No hay bar que por bien no venga

No hay bar que por bien no venga

Por Cristian Franchi


En Posadas, a la reapertura de comercios en horario de corrido, se sumaron bares y restaurantes. Pedido de los empresarios para que se sume la administración pública.

La ciudad de Posadas empieza a sentir lentamente la llamada “nueva normalidad”. En las últimas semanas empezaron a disminuir las restricciones, primero abrieron los comercios, luego la gente salió a caminar y el pasado fin de semana volvió la práctica de algunos deportes.

La flexibilización tiene sus argumentos. Según el último parte epidemiológico, Misiones registra 34 casos positivos de coronavirus desde que la pandemia aterrizó en Argentina y los últimos cuatro se confirmaron este viernes.

A medida que las restricciones se fueron levantando, desde diferentes sectores fueron pidiendo al Gobierno provincial retomar sus actividades. Pero uno de los que más enfáticamente reclamó fueron los propietarios gastronómicos y dueños de bares, sectores de los que dependen muchas familias y que a lo largo de la cuarentena no supieron –en su gran mayoría- encontrarle la vuelta para subsistir.

El insistente pedido de este sector hacia el Gobierno provincial tuvo resultados. A principio de la semana, la Rosadita aprobó los protocolos sanitarios e inmediatamente le pasó la pelota a los intendentes.  

Algunos con más apuro que otros fueron lentamente dándole al sector lo que pretendía. Primero fue Puerto Iguazú, la que a mitad de semana adhirió a la medida provincial y abrió bares y restaurantes, aunque se sabe que para una ciudad que vive del turismo, no tenerlos es lo mismo que nada.

En Posadas la decisión se dilató un poco más y prácticamente llegó sobre el filo del fin de semana. Con los empresarios aun mordiéndose las uñas y llamando a cuanto funcionario provincial podían para tratar de agilizar los tiempos. Fue el jueves por la mañana, luego de una reunión madrugadora en la residencia del Gobernador donde se terminó de cerrar la cuestión y anunciándolo ante unos pocos medios de comunicación.

Atención limitada, topes horarios para evitar aglomeraciones con otras actividades, alcohol en gel y hasta carta con código QR fueron algunas de las exigencias sanitarias para que los bares y restaurantes puedan reabrir. En la capital provincial se fijó para empezar una denominada “prueba piloto”, es decir, probar de 08:30 a 18:30 y si funciona extenderlo en los próximos días. En cuestión de horas, los movedizos empresarios posadeños pasaron de la desesperación a la tranquilidad y del enojo a la sonrisa.

Uno de los empresarios hoteleros más importantes de Posadas sostuvo ante #PuenteAereo, “es un respiro después de tres meses de caja cero. La decisión es buena pero vamos a tener que acomodarnos. El horario corrido es una buena medida para probar a futuro y lo que debemos hacer ahora es potenciar los almuerzos, algo que no estábamos acostumbrados”.

Este empresario se mostró a favor de la implementación del horario de corrido después de finalizada la cuarentena obligatoria y agregó que funcionará siempre y cuando se sumen todos, tirando la idea sobre la mesa de que también la administración pública pueda cambiar su horario de atención, “muchos hablan de ser una ciudad turística, pero pocos quieren aggiornarse” agregó el hotelero.

La idea tiene sus fundamentos. A diferencia de otras capitales provinciales o sin ir más lejos de los vecinos encarnacenos, en Posadas –como en gran parte de Misiones- la siesta se respeta a rajatabla. Termina la actividad pública a las 13 y el centro queda desierto hasta aproximadamente las 17, siempre y cuando las temperaturas sean menores a los 35 grados. Pero la “nueva normalidad” pretende traer hábitos nuevos, la actividad comercial en horario de corrido es una de ellas, algo que se implementó para flexibilizar la cuarentena y que podría quedarse definitivamente, teniendo en cuenta que en el Concejo Deliberante el proyecto viene dando vueltas hace bastante tiempo.  

Si algo preocupa a los municipios es la escasa recaudación durante la cuarentena. Pese a que algunos se las ingeniaron y fijaron métodos digitales para cobrar impuestos, el movimiento en las cajas evidentemente no fue el mismo. Por citar un ejemplo, en la capital misionera la recaudación de abril bajó un poco más del 30% y la tendencia hacia la baja se profundizó en mayo.

Pero la lenta reapertura y el regreso a la normalidad puede traer un dejo de alivio. Según el intendente municipal Leonardo Stelatto varias son las actividades que enviaron protocolos y de aprobarse, Posadas pasaría a tener cerca de un 80% de su golpeada actividad comercial trabajando y una nueva normalidad asomando. ♣♣♣

#PA. Foto: Diario El Territorio.

Sábado 6 de junio de 2020.