La geopolítica de la vacuna retrasa la inmunización en Brasil

La geopolítica de la vacuna retrasa la inmunización en Brasil

Por Federico García


Llegan las vacunas de India, pero el arribo de insumos desde China para la fabricación de dosis sufre las trabas de la burocracia. La exagerada ideologización de la campaña de inmunización genera grietas al interior del gobierno de Jair Bolsonaro.

Finalmente, India liberó la exportación de vacunas y 2 millones de dosis llegarán a un Brasil convulsionado políticamente por el manejo de la pandemia y al borde del colapso sanitario con más de 8 millones de casos de coronavirus y más de 212.000 muertos.

En una semana en la que las internas en el gobierno comandado por Jair Bolsonaro se hicieron sentir, al pulso del inicio de una lenta vacunación, el otro problema del gigante latinoamericano sigue siendo China, que puso trabas para que llegaran a suelo brasileño los insumos necesarios para la fabricación.

El vicepresidente Hamilton Mourão atribuyó el impasse con los gigantes asiáticos a la “geopolítica de la vacuna”, ya que ambos países representan más de un tercio de la población mundial “y obviamente tienen sus intereses geopolíticos”, remarcó el segundo de Jair Bolsonaro.

En el Palacio del Planalto confiaban en que las vacunas podrían salir de India a fines de esta semana, con lo cual la decisión del gobierno de Narendra Modi es un respiro en el agitado gobierno de Bolsonaro. Sin embargo, el fracaso de la operación de transporte de las dosis indias y la exagerada ideologización respecto del origen chino de la vacuna, avivaron las críticas de asesores del presidente hacia la diplomacia.

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Inyección ideológica

La demora en la operación de envío de un avión para recolectar vacunas en India y el riesgo de posponer la producción de inmunizadores en Brasil ante las restricciones impuestas por China para la exportación de insumos desencadenó un bombardeo de críticas al canciller Ernesto Araújo, quien fue apuntado incluso por bolsonaristas como corresponsable de lo que consideran una vergüenza diplomática para Brasil.

Desde diciembre que el gobierno intentaba anticipar un lote de 2 millones de dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca, producida en un laboratorio indio. El objetivo era que las dosis se utilizaran para poner en marcha la campaña, para lo cual ya había preparada una ceremonia en el Planalto.

Para la misión se preparó un avión que efectivamente despegó hacia Oriente el 14 de enero, pero la empresa fue abortada cuando desde el gobierno de India dijeron no estar preparados aún para abastecer a otros países, por lo cual la aeronave nunca salió de la escala que había hecho en Recife.

Tanto el Instituto Butantan como el Fiocruz están en alerta por el embargo de insumos para drogas promovidos por el gobierno chino. Vinculado al gobierno de São Paulo, Butantan produce Coronavac, mientras que Fiocruz será responsable de la fabricación de Oxford/AstraZeneca.

La posibilidad de un impasse que retrase la vacunación en Brasil, en particular el calendario de la Fiocruz, se percibe como una nueva amenaza de retroceso para el gobierno de Bolsonaro.

Araújo también se convirtió en objeto de funcionarios gubernamentales que abogan por una menor carga ideológica en la conducción de la política exterior del país. Se quejan de que los constantes enfrentamientos con China han creado dificultades en el diálogo en un momento en que el país, desbordado con 8,5 millones de casos y más de 210.000 muertos, depende de la buena voluntad de Pekín.

Fue así que la continuidad del diálogo con las autoridades asiáticas viró hacia el poder Legislativo de Brasil. El presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, anunció que se reunirá con el embajador chino en Brasilia para intentar destrabar el envío de insumos para las vacunas CoronaVac y AstraZeneca aprobadas para la inmunización contra la Covid-19, al acusar al Gobierno brasileño por haber dañado las relaciones entre ambos países por cuestiones ideológicas.

“El gobierno brasileño ha puesto una barrera en la relación con China, haciendo ataques al embajador. Ahora está probada la importancia del diálogo diplomático. Necesitamos saber lo que ocurre y por qué no llegan los insumos a Brasil porque sin los insumos no tendremos vacuna”, dijo Maia.

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Campaña política

Con todo y contratiempos, el gobierno adelantó el inicio de la campaña de vacunación y repartió 6 millones de dosis en todo el país, que comenzaron a aplicarse el último lunes. En este sentido, surtió efecto la presión de los gobernadores y lo que se asumió como una dura derrota política de Bolsonaro a manos del gobernador de San Pablo, João Doria, que comenzó a vacunar el fin de semana, antes inclusive que el gobierno federal.

Es que la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria aprobó el domingo último el uso en carácter de emergencia de la Coronavac y de la Covishield, del laboratorio anglo-sueco AstraZeneca y la universidad británica de Oxford, que será producida en Brasil por la estatal Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz). En el mismo acto, rechazó la solicitud de autorización de emergencia de la vacuna rusa Sputnik V.

Inmediatamente después de la aprobación, el gobernador Doria, antiguo aliado de Bolsonaro y ahora su principal rival político, inició la inmunización para el personal de la salud en su región, la más golpeada por la covid-19.

Considerada como una victoria política de Doria, tras la guerra cruzada con el ex militar, uno de los líderes mundiales más escépticos frente a la gravedad de la pandemia y que llegó a criticar la vacuna china, el Ministerio de Salud terminó comprando las dosis de Coronavac, las únicas disponibles hasta el momento.

#PA.