Vacunas VIP sacuden a la política peruana en medio de la campaña

Vacunas VIP sacuden a la política peruana en medio de la campaña

Por Federico García


Rumbo a las generales del 11 de abril, casi 500 personalidades, entre empresarios y funcionarios, se inmunizaron de forma irregular. La mayoría se vacunaron durante el mandato del ex presidente destituido Martín Vizcarra, quien también recibió sus dosis. Sin embargo, el escándalo golpea al gobierno de Francisco Sagasti, que llegó con un discurso de transparencia en la política.

El operativo de vacunaciones secretas para funcionarios y personalidades cercanas al Ministerio de Salud de la Argentina, destapada la última semana, es el más reciente capítulo de inmunizaciones VIP que se conoce en el mundo, el cual sucede casi en paralelo con el “vacunagate” en Perú.

La bomba en el país andino explotó hace diez días y, si bien en un principio salpicó únicamente al ex presidente destituido Martín Vizcara, luego la red de inmoralidad se extendió al actual gobierno transitorio de Francisco Sagasti, quien pidió disculpas públicas y terminó revelando que los vacunados de forma irregular alcanzaban las 487 personas.

En el desglose de la infame lista, las autoridades peruanas detallaron que se trata de 122 funcionarios públicos, que fueron inmediatamente separados de sus cargos; 16 de ellos pertenecían al actual gobierno de transición del Partido Morado. Entre los más polémicos se hallan el propio secretario de Salud, Luis Suárez Ognio, quien se vacunó junto a seis familiares, la canciller Elizabeth Astete y la ministra de Salud Pública, Pilar Mazzetti, que debieron renunciar a sus cargos.

Hace una semana, la entonces ministra Mazzetti declaró ante el Congreso que, como “capitán de barco”, iba a ser la última funcionaria de salud en vacunarse. Pero mentía, debido a que se había inmunizado el 22 de enero.

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La repartija

En la “repartija de vacunas” -como calificaron el escándalo algunos medios locales-, los 487 inmunizados ilegalmente recibieron algunas de las 3.200 dosis que el grupo farmacéutico chino Sinopharm entregó para el personal a cargo del ensayo de la vacuna entre 12.000 voluntarios peruanos.

Sin embargo, el nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Allan Wagner, afirmó que el escándalo no presentará inconvenientes en medio de las negociaciones que realiza el gobierno peruano con el laboratorio chino para la adquisición de más dosis contra el Covid-19, ya que ocho funcionarios de la cancillería -que además formaron parte de las negociaciones con el gobierno de XI Jinping– fueron beneficiados por las vacunas VIP.

También el jefe del ensayo, el médico Germán Málaga, fue suspendido por la Universidad Cayetano Herrera. Además, renunciaron el rector de esta universidad privada, Luis Varela, y los vicerrectores José Espinoza y Alejandro Bussalleude, los tres inmunizados.

Málaga no dio explicaciones convincentes al Congreso sobre el criterio que usó para autorizar la inmunización de las 487 personas, entre quienes hay una decena de empresarios y sus parientes. El jefe del ensayo está en el foco público porque, además de repartir las inyecciones discrecionalmente, se aplicó tres dosis de la vacuna, en vez de las dos que indica el protocolo, lo que también hizo con otras 30 personas.

“Yo los voy a buscar para pedirles disculpas y agradecerles en haber confiado en mí estos meses de investigación. Esto será cuando yo me sienta mejor y se dará durante el fin de semana”, expresó a El Comercio el investigador, en referencia a las autoridades del laboratorio chino.

Por su parte, abogados penalistas y juristas señalan que los principales implicados pueden ser condenados hasta a ocho años de prisión por delitos como negociación incompatible, concusión, cohecho y complicidad en corrupción de funcionarios.

En el caso de Astete, Rivera dijo que no solo ha sido funcionaria, sino que tuvo a su cargo las negociaciones para la compra de vacunas, por lo que podría ser acusada de negociación incompatible o aprovechamiento indebido del cargo, que se sanciona hasta con ocho años de cárcel en el país.

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Elecciones inmunes

La polémica no sólo estalló en el peor momento de la pandemia, cuando Perú registra 45.000 muertos y 1,2 millones de infectados, sino en medio de la campaña de los comicios generales del 11 de abril.

Analistas políticos peruanos argumentan que Martín Vizcarra tiene demasiados elementos para perder adhesiones en su empeño por ganar un escaño en el Congreso, luego de ser destituido en noviembre del año pasado por incapacidad moral, pero que la repartija discrecional de vacunas afecta indudablemente al gobierno de Sagasti, que llegó con un discurso de transparencia y moralidad en la política.

Rápidamente, el candidato presidencial por el Partido Morado, Julio Guzmán, defendió la labor realizada por el mandatario frente al caso de vacunas VIP, al rechazar la denuncia constitucional presentada por el candidato parlamentario por Podemos Perú, Marco Falconí, para incluir en el caso a Sagasti y a la jefa del gabinete ministerial, Violeta Bermúdez, en las acusaciones que se encuentran en el Congreso.

“La vacunación y traición se dio en el gobierno anterior y liderado por el expresidente Vizcarra. Lo que hizo el gobierno de transición es sacar toda la información para hacerla transparente y el mismo presidente pidió una comisión de investigación”, indicó durante su recorrido de campaña en Tarapoto.

El presidente Sagasti reforzó la idea de que “la mayoría de las vacunaciones ocurrieron en septiembre y octubre”, es decir, en el gobierno de Vizcarra, que hasta la fecha recibió ocho denuncias y se encamina hacia un juicio político que podría inhabilitarlo para ejercer la función pública por diez años.

Vizcarra se vacunó en octubre del año pasado, cuando todavía era presidente, pero antes incluso de que la vacuna china tuviera luz verde, lo cual sucedió recién el 31 de diciembre. Lo hizo con su esposa, Maribel Díaz, y su hermano mayor, César Vizcarra. El ex mandatario alega que fue uno de los 12.000 voluntarios, pero lo desmintió la Universidad Cayetano Heredia. ♣♣♣

#PA.