Un triunfo todavía incierto

Un triunfo todavía incierto

Por Lucia Sabini Fraga


Las elecciones presidenciales del domingo 7 de febrero tienen un carácter clave no solo para Ecuador, sino para la configuración del mapa regional, en lo que incipientemente podría constituirse como una nueva oleada progresista. En una primera impresión, queda claro que en Ecuador ganó el bloque de fuerzas populares, contra los sectores de derecha o del discurso “anti política” encarnada por figuras del ámbito empresarial.

El candidato ganador fue Andrés Arauz de Unión por la Esperanza (UNES) con el 32,2% de los votos válidos, y la casi totalidad de votos escrutados. El resultado era predecible, puesto que ya las encuestas y el propio desgaste del gobierno de Moreno, daban por favorito al joven economista quien se presenta como la continuidad del proyecto de Revolución Ciudadana, encarnado en el gobierno de Rafael Correa en la década 2007-2017. Es un triunfo anhelado, que se da luego de un recorrido más que difícil: el sector político correísta fue perseguido, sufrió reiterados intentos de proscripción y su principal referente -quien reside en Bélgica desde 2017- fue blanco sistemático de ataques políticos y judiciales.

Sin embargo, el porcentaje obtenido no alcanza para evitar el balotaje; que será todavía frente a un candidato incierto. Ese es el dato más jugoso de la elección del domingo: hubo prácticamente empate técnico entre el centroderechista Guillermo Lasso con 19,59%, y el candidato ambientalista e indigenista Yaku Pérez con el 19,86%. La tendencia es de todos modos bastante clara: un 52% del electorado se volcó por candidatos con un perfil de izquierda o progresista (aunque muchos miran con fuerte desconfianza a Pérez); mientras que si sumamos a Lasso y al empresario Xavier Hervás (que obtuvo un llamativo 16% para ser su primera aparición en el ámbito político), se llega al 36% del electorado. La candidata que respaldaba el actual presidente sólo alcanzó el 1.5%.

El próximo 11 de abril será el más político de los domingos en Latinoamérica: junto a Chile y su elección por los convencionales que redactarán la próxima Constitución, y las elecciones presidenciales y legislativas de Perú; se suma la segunda vuelta de Ecuador para elegir su próximo presidente.  

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Desconfianza contra el Consejo Nacional Electoral

Desde hace días, se sostenía un clima de desconfianza hacia el comportamiento del Consejo Nacional Electoral (CNE). El propio Arauz pedía este domingo en sus redes sociales la máxima atención en el control del conteo: “Hoy es un día histórico! El triunfo, una sola vuelta, solo es posible si salimos a defender el voto de los ecuatorianos y estar vigilantes de que se cumpla la voluntad popular” escribió el economista.

Ya con los primeros números sobre la mesa, los tres principales candidatos cuestionaron el accionar del órgano responsable: Arauz denunció que se publicaron resultados en base a fragmentos de una muestra que luego cambiaron. Por su parte, Yaku Pérez llamó a movilizarse al denunciar que se falsearon datos y con un discurso algo alarmista, mencionó la posibilidad de focos de violencia ciudadana.

En las últimas horas incluso embarró un poco más la cancha y dio a entender que podría haber fraude: “Estamos por comprobar una noticia gravísima, pero que es casi seguro. Se está confabulando un fraude entre el Sr. Correa y el Sr. Lasso y el Sr. Nebot (Jaime Nebot, líder del Partido Social Cristiano) para impedir que nosotros lleguemos a la segunda vuelta”, expresó Pérez este lunes en una rueda de prensa.

Lasso también se mostró insatisfecho, pero ya advirtió que en caso de no formar parte del balotaje cedería sus votos al candidato indigenista, como devolución de favores por la elección de 2017. El empresario (quien fue ministro de Economía en el año 1999 durante un mes, en medio de una enorme crisis económica que derivó en el mayor éxodo migratorio en la historia de Ecuador) retrocedió significativamente de su última performance cuatro años atrás, donde había obtenido el 28.09%.

En la tarde de este lunes, uno de los vocales de CNE, advirtió que la publicación del escrutinio definitivo podría tardar “varios días” y con ello, la posibilidad de conocerse el segundo candidato más votado y quién competirá con Arauz en abril.

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El sector indigenista, clave

Si bien varias encuestas le auguraban cerca de un 14%, el candidato Yaku Pérez logró una tajada electoral más que importante, y amenaza con ser el candidato de segunda vuelta que pueda desplazar al empresario Lasso, quien tenía ese lugar prácticamente asegurado.

Este elemento pone al descubierto que las fuerzas sociales indigenistas han cobrado notoriedad y son un actor político de peso en el país. Vale aclarar, que este sector no es homogéneo y presenta muchas diferencias en su interior; aunque sí representa al actor popular más dinámico, mejor organizado y de mayor capacidad de movilización del país. Pérez por su parte, tiene larga trayectoria en la militancia social del país: fue concejal de la ciudad sureña de Cuenca, y el partido al que representa -Pachakutik- es un brazo político del movimiento indigenista ecuatoriano, representado en gran parte por la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador).

La creación de una nueva Constitución, impulsada por Correa en el 2008, dio lugar a varios aspectos que los sectores indigenistas consideraban cruciales: por un lado, el establecimiento de la naturaleza como sujeto de derecho, y la cosmovisión del “buen vivir” como horizonte -una búsqueda de armonía entre el desarrollo humano y el entorno natural-. Con ciertas similitudes al proceso boliviano -país que también redactó una nueva Constitución y reconoció la plurinacionalidad de sus habitantes-; hubo luego un quiebre muy marcado ante varios sectores indigenistas y el gobierno de Correa por la famosa “Ley de Aguas” y debido a los acuerdos del gobierno con empresas internacionales para megaproyectos mineros.

Gracias a estas diferencias, el propio Yaku Pérez llamó a votar al neoliberal Guillermo Lasso en las elecciones del 2017 con el argumento de que era “preferible un banquero que una dictadura”. Abonando semejante confusión para cualquier votante de izquierda o progresista, en aquella oportunidad ganó con poco margen Lenin Moreno (hasta ese entonces vicepresidente de Correa), quien igualmente fue considerado “un traidor” por su propio espacio político.

En los levantamientos y movilizaciones populares que estallaron en 2019 se encontraron ambos sectores: el movimiento indigenista organizado (con activa presencia del referente y ahora candidato Yaku Pérez) y los defensores del proyecto correísta, que lograron ahora vencer en las urnas. Quizás la pregunta de esta semana sea ¿qué mensaje dará esta vez Pérez en caso de que la segunda vuelta se dé entre Arauz y Lasso? ¿será otra vez alumno de la escuela “cuanto peor mejor”? ♣♣♣

#PA