Esperan en la trinchera

Esperan en la trinchera

Por Cristian Franchi


Los cuatro distritos que están en la vereda opuesta al próximo gobierno arman diferentes estrategias para sobrellevar el futuro. Unos serán férrea oposición, otros buscan maneras de acercamiento.

Desde el próximo 10 de diciembre Alberto Fernández gobernará un país en el que tendrá a la mayoría de los gobernadores alineados, en un respaldo político pocas veces visto en la joven historia democrática de nuestro país.

También están los de la vereda opuesta, agazapados en la trinchera y que pretendían que el color político que gobernara el país tenga un tinte amarillo: el porteño Horacio Rodríguez Larreta, el jujeño Gerardo Morales, el mendocino Rodolfo Suárez y el correntino Gustavo Valdés. Todos ellos permanecerán con una postura crítica y tendrán un rol fundamental en el futuro armado de la oposición.

Que haya cuatro opositores y algún que otro se mantenga en la delgada línea del medio no quiere decir que disminuya la colaboración o el trabajo en conjunto con esas provincias. Públicamente los que permanecerán en la trinchera, a su vez, han expresado la necesidad de ayudar en la Argentina que se viene, pero hay gestos que indican que sus propios intereses están –lógicamente- ante todo.

En la Ciudad de Buenos Aires, bastión macrista por excelencia y único espacio de poder real que le resta al PRO, la legislatura ya comenzó a mirar hacia el futuro y ante un posible embate del próximo presidente blindó el porcentaje que le corresponde por Coparticipación en un 3,5%. Un número que semanas atrás ratificaron en un convenio el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el titular de Hacienda Hernán Lacunza.

El beneficioso antecedente para la Capital Federal indica que en 1988, cuando se sancionó la Ley de Coparticipación, la entonces Municipalidad de Buenos Aires participaba en una proporción de 1,5 %. Dicha norma se modificó y actualizó en varias oportunidades y, desde 2016, la Ciudad Autónoma comenzó a percibir el 3,75 % ya que la Nación le transfirió la estructura policial al gobierno de Larreta.

En 2018, como consecuencia del Pacto Fiscal, CABA “resignó” en favor de otros distritos una porción de sus ingresos coparticipables, y bajó su alícuota de 3,75% a 3,50%. Estos cambios quedaron explicitados en el acta ratificado por la Legislatura porteña.

Tanto Alberto como Horacio son dos porteños con años de recorrido político y pese a algunas cuestiones que los unen, esperarán hasta después del 10 de diciembre para mostrar sus cartas. Del lado del alcalde, optarán por evitar una disputa directa con el peronismo y concentrarán sus fuerzas en la gestión, vidriera del futuro proyecto político.

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Si de coparticipación se trata, el reclamo correntino irá en la misma sintonía. En los últimos días, el gobernador radical Gustavo Valdés anticipó que le pedirá al entrante gobierno que complete el incremento que percibe la provincia más pobre del país.

Valdés, que analiza el panorama político y las aspiraciones que tiene a ser reelecto en el 2021 o buscar un lugar en el Senado de la Nación, planteará también las postergadas regalías de la central hidroeléctrica Yacyretá y la distribución de excedentes de la represa de Salto Grande, los cuales según el propio gobernador, hoy no le dejan ganancias a la provincia.

El vínculo entre la Casa Rosada y el gobierno de Corrientes según indicó el mandatario será maduro, “defendiendo los intereses de los correntinos: que nos den lo que nos corresponde”. Suena como mínimo curioso que sea ahora el momento de reacción del radical, cuando durante los últimos cuatro años los números de pobreza e indigencia en su provincia subieron a niveles nunca antes visto. 

Para el mandatario correntino pertenecer a partidos distintos no es un problema, es más, con Fernández coincide en algunos objetivos, como tener desarrollo, crear trabajo y lograr una mejor distribución de la riqueza: “Me parece que eso es central, porque estamos abiertos a la construcción de una sociedad más justa, más solidaria, más moderna y donde realmente podamos tener desarrollo y toda nuestra potencialidad al 100%”, sostiene Valdés en cada oportunidad en la que le preguntan sobre la relación. Habla también de constituir una oposición seria y responsable: “para eso nos votó la gente y tenemos que hacer eso; no nos votó para seamos opositores por la oposición misma”.

