El año electoral: entre lo propio y lo nacional

El año electoral: entre lo propio y lo nacional

Por Cristian Franchi


Varias provincias cambiaron resultados en sus elecciones locales respecto a las PASO de agosto. El desdoblamiento definitivamente sirvió para que los electores del mal llamado interior del país sepan diferenciar las cuestiones propias de las nacionales.

Ni bien comenzó el año y se fue diagramando el calendario electoral, el masivo desdoblamiento generó un debate que continúa aún con el resultado puesto en cada distrito y de las primarias del 11 de agosto. En la mayoría de los casos, los gobernadores optaron por separar las discusiones propias de las nacionales, en otros como en Buenos Aires simplemente en buscar despegarse, algo que finalmente no se logró y tuvo sus consecuencias para María Eugenia Vidal.    

Antes de las PASO el escenario fue el mismo en varias provincias. En el primer semestre del año Neuquén, San Juan, Río Negro, Chubut, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, San Luis y Misiones registraron triunfos de frentes con una fuerte identidad provincial y en otros fue el peronismo el que se impuso. En todos los ejemplos anteriores los candidatos de Cambiemos –aunque optaron por no llevar el nombre de la alianza– no pudieron hacer pie. La excepción y el fin a la mala racha fue Corrientes, con la salvedad de que se trató de una elección legislativa y que también fue un frente provincial (ECO Corrientes) que desistió del sello oficialista.

A medida que los resultados iban dibujando el mapa electoral, los analistas repetían que esa tendencia no se podía extrapolar, que muchos de los que optaron por el PJ a nivel local podrían hacerlo por el oficialismo a nivel nacional, y que los candidatos del kirchnerismo tampoco podían ganar.

Dicha afirmación se mantuvo incluso después de que el peronismo le arrebatara al socialismo la gobernación de Santa Fe, y hasta luego de la derrota abismal de Cambiemos en Córdoba, el distrito que inclinó la balanza a favor de Macri en 2015.

En Santa Fe, el peronismo con Omar Perotti a la cabeza terminó con la hegemonía del socialismo.

Cierto es que en las PASO la fórmula Fernández-Fernández ganó en gran parte del país, pero también es cierto que en las elecciones provinciales que se realizaron con posterioridad los candidatos apoyados por esa fórmula nacional no obtuvieron buenos resultados.

Las primeras fueron las elecciones municipales de Neuquén que se realizaron el 22 de septiembre. En la capital de la provincia homónima, Alberto Fernández había obtenido el 11 de agosto el 43% de los votos, mientras que Macri llegó al 23%. Seis semanas después, el candidato de AF quedó en cuarto lugar con apenas el 7,98% de unos sufragios que dieron como ganador al candidato del poderoso partido provincial Movimiento Popular Neuquino, Mariano Gaido. Segundo quedó Marcelo Bermúdez, alfil del actual intendente y candidato a senador por Cambiemos Horacio “Pechi” Quiroga. Fue el primer espaldarazo para Macri y su equipo.

Siete días después los ojos nacionales se posaron en Mendoza, la tierra del buen vino, radical de pura cepa y por anexión de Cambiemos. El presidente de la UCR y actual gobernador, Alfredo Cornejo, no podía buscar su reelección por lo que ponía en juego el poder con un candidato de su riñón, el intendente capitalino Rodolfo Suárez. Por su parte, Fernández manifestó todo su apoyo a Anabel Fernández Sagasti e incluso, unos días antes de los comicios, realizó un acto en esa provincia del que participaron todos los gobernadores justicialistas.

En los últimos días previos a la elección el mensaje de los candidatos pasó por “lo nuestro y lo otro”, o sea, lo provincial y lo nacional. Finalmente, Cambia Mendoza obtuvo un categórico triunfo con casi el 50% de los votos contra casi el 35% de la candidata del Frente de Todos.

Fue otro envión para el Gobierno nacional, que si bien no había intervenido tanto como Fernández, tomó como un guiño las elecciones, teniendo en cuenta que en esa provincia el 11 de agosto el candidato del Frente de Todos ganó con el 40%, mientras que Macri-Pichetto consiguió el 37%, por lo que celebraron haber dado vuelta esos guarismos.

El radical Rodolfo Suárez le dio una alegría a Macri tras imponerse en Mendoza.

Por último, el pasado domingo se realizaron las PASO provinciales en Salta, territorio de Juan Manuel Urtubey, hoy candidato a la vicepresidencia por Consenso Federal. El compañero de fórmula de Roberto Lavagna ante la imposibilidad de reelección se declaró prescindente en la contienda. También se dio un resultado diferente a las primarias nacionales.

Si bien, desde la Casa Rosada no se apoyó a ningún candidato públicamente, hubo una marcada inclinación por el intendente capitalino Gustavo Sáenz, quien a nivel provincial tiene un acuerdo con el PRO y el radicalismo. Fue el propio Sáenz –excompañero de fórmula de Sergio Massa en el 2015– el ganador de la jornada arañando el 43% de los sufragios, contra el 31,98% que sumaron en conjunto los dos candidatos del Frente de Todos que compitieron en internas, de la que salió triunfador el kirchnerista Sergio Leavy.

El calendario desdoblado tendrá su continuidad en Chaco y luego se vendrán las generales del 27, donde también la provincia de Buenos Aires, CABA, Catamarca y La Rioja elegirán a sus autoridades. De no existir milagro de llegar al balotaje, el cierre electoral del 2019 lo tendrá Salta el 10 de noviembre.

El desdoblamiento electoral fue el primer síntoma de la debacle que se venía para el oficialismo nacional, fue a su vez el gran mensaje que las provincias enviaron para reflejar su autonomía y saber diferenciar lo nuestro y lo otro. ♣♣♣