Misiones tiene su propia Mesa de Enlace policial

Misiones tiene su propia Mesa de Enlace policial

Por Cristian Franchi


La frustrada “Mesa de Enlace” de las FF.AA y los intentos de sindicatos policiales nos hicieron revisar varios antecedentes. El ejemplo de Misiones y la relación entre el Gobierno y la Policía.  

Si bien son casos distintos, hay algunos puntos de similitud entre un caso y otro. A mediados de septiembre, el acuartelamiento de la Policía bonaerense en un reclamo salarial puso en el centro de la agenda nuevamente la sindicalización de los integrantes de las fuerzas de seguridad. El otro caso fue hace una semana atrás, con la aparición de la llamada “Mesa de enlace” militar, que con intenciones netamente políticas fue desactivada rápidamente por el Gobierno de Alberto Fernández.

Hoy ninguna policía en la Argentina, ya sea nacional o provincial, tiene personería gremial: el Ministerio de Trabajo de la Nación rechazó todas las solicitudes de inscripción presentadas con esa intención. Siempre es conveniente repasar aquellos intentos de aglomerar a los integrantes de fuerzas de seguridad en instituciones que no necesariamente tengan que denominarse sindicatos.

Existen algunas experiencias de sindicalización de los funcionarios policiales alrededor del mundo (en la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y, en nuestra región, en Brasil y Uruguay). En general, todas tienen en común las limitaciones al derecho a huelga y la necesidad de sostener guardias mínimas de un servicio considerado esencial como la salud y el trasporte.

En el caso de Estados Unidos, existen más de 140 sindicatos y varias federaciones que representan los intereses laborales de sus aproximadamente 800.000 agentes de policía.

En Argentina los antecedentes son varios. En Rosario, a finales de 1918, se produjo una huelga de policías que se extendió hasta casi iniciada la Semana Trágica y que fue reprimida de manera violenta. Hacia la década de 1950, la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA) monitoreaba y documentaba iniciativas de organización de miembros de la policía, quienes llevaron adelante una huelga policial.

En las últimas décadas han proliferado las organizaciones sindicales policiales en varias provincias, aunque no cuentan con personería gremial y son perseguidas. Actualmente funciona la Federación Argentina de Sindicatos Policiales y Penitenciarios (FASIPP), conformada por más de 20 sindicatos pero que no son reconocidos como tales.

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En Misiones se dio uno de los casos que quizás sea la excepción a la regla. El 21 de febrero de 2012, a las 22:00, un grupo de policías e integrantes del Servicio Penitenciario Provincial iniciaron una protesta que marcó un antes y un después en la relación verticalista de la fuerza de seguridad con sus mandos superiores.

Durante una semana cientos de camaradas del grupo inicial atrincherados en la UR I de la capital provincial brindaron su apoyo desde distintas dependencias policiales hasta lograr que el gobierno de Maurice Closs aceptara los reclamos salariales y laborales.

Casi 10 años después, conformada una Mesa de Enlace Policial, los efectivos y retirados de la fuerza cuentan con un canal de negociación que incluso otros sectores, como ATE y CTA no lograron imponer, para discutir subas de haberes y horas extras, entre otras.

Ramón Amarilla es una de las caras visibles de esa Mesa de Enlace, que en la última negociación con el gobierno de Oscar Herrera Ahuad logró un importante incremento salarial, aunque advierte que aún quedan cosas importantes por resolver: “desde el 2012 hay policías sin armas y que no tienen uniformes”.  

Respecto a la conformación de esa mesa negociadora, Amarilla cuenta a #PuenteAereo que se trató de una “unión de personas, entre familiares, retirados, personal en actividad y del servicio penitenciario que con el mismo propósito logramos esto en dos oportunidades”.

En cuanto a la relación con el gobierno, el suboficial mayor retirado admitió que desde la conformación de la Mesa “se mejoró notoriamente, ellos nos aceptaron. Incluso en la última negociación nos felicitaron por como llevamos la negociación. La movilización llega cuando las respuestas escasean”, sostuvo.    

Por otra parte, quien ofició de vocero durante los primeros días de septiembre evita hablar de “sindicato”, palabra a la que cataloga como “mala para la ciudadanía y para la misma institución”. Agrega en este punto que “los sindicatos siempre están manejados por unas pocas personas que a veces desvían su mirada después que logran su puesto” y de cara al futuro plantea como consigna conformar una mesa de diálogo, con una reglamentación, que esté conectada con el gobierno y que nosotros desde nuestro punto de vista podamos encontrar soluciones para nuestra gente”. ♣♣♣

#PA.

JUEVES 19 DE NOVIEMBRE DE 2020.