Todo preso es político

Todo preso es político

Por Fiorella Del Piano


Debido a la pandemia mundial del Coronavirus (Covid-19), los diferentes organismos de DD.HH solicitaron medidas para que se garantice el acceso a la salud de las personas privadas de la libertad. Los expertos entienden que la población carcelaria debería bajar al 70 u 80 por ciento para que en caso de que el virus ingrese a los penales, las autoridades puedan controlarlo. En el medio de la discusión, la Justicia le concedió la prisión domiciliaria a Amado Boudou y Luis D’Elia.

A mediados de febrero, hace tan sólo dos meses (aunque hoy nos parezca muy, muy lejano) discutíamos si en el país existen o no presos políticos. Este debate había generado posiciones encontradas. Incluso avivó un fuego interno en el oficialismo que al poco tiempo de asumir a la Presidencia, tenía dos bandos bien diferenciados: Por un lado, estaban quienes aseguraban que en el país hay personas detenidas arbitrariamente y que esto no significaba la existencia de presos políticos, y por el otro, estaban los que aseguraban que en el país existen presos políticos/políticos presos.

Pero más allá del debate, cabe recordar que en los cuatro años de macrismo, una multitud de ex funcionarios del kirchnerismo fueron llevados a prisión preventiva.

El 5 de marzo, el Tribunal Oral Federal 1 dispuso excarcelar al ex ministro Julio De Vido, que estaba en prisión domiciliaria en la causa por presuntos desvíos de fondos en Río Turbio. Ahora, con la explosión de la pandemia del Coronavirus y las deficiencias sanitarias en las cárceles Amado Boudou y Luis D’Elía fueron beneficiados con la prisión domiciliaria.

D’Elia fue uno de los que en febrero desde la cárcel había caldeado los ánimos. Pero desde que goza del arresto domiciliario transitorio, no hizo más declaraciones. Al tener dos bypass y ser insulinodependiente formaba parte de la población de riesgo. Por estas razones, los organismos de derechos humanos venían reclamando que se le concediera el arresto domiciliario que en un principio le había sido negado.

Mientras que Boudou, el día después de pasar su primer día de arresto domiciliario dijo haberse “emocionado” cuando recibió la noticia de su liberación pero, al mismo tiempo, aseveró que está “conmocionado por los que aún siguen sufriendo en la cárcel” y con ello reavivó la polémica.

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¿Y con los presos comunes, qué?

Las personas privadas de su libertad en cárceles y comisarías, también están privadas de las medidas que dispuso el Gobierno, en especial, las que refieren al área de Salud. Sabemos que la mayoría de las cárceles argentinas tiene superpoblación y hacinamiento, y si el virus llegara a propagarse en alguno de esos sitios, el contagio puede ser veloz desatando una situación de extrema gravedad.

Cuando comenzó todo, el CELS pidió que los ministerios de Justicia y Derechos Humanos hagan un relevamiento de la población en riesgo y que se avance en decidir excarcelaciones, prisiones domiciliarias con o sin monitoreo electrónico y que se revisen las prisiones preventivas de quienes están condenados por delitos leves o no violentos, además, realizar tareas de prevención.

El reclamo no fue atendido hasta el jueves, cuando el tribunal de Casación bonaerense otorgó la prisión domiciliaria a más de 700 detenidos. El fallo que fue firmado por el vicepresidente del tribunal, Víctor Violini, y consensuado con el resto de sus pares, alcanza a los reclusos mayores de 65 años, embarazadas, personas con enfermedades pulmonares graves o madres con hijos menores frente al riesgo de contagio por coronavirus.

La medida se limita a la provincia de Buenos Aires, pero la Procuración Penitenciaria de la Nación ha pedido que el arresto domiciliario alcance también a los detenidos por delitos federales. Una medida semejante sumaría a la lista a otros 2.000 reclusos, dispersados en las prisiones de todo el país.

Por fortuna aún no se han registrado casos de Coronavirus en las cárceles, sin embargo, hay consenso por parte de diferentes organismos de derechos humanos , sobre las dificultades que supondría atender infectados que viven hacinados y sin condiciones de higiene. Con este panorama, una vez dentro de los muros, el COVID-19 puede hacer un desastre.

Titulé esta nota “todo preso es político” no sólo para retomar el debate sobre las detenciones arbitrarias a ex funcionarios del kirchnerismo durante los cuatro años de macrismo, sino también por aquellos presos que están presos por ser pobres y muchas veces son víctimas de una política judicial que no los reconoce, que no le da derecho a un juicio justo y mucho menos a defensa. Pero sobre todo, porque en este momento y contexto histórico la superpoblación carcelaria exige respuestas urgentes que atiendan la situación excepcional que significa la pandemia. ♣♣♣

#PA

Domingo 12 de abril de 2020.