Lacalle Pou en el país de las maravillas

Lacalle Pou en el país de las maravillas

Por Lucia Sabini Fraga


Este dos de marzo, el Parlamento uruguayo recibió al presidente de ese país y miembro del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, quién llevó a cabo un discurso para todo el cuerpo legislativo sobre las medidas adoptadas y los logros de su gobierno en el primer año al frente del ejecutivo.

A pocos días de asumir la presidencia, el 1ro de marzo de 2020, Lacalle Pou se vio obligado a enfrentar la crisis del COVID 19 que asoló a la política y la economía mundial. Con un proceso de vacunación en marcha, y los números de contagio altos pero estables, el presidente quiso poner su sello al primer año de mandato: no es necesariamente una costumbre para la política uruguaya que el presidente haga discursos de rendición de cuentas de forma anual ante el Parlamento. El actual mandatario quiso dar su impronta repitiendo la usanza que su padre -el expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera- instauró durante su mandato entre los años 1990 y 1995; y decidió invocar a una conferencia para informar “el estado de la República a los representantes del pueblo”.

En un sutil no-pero-sí, Lacalle Pou precisó bien al comienzo de su discurso que no buscaba confrontar con el anterior gobierno del Frente Amplio: “Hoy no venimos a hablar de herencias, no es momento, ya todos sabemos cuál era la situación del país antes del primero de marzo. Ya no hay más tiempo para excusas, aunque puedan ser válidas”. Decidió así, dejar de lado ese ataque para otro momento.

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Medidas contra la pandemia

Durante los 55 minutos de discurso, el mandatario repasó las medidas adoptadas de cara a la pandemia de COVID-19 subrayando constantemente los aciertos gubernamentales. En relación con la decisión política de mantener las libertades individuales sin restricciones absolutas ni cuarentenas obligatorias, se mostró convencido del camino elegido y eligió felicitar a la población por su conducta civil: “Siento un profundo orgullo por la conducta y responsabilidad de la gran mayoría de los uruguayos”, apuntó.

La estrategia de gobierno, con el diario del lunes que fue un año entero, no fue tan errada: durante meses Uruguay tuvo un muy bajo índice de contagios, situación que detonó en un cambio brusco para los últimos meses del año y tocó su pico en diciembre y enero. Allí el presidente directamente optó por prohibir la entrada durante las fiestas a cualquier individuo, incluyendo uruguayos fuera del país; una medida prácticamente sin precedentes en todo el mundo. Durante todo el período, Uruguay alcanzó a tener poco menos de 60.000 contagios y 619 muertes; aunque lo importante es su tasa de mortalidad que sólo alcanzó el 1,04 -bastante menor que sus vecinos Argentina (2,46) o Brasil (2,42)-.

Dentro de las menciones, Lacalle Pou rescató el trabajo del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) – órgano consejero para las decisiones que toma el Ejecutivo referidas a la pandemia- y defendió la variopinta LUC (Ley de Urgente Consideración) que abarcó más de 400 artículos de diversas temáticas y que fue efectivamente aprobada por el Parlamento en julio pasado.

En el párrafo dedicado a las cuestiones de seguridad, el presidente del Partido Nacional se mostró contento por la baja en los índices de distintos delitos como la “reducción de 20% de los homicidios, 12% de las rapiñas y 18% de los hurtos; y, aunque en márgenes menores, también en lo que hace a la violencia doméstica y los abigeatos”. Como medidas para lograr estos números, destacó 5 normativas: la ampliación de la legítima defensa, el aumento de las penas al narcotráfico, la creación del delito de resistencia al arresto y la reforma del Código Rural. Curiosamente, otro de los elementos nombrados y que abona a la baja de delitos aparentemente es la declaración de ilegítimos a los piquetes”; una medida que en otras latitudes podría considerarse inconstitucional por atacar la libertad de huelga, amén de que le otorga a una medida política o gremial el mismo rango violento que un robo o un homicidio. Por otro lado, es llamativo -como mínimo- que ubique con el mismo grado de importancia la violencia de género (de carácter estructural, cultural, pero también la consecuencia de falta de políticas públicas concretas) que atenta contra la vida de miles de mujeres; y el delito del robo de ganado como es el abigeato.

En cuanto a la economía, el presidente destacó que todos los logros obtenidos se hicieron sin recurrir al bolsillo de la ciudadanía: Hicimos todo esto sin aumentar impuestos y se decía que no se podía hacer expresó orgulloso. Sin embargo, fue noticia en marzo pasado -a poco de su asunción- que el gobierno decretó subas a partir de abril del año pasado en los servicios públicos de agua, luz, telefonía y el IVA a las tarjetas de débito en un promedio del 10% cada servicio.

También se refirió a distintos aspectos educativos y reivindicó las clases presenciales en los ámbitos rurales; formato que prácticamente no fue suspendido en esas regiones.

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Mercosur y las proyecciones para 2021

Durante el año pasado, Luis Lacalle Pou mantuvo reuniones con los presidentes de Argentina, Brasil y Paraguay, todos países miembros del Mercosur (Mercado Común del Sur). Su objetivo siempre estuvo alineado a lograr la “flexibilización” del bloque para lograr acuerdos comerciales con terceros países.En su discurso, hizo nuevamente hincapié al respecto con la necesidad de flexibilizar al bloque “para poder liberarnos del corsé que a veces nos pone el Mercosur” y “salir a la búsqueda de acuerdos con el mundo”.

A la hora de las proyecciones para este 2021, mencionó varias inyecciones de dinero destinadas a mitigar los efectos de la pandemia en las clases populares y de cara al casi 9% de población en situación de pobreza. Por ejemplo, la multiplicación “por sexta vez” del monto de las asignaciones familiares en marzo y abril y el aumento del monto que se percibe por el programa de canasta alimenticia. También expresó la intención de realizar una “inversión adicional” de 200 millones de pesos (4,5 USD millones) para apoyar “a ollas, comedores y merenderos” y otra suma similar “para atender a personas en situación de calle”. En resumen, prometió que el Estado va a invertir este año más de 1.200 millones de dólares en inversión pública e infraestructura”.

El cierre del discurso tuvo la impronta del comienzo: diálogo y más diálogo para el país “más democrático del continente” como muchos políticos locales le atribuyen a la banda oriental. “Señores legisladores: todos aquí, con nuestras diferencias, con nuestros matices, con nuestras agendas, todos queremos lo mejor para el país. El gobierno ha tenido vocación de diálogo con los distintos partidos políticos, con los distintos sindicatos y con las cámaras empresariales. Siempre con una premisa que me ha marcado en mi vida personal y política: firme con las ideas y suaves con las personas”, concluyó el presidente. El discurso y por tanto el acto, cerró con el aplauso de pie de los congresistas.

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El frente gobernante multicolor está integrado por el Partido Nacional, el Partido Colorado, Cabildo Abierto, el Partido de la Gente y el PI; y prácticamente todos sus dirigentes dieron muestras de satisfacción al relato presidencial de este martes.

El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000) miembro destacado del Partido Colorado, hizo una devolución casi impecable de su compañero de coalición: “Fue un discurso sobrio, optimista, responsable, democrático, de talante abierto, preciso. Tuvo uno de los años más difíciles de la historia nacional con un flagelo universal. Como país, sociedad, Gobierno y como institución, ha estado a la altura de las circunstancias, esto es incuestionable”, sostuvo. Por su parte, el partido opositor más representativo (Frente Amplio) decidió no emitir grandes observaciones ni críticas. La calma yorugua ante todo. ♣♣♣

#PA.