Bolsonaro mira la estrategia Trump para las elecciones 2022

Bolsonaro mira la estrategia Trump para las elecciones 2022

Por Joan Royo Gual

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, debe estar tomando apuntes de lo ocurrido en EEUU en los últimos días. Tal como ha hecho en numerosas ocasiones podría repetir el guion de su admirado Donald Trump.

De momento, ya está alertando del peligro de fraude electoral en las elecciones presidenciales que Brasil celebrará en 2022 y en las que podría optar a revalidar su mandato.

Aquí en Brasil si tenemos voto electrónico en 2022 será lo mismo; el fraude existe (…) yo gané únicamente porque tuve muchos votos en 2018“, afirmó el mandatario el jueves ante un grupo de simpatizantes. El presidente del país carga desde hace tiempo contra el sistema de urnas electrónicas implantado hace 20 años, a pesar de que nunca presentó problemas de fiabilidad y de que fue el mismo que le proclamó ganador hace dos años.

Bolsonaro tampoco parece darse cuenta de la incongruencia que supone defender que el voto en papel es más fiable, porque ese es el sistema de EEUU que Trump considera fue coladero de fraudes.

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Efecto EE.UU.

Sea como sea, lo cierto es que en Brasil ya se teme lo que puede pasar en Brasilia en 2022 si Bolsonaro pierde las elecciones.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) interpretó los hechos en Washington como una advertencia sobre lo que puede estar por llegar: “Para Brasil, es una alerta sobre lo peor que aún puede ocurrir aquí si no se contiene el autoritarismo de Bolsonaro y sus milicias, si se siguen tolerando las violaciones a la libertad y a los derechos”, escribió en Twitter.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia (de centro-derecha) interpretó como un “ataque directo y gravísimo” a la Justicia Electoral los comentarios de Bolsonaro sobre supuestos fraudes en Brasil y lamentó que el mandatario consiga incluso “superar los delirios de Trump”.

El Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) pidió a la Fiscalía y al Tribunal Superior Electoral que investigue al presidente por esas declaraciones.

No obstante, las palabras de Bolsonaro sobre un fraude inexistente no son, ni de lejos, ni el único ni el primero ataque a las instituciones democráticas. Las imágenes de Trump arengando a los manifestantes y animándolos a marchar hacia el Capitolio para impedir el nombramiento de Joe Biden como nuevo presidente recuerdan mucho a escenas recientes de la política brasileña.

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Frente al Congreso

Hace apenas unos meses, Bolsonaro se paseaba entre simpatizantes de ultraderecha que se concentraban a las puertas del cuartel general del Ejército en Brasilia para pedir el cierre del Congreso Nacional y del Tribunal Supremo Federal, e incluso una intervención militar. Lo hizo en varias ocasiones, y ese gesto le valió una investigación que por ahora sigue empantanada.

De momento, las críticas de Bolsonaro al sistema electoral brasileño empiezan a dar algunos frutos: una encuesta del instituto Datafolha publicada esta semana apuntó que el 23% de la población quiere el regreso del voto en papeletas. El porcentaje sube hasta el 32% entre los que consideran la gestión del Gobierno como buena u óptima.

Diversos analistas brasileños remarcan estos días que, a diferencia de EEUU, las instituciones de la joven democracia brasileña son más frágiles y tienen algunos problemas estructurales, como la simpatía hacia la última dictadura militar (1964-1985) que aún pervive en algunos estratos de las Fuerzas Armadas.

“¿Qué puede pasar si los bolsonaristas, que fueron generosamente armados por el presidente en los últimos años, deciden salir a la calle y encontrarse con los soldados, cabos y sargentos que tienen simpatía por Bolsonaro? ¿Qué pasa cuando un Gobierno con lazos con las milicias es profundamente contrariado?”, se preguntaba el columnista de UOL Leonardo Sakamoto.

#PA. Sputnik News.