Capital político y dólares: ¿los motivos para seguir sin reconocer a Biden?

Capital político y dólares: ¿los motivos para seguir sin reconocer a Biden?

Por Federico García


Si hay algo en lo que ha sido constante Donald Trump desde la misma noche del 3 de noviembre en la que las cabinas de votación se cerraban en los Estados Unidos es en insistir en que la elección fue amañada en su contra.

Pese a que Joe Biden ya actúa con agenda presidencial, puesto que se aseguró los suficientes votos electorales para desplazar al magnate, y que cosechó el reconocimiento de numerosos líderes mundiales, Trump se ha negado a seguir la tradición de reconocer públicamente la victoria de su rival demócrata.

Pero consumada la derrota, un secreto a voces en el país del norte, la pregunta se centra en saber cuáles son los motivos que tiene para extender el conflicto y las denuncias de fraude el único presidente estadounidense en 40 años en no iniciar una guerra en algún lugar del mundo, para más datos.

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Maduro contó los votos

Como último episodio de esa estrategia, el equipo del republicano ahora se encargó de poner en el ojo de la tormenta a la empresa venezolana Smartmatic, a la cual adjudican vínculos con Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro.

En realidad, la encargada de contar los votos es la firma canadiense Dominion Voting, pero el grupo de abogados republicanos, con el ex alcalde de Nueva York, Rudolph “Rudy” Giuliani, a la cabeza, afirma que está bajo el control de Smartmatic, que además es proveedora de su software.

Lo que Donald Trump denuncia es que el conteo se detuvo abruptamente en cinco estados que utilizaban el sistema de Dominion, datos que se analizan fuera de los Estados Unidos: “No se envían a Canadá. Se envían a Alemania y España, y la empresa que los cuenta no es Dominion, es Smartmatic”, refirió Giuliani.

“Estamos usando una compañía extranjera que es propiedad de venezolanos que eran cercanos a Chávez y ahora cercanos a Maduro. Además, tienen una historia de ser una compañía que fue fundada para arreglar elecciones. Tienen un terrible historial y son extremadamente hackeables”, aseguró en una entrevista televisiva.

Sin embargo, los abogados no se quedaron allí y el efecto mariposa de sus declaraciones rebotó en varios rincones del mundo: “Sabemos que la tecnología se exportó para afectar una elección en Argentina”, dijo Sidney Powell, otra miembro de la troop de Trump. También agregaron que el mismo sistema pervirtió resultados electorales en Chicago en 2006 y en la misma Venezuela en 2013.

Sin mostrar pruebas concretas de los hechos apuntados en su conferencia de prensa del último jueves, Rudy sostuvo que, además de la detención del conteo, “también intercambiaron votos sutilmente, tal vez diez por distrito para que no lo note”.

Los abogados de Trump no solo apuntan a Smartmatic y Venezuela sino que también afirmaron que hay supuestos vínculos con ejecutivos de empresas que producían tecnología de tabulación de votos, el magnate George Soros, la Fundación Clinton, Hugo Chávez y Antifa (Acción Antifascista). En ese sentido, manifestaron que había una “influencia masiva del dinero comunista a través de Venezuela, Cuba y probablemente China e interferencia con nuestras elecciones aquí en los Estados Unidos”.

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Motivaciones

Desde el día de las elecciones, Donald Trump comenzó una batalla para revertir el resultado en su contra. Para ello, creó lo que denominó un fondo de defensa electoral, a través del cual inició una campaña para obtener dinero de sus seguidores para “luchar” contra la ilegalidad de la votación.

Pero tanto sus rivales políticos como sus opositores dentro del republicanismo ven difícil que el dinero se utilice para tales fines y argumentan que la intención del presidente es estirar lo más posible el conflicto para seguir recaudando fondos que le permitan continuar operando, ya que consideran que su derrota es segura y que no tendrá forma de dar vuelta la voluntad popular.

La teoría fue apoyada por Brendan Fischer, director de reforma federal en el Centro Legal de Campañas, quien señaló que, lejos de ser utilizado para los objetivos planteados, los dólares están siendo volcados a un nuevo comité de acción política que el presidente creó tras la elección, un instrumento recaudador que acepta hasta 5.000 dólares anuales por donante y tiene “relativamente pocas restricciones sobre cómo se puede usar el dinero, por ejemplo, para respaldar una carrera política y potencialmente hasta llenar su propio bolsillo después que deje la Casa Blanca”.

Por su parte, el equipo de Trump presentó la creación del comité de acción política como algo natural y previsto de antemano. Sin embargo, Susan Del Percio, integrante del grupo republicano opositor llamado Proyecto Lincoln, afirmó que el presidente podría usar el dinero recaudado para defenderse de casos legales que eventualmente enfrente en Nueva York cuando deje el gobierno el 20 de enero y pierda la inmunidad del cargo.

“Por esto se niega a admitir la derrota. Cuanto más se demore el presidente, más podrá seguir recaudando dinero”, sostuvo Del Percio a NBC News.

Todo indica que Trump aspira a seguir activo en política después de dejar el poder, debido a que los 73 millones de sufragios obtenidos lo posicionan como influencia dentro del partido.

Algunos especialistas postulan que su negativa a aceptar la victoria de Biden está direccionada a mantener activa a su base de votantes de cara a las presidenciales de 2024. Pese a la falta de evidencia de fraude, un 52% de los republicanos cree que Trump “ganó legítimamente” la elección, según una encuesta de Reuters difundida este miércoles.

Es imposible saber cuándo el magnate aceptará en público el triunfo de Joe Biden, pero se descarta que deberá ocurrir tarde o temprano, mientras resiste la presión del demócrata, que ya advirtió que la negativa a ayudar a una transición ordenada puede complicar la lucha contra el coronavirus que ya se calcula ha matado más de 250.000 personas en el país.

La apuesta de Trump parece conllevar varios riesgos, además de potenciales réditos personales en un combate cuerpo a cuerpo consigo mismo para no convertirse en uno de los cinco presidentes en el último siglo en no ser reelecto. ♣♣♣

#PA.

SABADO 21 DE NOVIEMBRE DE 2020.