Largo peregrinar hacia las urnas en Bolivia

 -  -  2

Por Lu­cía Sa­bi­ni Fra­ga

♣ 

Quizás ya no lo recuerden los medios ni gran parte de la ciudadanía, pero en tiempos remotos pre Covid-19, hubo una interrupción del orden democrático aquí cerquita, en el vecino país de Bolivia. Tras las elecciones del 20 de octubre para elegir presidente, vicepresidente, 30 diputados y 36 senadores (que dieron como ganadores a la lista del MAS con Evo Morales- García Linera a la cabeza) los resultados oficiales fueron denunciados como irregulares a través de dos informes de la OEA, organismo liderada por el cuestionado Luis Almagro.

Tras el manto de sospecha de fraude, el clima social se espesó lo suficiente como para que el entonces presidente Evo Morales anunciara el 10 de noviembre que se repetirían las elecciones y se renovarían los miembros del Tribunal Supremo Electoral. 

Sin embargo, horas después y con la violencia instalada en las calles, Evo presentó su renuncia tras el pedido de sectores del ejército. A esa altura, las movilizaciones en contra y a favor se habían cobrado la vida de decenas de ciudadanos; actos vandálicos habían bloqueado y desabastecido parte de la ciudad capital y sectores de la oposición ya se habían paseado con cruces, biblias y banderas bolivianas -como contraposición de la famosa bandera Wiphala- por calles e instituciones. Morales se asiló primero en México para luego viajar hasta Argentina, donde se encuentra hasta estos días.

Como presidenta interina, asumió la senadora Jeanine Añez quien era segunda vicepresidenta de la Cámara, y perteneciente a la fuerza Movimiento Demócrata Social. El 24 de noviembre de 2019 el Congreso de Bolivia aprobó por unanimidad (con el voto incluido de los parlamentarios del MAS) anular las elecciones para la realización de nuevos comicios. 

Añez dio no pocas vueltas para finalmente fijar la nueva fecha que sería el 3 de mayo; pero a finales de marzo el órgano electoral lo pospuso sin fijar nueva fecha, al declararse en el país el estado de emergencia sanitaria. En su momento, el TSE propuso que se efectuarán las elecciones entre el 28 de junio y el 27 de septiembre, pero el parlamento sancionó la Ley de Postergación y estableció un plazo de 90 días a partir del 3 de mayo. Áñez vetó esa norma con el argumento de que la movilización de más de seis millones de personas en plena emergencia sanitaria causaría miles de contagios de coronavirus y decenas de víctimas fatales.

A comienzos de este mes de junio, tras un acuerdo con los partidos políticos, el TSE presentó una nueva propuesta para que las elecciones se realizarán en un plazo máximo de 127 días, o sea, hasta el 6 de septiembre. Luego de un tenso tire y afloje, la presidenta interina de Bolivia, promulgó el domingo pasado la ley que habilita a la realización de los comicios efectivamente ese último día de plazo: 6 de septiembre.

Para explicar la decisión, Añez sostuvo que fue presionada por la oposición: “En este tema de riesgo, quiero pedir al señor (ex presidente) Evo Morales, Luis Arce Catacora (candidato presidencial del MAS) y Carlos Mesa (ex presidente y también candidato presidencial), que asuman con valentía la responsabilidad que tienen al haber exigido con tanta insistencia para que hagamos elecciones en plena pandemia”, lamentó.

***

Mientras tanto, el COVID 19 también avanza con fuerza en el país del altiplano: esta semana se difundieron noticias alarmantes relacionadas al tema. Por un lado, si bien Bolivia contabiliza alrededor de 27.500 casos positivos, y menos de 900 víctimas fatales (con foco en Santa Cruz, la región más poblada del país y más golpeada por el virus); varios hospitales del país -en Cochabamba, La Paz o El Alto- decidieron este martes cerrar parcialmente la atención debido al alto índice de contagio de coronavirus del personal sanitario, la falta de insumos de bioseguridad y el incremento de la enfermedad en el país; que incluso ocasionó el fallecimiento de personas en la vía pública ante la falta de espacio en los hospitales. 

Por otro lado, el Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (Cenetrop), uno de los principales laboratorios que procesa las pruebas para detectar el coronavirus, se declaró este martes en estado de emergencia al estar “rebasados” en su capacidad de atención y al no contar con ciertos equipos necesarios. Según informó la agencia EFE en conversación con el presidente del Colegio Médico de Santa Cruz, Wilfredo Anzoátegui, “el protocolo no existe”, por lo tanto hay claras posibilidades de que las decisiones sanitarias sobre las internaciones de los pacientes más graves recaiga directamente sobre los médicos.

En Bolivia, y ante el actual estado de situación, las elecciones y el marco democrático parecieron pasar a un segundo plano; aunque no merezcan ese lugar. ♣♣♣  

#PA.

viernes 26 de junio de 2020
2 recommended
comments icon 0 comments

Write a comment...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *