Una conmemoración sin tanto festejo

Una conmemoración sin tanto festejo

Por Lucía Sabini Fraga

Los 22 de enero son hace más de una década un día festivo en Bolivia: se conmemora la creación del Estado Plurinacional en Bolivia. Como pocos, el gobierno del MAS – con la presidencia en aquel momento de Evo Morales- puso en marcha un proceso de Asamblea Constituyente para redactar una nueva constitución: se incluyeron las voces de comunidades originarias (reconociéndose 36 nacionalidades culturales), se instauraron instancias de gobierno más participativas para la ciudadanía, y se hizo foco en aspectos sociales y de derecho; entre otros elementos. Tres años después de comenzado ese proceso -en el año 2009- la Constitución Plurinacional fue aprobada por 164 de los 255 asambleístas, posteriormente modificada por el Congreso y finalmente refrendada por la población en un nuevo referéndum.

El acto por el nuevo Estado – que fue declarado día festivo en el 2010 – fue precedida por el primer mandatario boliviano Luis Arce, quién asumió el poder ejecutivo hace apenas dos meses y medio. Esta vez (y debido a la situación sanitaria y la propagación del COVID-19) los festejos oficiales en la plaza Murillo de la ciudad de La Paz, fueron anómalos. No hubo la habitual sesión parlamentaria, ni largos discursos presidenciales, ni desfiles de organizaciones sociales, ni la masiva fiesta que reúne campesinos, obreros, indígenas, cholas, entre otras identidades.

El año pasado también había sido un año atípico: debido al golpe institucional de noviembre del 2019, la presidencia interina de Jeanine Añez determinó la instalación de operativos militares en gran parte del país; pero sobre todo en las zonas cocacoleras de la región del Trópico de Cochabamba, donde se extendieron desde el 16 de enero hasta el 24 de ese mes. Los operativos de seguridad estaban orientados a evitar concentraciones, movilizaciones o cualquier acto público que revindicara -en definitiva- al gobierno depuesto.

La ceremonia oficial fue un ritual ancestral encabezado por el presidente y su vice, David Choquehuanca, de agradecimiento a la Madre Tierra o “Pachamama”. Durante el acto, se aportaron distintas ofrendas como alimentos o inciensos mientras se realizó una quema simbólica; acompañado por oraciones en aimara y el sonido de instrumentos andinos típicos.

***

El discurso presidencial tuvo un tono acorde a la poca festividad de las circunstancias generales: se pidió en primer lugar un minuto de silencio por el reciente fallecimiento del importante dirigente indígena Felipe Quispe, “El Mallku”. Si bien la causa de muerte fue un paro cardíaco, también se presume que había contraído coronavirus.

Justamente, la muerte de Quispe formó parte de la agenda boliviana durante los últimos días. El dirigente, historiador y campesino de 78 años, fundó los “Ayllus” o comunidades rojas en el Altiplano para luego conformar el Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK) de ideas indigenistas en la década del 80. Fue encarcelado cinco años debido a esta lucha, y posteriormente se presentó como candidato a presidente en los comicios de 2002 y 2005 con el Movimiento Indígena Pachakuti (MIP). Reconocido por todo el arco político, una de sus frases más icónicas fue la respuesta en 1992 a la periodista Amalia Pando cuando le consultaba el porqué de su insurrección: “A mí no me gusta que mi hija sea empleada (doméstica) de usted.”

Tanto el presidente Arce como el exmandatario Morales hicieron las menciones correspondientes, saludando principalmente su trayectoria. “Su lucha y liderazgo han sido un importante aporte para la liberación de los pueblos indígenas” expresó Evo y agregó que “Bolivia pierde a un dirigente consecuente”. Pero incluso la oposición salió a mostrar sus condolencias, como el ex candidato Carlos Mesa, quien expresó: “Fue una figura importantísima de nuestra historia reciente, emblema de la lucha por la inclusión, la igualdad y el reconocimiento pleno de los derechos de los indígenas de Bolivia” o el propio Jorge “Tuto” Quiroga -otro ex presidente de Bolivia- quién lo describió como “el líder aimara más relevante de las últimas décadas” que “defendía sus ideas con intransigente firmeza, dialogaba y cumplía compromisos asumidos”.

Quien no fue pareció muy respetuosa, fue la golpista Jeanine Añez quién se despachó en su Twitter con un mensaje poco empático: “Se lo llevó el virus, no “aguantó” Felipe Quispe. El enemigo invisible no perdona. Paz en su tumba” y agregó “Si no fue el virus lo siento. Hombre polémico, para unos luchador, para otros odiador, lo cierto es que partió de entre los vivos”.

***

El enemigo COVID

El expresidente Evo Morales no participó del festejo por estar internado -aunque en recuperación- a causa del Coronavirus. Sin embargo, envió saludos y se mostró efusivo en las redes sociales: saludó al presidente Arce y su compromiso “por continuar la lucha del pueblo boliviano para desmontar el sistema colonial y neoliberal, y reactivar la economía protegiendo la vida y la salud”.

También tuvo un momento para recordar lo sucedido hace un año en Argentina (país que le dio asilo político) cuando se desarrolló la conmemoración en el Estadio Deportivo Español, en el barrio porteño de Parque Avellaneda: un acto patrio a distancia. Aquel evento se constituyó además como el primer acto electoral de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), y tuvo una masiva participación de bolivianos radicados en el país, así como de dirigentes argentinos, gremialistas, o funcionarios de distinto rango.

En los festejos por la conmemoracion del Estado Plurinacional, Arce también salió en defensa de Morales y tiró por tierra las teorías sobre el fraude del MAS. “Ese fraude nunca se probó y lo que hubo fue un golpe de Estado, aunque se instaló una narrativa para hablar de un fraude monumental” aseguró.

De todos modos, el eje central de su intervención -en concordancia con la campaña y sus intervenciones desde la asunción- radicó en buscar unidad y paz social. En el acto de ayer aseguró que “el mandato popular de recuperar la democracia se traducirá en la búsqueda de reconciliación y reencuentro” . Revindicó la wiphala como símbolo y mencionó la búsqueda de justicia y la reconstrucción de la patria, como horizontes.

***

Mientras tanto, la situación en Bolivia respecto a la pandemia es preocupante. Actualmente atraviesa desde fines de 2020 la segunda ola de la covid-19 con índices de más de 2.500 contagios diarios, por encima de los récords de julio y agosto, acumulando 9.818 decesos y 196.393 contagios confirmados desde marzo pasado.

En sus últimas declaraciones, y para hacer frente a la compleja situación sanitaria, el presidente Arce informó que fueron autorizadas la contratación de vacunas, pruebas, medicamentos, reactivos y equipamiento. “En un efectivo esfuerzo, adquirimos 2,2 millones de pruebas y aseguramos la provisión de 15 millones de dosis de vacunas” confirmó en su red social de Twitter. Pero todavía es tiempo de esperar. ♣♣♣

#PA.