la formación de las tropas locales durante las décadas del 60 y 70 en el continente, previo a las dictaduras militares que pusieron fin a los movimientos insurgentes.  Según el analista argentino Alberto López Girondo, este comando es uno de las diez unidades militares con que Estados Unidos vigila el planeta, cubriendo a las tres Américas y el Caribe (un área de casi 25 millones de kilómetros cuadrados) y que tiene sus intereses estratégicos en el manejo de los recursos naturales de la región. Para ello es necesario disminuir los grados de soberanía propios de los estados nación y fortalecer los lazos con la potencia americana.

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El encuentro entre los mandatarios se dio además, en el contexto de un cruce diplomático previo que tensionó las aguas de los países en cuestión. El martes 10 de diciembre, un día antes de que Abdo Benítez viajara a Washington, la embajada norteamericana comunicó la prohibición de entrar en territorio norteamericano al ex fiscal general de estado Javier Díaz Verón y el ex senador y ex presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, Óscar González Daher, y a sus respectivas familias. En el marco de casos de corrupción explicita, el primero está acusado por enriquecimiento ilícito; mientras que al segundo le pesa una causa por tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y declaración falsa. Ambos funcionarios están procesados y se encuentran en prisión domiciliaria. A la suspensión por tiempo indefinido de la visa norteamericana de estos dos funcionarios, se le suma la detención semanas atrás de la ex diputada Cynthia Tarragó, por estar supuestamente involucrada en un esquema de lavado de dinero. Como si fuera poco, existen más dirigentes y funcionarios salpicados por las causas que se investigan, por lo que el propio Partido Colorado (espacio político de los dos implicados y también del propio presidente) buscará estos días la forma de “depurar” el partido y hasta posiblemente excluir a los acusados, de los registros de afiliados.

La nota difundida la semana pasada por el Departamento de Estado de EEUU explicita que la medida “envía una fuerte señal de que los Estados Unidos está comprometido a combatir la corrupción sistémica y a apoyar el Estado de derecho en Paraguay”. Como ya es costumbre, la bondad norteamericana aparentemente es pionera en la búsqueda de soluciones para otros países.

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Abdo Benitez, o Marito para los amigos, asumió la presidencia de Paraguay tras las elecciones del año pasado, en agosto de 2018. El empresario de 48 años, también fue senador por el mismo Partido Colorado que lo llevó como presidente. Su padre, Mario Abdo, fue el secretario privado de Alfredo Stroessner, militar que mantuvo a Paraguay bajo una dictadura durante casi treinta y cinco años. La simpatía del presidente paraguayo por el ex dictador es compartida por su par Jair Bolsonaro, mandatario brasileño quien en la inauguración de la represa hidroeléctrica Itaipú sobre el rio Paraná, en febrero de este año, aseguró  hacer el acto en “homenaje para el general Alfredo Stroessner”.

La firma de ese tratado, de hecho, le generó a Abdo Benitez una importante crisis interna: el Acta Bilateral firmada por los dos países tuvo que ser anulada poco tiempo después, tras la denuncia de la oposición paraguaya y el anuncio de un juicio político al presidente por no proteger los intereses nacionales. Resulta que el acuerdo establecía cantidades mínimas de distribución y valores de compra muy por debajo del precio de mercado, condiciones altamente desfavorables para Paraguay.

Abdo Benítez decidió permanecer en su país los meses próximos al incidente y recién volvió a subirse al avión presidencial para trasladarse al país mais grande du mundo para asumir su presidencia en el Mercosur este 5 de diciembre último. Pero rápidamente le tomo el gustito: antes de viajar a EEUU el miércoles 11, el presidente paraguayo también participó de la asunción de Alberto Fernández en la ciudad de Buenos Aires junto a otros mandatarios de la región. Como parte del Mercosur –y presidente pro tempore durante el primer semestre del 2020- Paraguay pretende  entablar buenas relaciones con quienes comparte bloque; pero sin desatender ni un minuto los intereses de la gran nación del norte. ♣♣♣

#PA.

Sábado 14 de diciembre de 2019.