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Con el mendocino Rodolfo Suárez, intendente de la capital que asumirá en el lugar de Alfredo Cornejo, Fernández tiene amigos en común y garantía de un acercamiento al menos para una amable convivencia. Sin embargo Mendoza quedó en la interna radical como la provincia donde se dio vuelta la elección y donde el Gobernador “sacó chapa”, pasó de perder la PASO a convertirse en contundente ganador como candidato a diputado nacional.

Es un caso donde se cumplió el “Sí, se puede”, por lo que pisarán fuerte en la interna de la UCR y hasta podrán mostrar sus pergaminos en la alianza Cambiemos que a pesar de sus críticas Cornejo nunca dejó.

Pero una de las trabas que podría encontrar Fernández de cara al futuro con la tierra del buen vino tiene que ver con la idea que partió de la provincia de Buenos Aires y que varios gobernadores avalaron: revisar o eliminar directamente el Pacto Fiscal, algo que el equipo económico del electo presidente está dispuesto a conceder. En esta oportunidad, Cornejo fue el que alzó la voz y se opuso a la intención de sus pares. “Es un retroceso eliminar el Pacto Fiscal que firmaron las provincias. Si se revierte ese proceso, en mi diagnóstico, irán muchas más cargas sobre el sector privado”, tiró el caudillo radical.

En la misma sintonía podría ir su sucesor Rodolfo Suárez, que decidió la continuidad de Lisandro Nieri, ministro de Hacienda y quien en los últimos días apuntó con munición gruesa sobre el Pacto Fiscal: “hacer pactos para incumplirlos es absurdo y hoy muy pocas provincias lo están cumpliendo” y aclaró que Mendoza es uno de los distritos que en estos años respetó la baja de los tributos considerados distorsivos.

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Jujuy –al igual que muchas de las provincias- atraviesa una situación económica delicada y el gobierno del radical Gerardo Morales pretende tender puentes con la Nación para no agudizar la crisis en el futuro inmediato.

Pasadas las 22 horas del domingo 27 de octubre, el mandatario jujeño dijo: “Yo voy a cuidar al pueblo de Jujuy como sea. Tranquilidad. No le vamos a dar espacio a la violencia”, una frase que sonó más a un grito de autoconvencimiento para tomar valor y encarar los álgidos tiempos que vienen.

Aunque fue de los dirigentes más críticos dentro del oficialismo, Morales nunca sacó los pies del frente que lidera Mauricio Macri. Es que la extrema dependencia de Jujuy no se lo hubiera permitido: la provincia genera sólo el 15% de sus recursos, y paga los sueldos de la superpoblada administración pública gracias a la Coparticipación Federal y la asistencia permanente del ministerio de Economía de la nación.

Si bien adelantó las elecciones para despegarse de la onda expansiva que sacó del poder al presidente Macri, Morales hizo campaña hasta último momento a favor del frente que le cederá el gobierno a Alberto Fernández el 10 de diciembre.

Pero siempre hay un as bajo la manga para poder acomodarse. Fue el vicegobernador Carlos Haquim el primer oficialista en ponerle nombre y apellido a esa posible salida de emergencia: Sergio Massa. Hasta 2015 Morales y el tigrense afirmaban públicamente mantener una amistad pese a integrar espacios políticos distintos.

Incluso, previo a las elecciones que llevaron a Macri a la presidencia, el jujeño apostaba por el armado de un espacio amplio que incluyera al Frente Renovador de Sergio Massa. Esa opción fue derrotada en la recordada convención nacional de la UCR en Gualeguaychú y la alianza del radicalismo se selló sólo con el PRO.

Pero las intenciones de acercamiento de Morales con Fernández no solo se quedan en quien sería el próximo presidente de la Cámara Baja. Durante esta semana, el mandatario jujeño en un foro de industriales le tiró un centro al “porteño más federal”. “Me sentaría con Alberto y le daría 20 ideas para que hagamos muchas cosas”, dijo y recibió aplausos por un encendido reclamo para eliminar las desigualdades en términos de infraestructura que padecen el norte y el sur con relación a la Capital Federal.

La construcción del verdadero federalismo parece encaminado. Las diferencias de colores políticos parece que no serán el impedimento. La ciudad de Buenos Aires, Corrientes, Mendoza y Jujuy son parte de esa Argentina que pretende ser gobernada por un presidente y 24 gobernadores, hoy forman parte de las provincias que esperan agazapados en la trinchera. ♣♣♣

#PA.

SABADO 30 DE NOVIEMBRE DE 2019.