Un modelo federal para descentralizar la política y la gestión

Un modelo federal para descentralizar la política y la gestión

Por Oscar Herrera Ahuad

–Vicegobernador y gobernador electo de Misiones–

De acuerdo a nuestra Constitución Nacional e historia, en el sistema político federal argentino las funciones del gobierno están distribuidas entre un grupo de jurisdicciones. En primer lugar, en la oportunidad de organizarnos como nación, hemos repartido competencias exclusivas, compartidas y concurrentes con un Estado federal central, el Estado Nacional.

El federalismo está constituido por la división de poderes sobre la base geográfica de cada territorio.

No obstante, la práctica centralista impuesta por la impronta e imperio de las circunstancias complejas de nuestra nación, nos lleva a converger en la coyuntura actual para convertirse –en más o en menos– en la continuación de un práctica de gobierno fuertemente arraigada desde antaño en la vida institucional de nuestro país.

Parte de la problemática actual –a mi modo de ver– tiene que ver con la toma de decisiones desde un lugar central que, muchas veces, pareciera que subestima la realidad del interior.

Es importante que en los próximos años, Argentina alcance una estabilidad. Hay que tomar medidas que sean adecuadas para que se avance en el federalismo, porque el país tiene deudas históricas con el adecuado funcionamiento de las instituciones federales.

Las decisiones que afectan o favorecen a todos los argentinos, no se pueden solucionar con plenitud únicamente desde Buenos Aires, ya que las complicaciones de una provincia no se visualizan en profundidad desde el centralismo absoluto. De ahí, la necesidad de contar con la mayor cantidad de representantes provinciales en Buenos Aires, que breguen por los intereses de lo que ha decidido el pueblo provincial como proyecto político, de territorio y de desarrollo, tal cual es nuestro caso.

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Ahora bien, el desafío nacional de cara al futuro debe ser el compromiso de llevar adelante un modelo federal para descentralizar la política y la gestión, y que debe tener como esquema operativo la presencia –periódica– del presidente y su gabinete en alguna provincia de nuestro país. La observación in situ de variables de conocimiento y solución de los diferentes problemas que atañen a las regiones de nuestra nación y su tratamiento particular, hacen a ese reto al que hago referencia.

En este escenario, las jurisdicciones provinciales tomarán un rol protagónico en el desarrollo y elaboración de políticas publicas y decisiones que debe llevar adelante –dentro de sus facultades– el Gobierno nacional.

El Gobierno federal necesita fortalecer sus vínculos con la política local; y de lo que se trata es de concentrar las fuerzas, optimizar los recursos y alinear a la pluralidad de los actores para materializar los objetivos planteados de revertir la situación social y económica en la que se encuentra inmersa la Argentina.

Los gobernadores aportaremos al gabinete en general y al futuro presidente en particular, la mirada profunda de las economías regionales, de las provincias del interior y su gente, de la infraestructura que resta concretar y –fundamentalmente– de la lucha frontal contra la pobreza estructural. Vamos a tener que gestionar con mirada de conjunto y a la vez aportando al desarrollo general.

Misiones, en este sentido, puede sumar su larga experiencia en una administración jurisdiccional desendeudada, su desarrollo en salud, educación, seguridad y políticas sociales.

A partir del diez de diciembre de este año, como gobernador, tendré la enorme responsabilidad de aportar propuestas y líneas de trabajo, a través de las instituciones de la República, en estos momentos de crisis. Debemos atarearnos todos juntos, para ser parte de la solución en estas complejas horas de coyuntura nacional. Debemos tomar conciencia y compromiso de una vez y para siempre que debemos dejar ese histórico mañana que siempre se parece al ayer.   ♣♣♣