Tenemos visitas

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Por Lucía Sabini Fraga


La gira del jefe del Comando Sur de los Estados Unidos por Uruguay y Argentina tiene como objetivo tender lazos con ambos gobiernos sudamericanos ante la influencia rusa y china en la región. La administración Biden busca a través de distintos acuerdos de “cooperación” no perder relevancia en la región que históricamente consideró su “patio trasero”.

Esta semana se concretó una visita al Río de la Plata que tiene varias lecturas posibles. El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el almirante Craig S. Faller, se reunió con altos mandos de Uruguay el martes 6, en su primer viaje a ese país desde que asumió el cargo en noviembre de 2018.

Ayer miércoles se trasladó a Argentina, donde tiene previsto visitar las Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Tierra del Fuego, según informó la embajada de EE.UU. Según esta oficina, Faller entregará ayuda humanitaria en representación del Departamento de Defensa de Estados Unidos, en apoyo a los gobiernos locales para combatir la pandemia del COVID-19.

Durante su primer aterrizaje en el país oriental, Faller fue recibido por el ministro de Defensa Nacional, Javier García, y luego brindó una conferencia de prensa. Según destacaron medios uruguayos, el almirante se refirió a la “valiosa” relación de cooperación entre ambos países y calificó a Uruguay como un “importante socio en materia de seguridad”. El ministro García por su parte dio a conocer el inicio de las negociaciones para adquirir tres embarcaciones, vehículos blindados y un helicóptero de las fuerzas armadas estadounidenses. “Es la confirmación de una relación bilateral de dos países que tienen una larga historia de cooperación y de amistad en común” enfatizó el funcionario del gobierno uruguayo. De cara a la pandemia, el Comando Sur comprometió aproximadamente 4,8 millones de dólares en asistencia al país uruguayo en equipos, suministros sanitarios y camas para terapia intensiva.

En Argentina, Faller fue recibido en horas de la tarde de este miércoles por MaryKay Carlson, Encargada de Negocios de la Embajada en Buenos Aires, donde se llevó adelante la primera reunión. Este jueves está previsto el encuentro del funcionario norteamericano con el Ministro de Defensa, Agustín Rossi; así como una visita a la ciudad de Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego.

Varios elementos se ponen en juego en la visita argentina. Por un lado, el gobierno de Alberto Fernández viene trabando fuertes relaciones económicas con China, enemigo comercial de EE.UU. Por el otro, la elección y compra de la vacuna Sputnik V, proveniente de Rusia, fue otro gesto que demostró la amplitud de alianzas que pretende el país sureño. La salida del Grupo de Lima -aliado a la política de EE.UU- encarnada por el canciller Felipe Solá, fue otro golpe para la relación entre ambas naciones y sobre todo, para los intereses de EE.UU en el continente. En ese sentido, el nuevo presidente demócrata Joe Biden marcó un gesto de acercamiento al gobierno argentino estableciendo este viaje y empujando posibles firmas de “cooperación”. Es evidente que estarán en agenda los temas más preocupantes para el gigante del norte: Venezuela, China y Rusia.

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El Comando Sur

Craig Stephen Faller es un almirante de la Marina de los Estados Unidos, graduado de la Academia Naval de aquel país, y posee un postgrado en seguridad nacional. Participó de la Guerra del Golfo (1990-1991) y previamente al actual cargo, se desempeñó durante 2017 como asesor y asistente del secretario de Defensa. El Comando Sur de Estados Unidos, por otro lado, ha tenido un rol protagónico en el vínculo entre el país del norte y sus intereses geopolíticos en la región, considerado históricamente por diversos analistas como “patio trasero”. Este dependencia con sede en Florida, es uno de los diez comandos de combate unificado de EE.UU y responde al Departamento de Defensa de ese país.

Se calcula que está integrado por más de 1.200 efectivos militares y civiles en representación del Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Marines, la Guardia Costera, y varias agencias federales; pero en los hechos -durante, por ejemplo, las llamadas Operaciones Especiales Conjuntas- se despliegan distinta cantidad de efectivos, armamento o material bélico. Así fue el caso en abril del año pasado, cuando el gobierno de Donald Trump duplicó las fuerzas estadounidenses presentes en el mar Caribe y en el Pacífico oriental, ubicando gran cantidad de aviones, buques de combate, barcos guardacostas, helicópteros y naves radares en la zona, con el objetivo de presionar a Venezuela. El Comando Sur también trabaja con sectores de inteligencia, asistencias para la seguridad y las denominadas misiones de cooperación; y está a cargo de las distintas bases militares en América Latina.

Del Comando Sur dependió en su momento la llamada Escuela de la Américas, operada por el Ejército de Estados Unidos, que funcionó hasta septiembre de 1984 (con ese nombre) en la ribera del canal de Panamá y donde se graduaron 44.000 militares latinoamericanos en la lucha contra la “insurgencia”; muchos de ellos, protagonistas de los sangrientos golpes de Estado en la región. Esta delegación se renombró posteriormente como “Instituto del hemisferio occidental para la Cooperación en Seguridad” y opera actualmente con su base en el estado de Georgia. No está de más recordar que entre 1989 y 1994, se realizaron más de 40 intervenciones militares en países de América Latina con una finalidad política de desestabilización a los gobiernos locales. ♣♣♣

#PA.