Petrobras continúa achicándose y Bolsonaro nombra a nuevo presidente del ente

Petrobras continúa achicándose y Bolsonaro nombra a nuevo presidente del ente

Por Lucia Sabini Fraga

Petrobras (la empresa petrolera de propiedad mayoritariamente estatal de Brasil) fue intervenida por el gobierno de Jair Bolsonaro, que definió un nuevo presidente, corriendo al economista hasta el momento titular –Roberto Castello Branco– quién había sido designado por el ministro de Economía, Paulo Guedes.

Petrobras lleva 68 años de existencia, es la empresa más importante y estratégica del país, una de las más importante en América Latina y hasta hace pocos años, supo ser una de las mayores empresas petrolíferas internacionales de capital abierto en el mundo. Si bien la nueva designación fue anunciada el viernes pasado, todavía falta la ratificación proveniente del Consejo de Administración de la empresa. El elegido es el general retirado y exministro de Defensa del Gobierno de Michel Temer, Joaquim Silva e Luna (otro militar en la esfera estatal, y van…) que actualmente se desempeña como director de la parte brasileña de la hidroeléctrica Itaipú.

Las reacciones bursátiles no fueron positivas y ya se oyen varias voces críticas al respecto. Este lunes, las acciones de la gigante petrolera cayeron un 20% en la bolsa de San Pablo y se calculan pérdidas por 100.000 millones de reales (18.200 millones de dólares) en valor de mercado, desde el anuncio del cambio de jefatura en el ente.

“El mercado está muy estresado por esa decisión de Bolsonaro. Es una señal horrible, una interferencia pésima, aunque hay que esperar a próximos capítulos”, afirmó Rodrigo Fontana, gerente de recursos de la firma Guide Investimentos. El diario Folha de S.Paulo, publicó el pasado sábado la opinión de especialistas para conocer la gravedad de esa caída: “En cuatro días la medida de Bolsonaro puede causar un daño mayor que el escándalo de Lava Jato en el valor de mercado de la compañía”. Para estos especialistas, lo que está en juego ahora es la credibilidad de la compañía; no por casualidad en las redes sociales varios usuarios ironizaron sobre que pronto sería más barato “comprar una acción de Petrobras que un litro de gasolina.”

En su justificación, Bolsonaro apuntó a la transparencia y la suba exagerada de costos del último tiempo (cerca del 30% en lo que va de año): “Lo que quiero de Petrobras y exijo es transparencia y previsibilidad, nada más que eso”, apuntó. Aprovechó para realizar duras criticas a la actual gestión -acusando a Castello Branco de trabajar desde su casa sin estar presencialmente donde se lo necesita- y a los agentes económicos de la empresa: “Algunos en el mercado financiero están muy felices con la política de Petrobras, que sólo tiene un sesgo: atender los intereses de algunos grupos en Brasil“. Justamente, envalentonado con la decisión, sugirió una medida a futuro: aseguró que se podrían reducir en un 10% los precios del combustible mediante la reducción de impuestos y de las ganancias para los distribuidores.

***

Venta de activos

Hace rato que Petrobras viene vendiendo parte de sus activos en el mercado, achicando su capacidad operativa. En diciembre del 2020 por ejemplo, Petrobras anunció la venta de 14 campos terrestres de exploración y producción localizados en el Estado de Bahía, a la empresa Ouro Preto Energia Onshore, por un total de USD 250 millones. Unos meses antes, en octubre, había anunciado la “etapa de divulgación” para la venta de sus participaciones en el Polo Carmópolis, que incluía 11 concesiones de campos terrestres ubicados en el estado de Sergipe, al nordeste de Brasil. Allí formaban parte de la venta, 3000 pozos de petróleo, 17 estaciones de tratamiento, una estación de gas, 350 km de gasoductos y oleoductos, una terminal acuática entre otras importantes infraestructuras.

Hace pocos días, en febrero mismo, otra operación de venta le quitó a Petrobras la totalidad de sus participaciones en dos campos de producción de gas natural localizados en aguas rasas del océano Atlántico. La venta por 55 millones de dólares se realizó a un consorcio conformado por las empresas OP Energia y DBO Energia. El plan de desinversión que planea el gigante brasileño tiene como objetivo reajustar sus deudas y centrarse en la producción de petróleo en aguas profundas y ultraprofundas, y para ello prevé la venta de activos por hasta 23.000 millones de dólares hasta el año 2023.

Consultado por el portal Izquierda a Diario, el trabajador de la empresa brasileña y militante sindical Leandro Lanfredi, reflexiona: “Decenas de campos de petróleo, plataformas, refinerías y terminales están siendo vendidas a precio de banana. Si el proyecto se consuma por completo, Petrobras habrá sido extinguida en la mayoría de los estados del país, quedando algunas plataformas, terminales y refinerías en los estados de Espírito Santo, Rio de Janeiro y San Pablo. En todo el resto del país será monopolio extranjero, los salarios serán menores, habrá menos puestos de trabajo, no habrá desarrollo de tecnología nacional y las ganancias se irán 100 % al exterior.” ♣♣♣

#PA.