María Ovando: caso testigo de la falta de perspectiva de género en la Justicia

María Ovando: caso testigo de la falta de perspectiva de género en la Justicia

Por Lucía Sabini Fraga


Un intrincado laberinto que sirve como muestrario de diferentes aberraciones, cuyo mayor exponente es la figura de “mala madre”, tuvo en los últimos días referencias y análisis por fuera de Misiones. Zaffaroni y Gómez Alcorta, entre otros, examinaron un proceso que expone las deficiencias del Poder Judicial argentino.


El caso Ovando sigue dando que hablar en la provincia de Misiones y cada vez toma mayores dimensiones nacionales. Luego del segundo juicio que debió enfrentar María durante septiembre y octubre del año pasado, donde fue condenada a 20 años de prisión por el Tribunal Penal 1 de Eldorado, la defensa decidió continuar la lucha por su absolución. Hoy en día, Ovando sigue detenida y su defensa presentó ya dos hábeas corpus para lograr su liberación.

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Las vueltas del verano

Una de las mayores situaciones de injusticia -más allá del veredicto, ampliamente cuestionado- se vivió cuando Ovando fue traslada el día del juicio (el 28 de octubre, después de la sentencia) al Penal de Mujeres de Miguel Lanús, en Posadas, porque se había dictado la orden de detención inmediata. María había llegado en libertad a esta instancia judicial y durante cinco años siempre se presentó motu proprio cuando fue citada.

Justamente, por allí la defensa de Ovando decidió transitar: al menos mientras no esté firme la sentencia, la acusada no debe estar privada de su libertad cuando el peligro de fuga es nulo -único requisito, el de la fuga, por el que podría estar detenida una persona en esa instancia-. Bajo esa lógica, la defensa presentó rápidamente el primer hábeas corpus, firmado por la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas.

Tras cuatro meses en prisión, el juez César Jiménez -a cargo del Juzgado Correccional y de Menores Nº 2- resolvió “declarar procedente la acción de hábeas corpus” lográndose la excarcelación de Ovando el 23 de febrero, quien pudo volver a su casa con su familia. Dos días antes, cuando el juez Jiménez citó a Ovando a la audiencia, pudo escuchar sus argumentos, estado de salud y necesidades. Una de las abogadas, Roxana Rivas, expresó en aquel momento al diario Página/12, parte de esa defensa: “Roque (uno de los hijos de Maria) de 15 años tiene epilepsia y sin ella, que lo cuidaba, está muy complicada su situación”, relató Rivas y agregó que “María está con problemas en la rodilla y la columna, y desde que está detenida viene agravándose su cuadro de diabetes e hipertensión“.

Esa libertad sin embargo duró poco. El 12 de marzo, María fue nuevamente detenida por decisión de la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Menores de la Provincia de Misiones, que revocó su excarcelación. El Equipo Misionero de Derechos Humanos, Justicia y Género (dentro del cual se encuentra el equipo de abogados defensores de Ovando) señaló que el arresto era ilegal y “un acto de extrema gravedad institucional”, al violar las garantías constitucionales.

Allí arrancó un ida y vuelta que aún no tiene fin. Ese mismo día, la defensa presentó un segundo hábeas corpus por la acusada. En esta oportunidad, en la audiencia del miércoles 31 de marzo, el juez de Primera Instancia en lo Laboral N°2 de Eldorado Juan Alberto Melgarejo -en cuyo juzgado recayó la solicitud- rechazó el recurso presentado. Pero el equipo no bajó los brazos y en su página de Facebook expresaron: “Para la defensa el juez violó el principio de congruencia. No trató el contenido del hábeas corpus que denunciaba la ilegalidad de la orden de detención dictada por la Cámara de Apelaciones en el penal y de menores el pasado 12 de marzo. Opinó sobre la orden de detención del Tribunal Penal N°1 cuestión que no era objeto de este recurso. Por lo que esta resolución es una vez más nula y será apelada por los abogados defensores de María Ovando”. Evidentemente, todavía no está todo dicho.

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Nombrar para visibilizar

En el transcurso de las últimas semanas, al menos tres menciones al caso estuvieron en boca de referentes judiciales o funcionarias del actual gobierno. El miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Raúl Zaffaroni, ofreció una charla organizada por el Equipo Misionero de DDHH, Justicia y Género el pasado lunes 29 de marzo. En la misma, denominada “Criminalización de mujeres, reflexiones a partir del caso María Ovando”, el ex ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación expuso acerca de ciertos paradigmas patriarcales que aún configuran el quehacer legislativo, y sobre todo, punitivo. Se trataron, por ejemplo, el concepto de acción por “emoción violenta” y culpabilidad disminuida, o la figura del “infanticidio” bajo el denominado “estado puerperal” (recién nacido).

Respecto del caso Ovando (o al menos los elementos que están en concordancia con el mismo), Zaffaroni defendió la utilización del recurso de hábeas corpus ante arbitrariedades procesales y destacó que no hay motivos para sostener prisiones preventivas sin sentencias firmes; situación que justamente se observa en este caso y que devela la persecución y ensañamiento de la justicia misionera con María.

Pero quien hizo alusión directa al caso fue la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta en su presentación del día 25 de marzo en el conversatorio: “¿Cómo incorporar la perspectiva de género en el Poder Judicial?”, que compartió junto a el flamante ministro de Justicia y DD.HH., Martín Soria; el presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación, Diego Molea, y la diputada nacional y consejera de la Magistratura de la Nación, Vanesa Siley.

Mientras la ministra expresaba las implicancias de la vulneración de derechos y la falta de perspectiva de género en los procesos judiciales, puntualizó con nombre y apellido al caso de María. “También cuando vemos una condena; porque las mujeres cuando son imputadas hay conceptos de ‘mala madre’ que discriminan. Y voy a poner el caso de Maria Ovando, mujeres que se las acusa por no haber “salvado” a sus hijos o hijas de una situación vinculada a un agresor. Y hay un estereotipo de género que lo que hace es intervenir de una manera discriminatoria que jamás se aplicaría si el imputado fuese un varón”, apuntó la ministra.

Por último, Gabriela Carpineti, directora de Promoción de Acceso a la Justicia, presentó bajo la figura de amicus curiae un respaldo al pedido del primer hábeas corpus presentado por la defensa de María Ovando y las Madres de Plaza de Mayo. Esa figura tiene como objetivo respaldar la actitud de la defensa y de alguna manera dejar sentado el apoyo que mantienen distintos sectores o figuras públicas, hacia la acusada.

La disputa por la absolución y libertad de Maria Ovando continúa, y cada vez parece tener mayores adhesiones por fuera de la tierra colorada. En la provincia, sin embargo, muchos medios de comunicación y gran parte de la ciudadanía se niega a revisar el accionar judicial y hasta lo defiende, ¿para cuándo una reforma judicial con perspectiva de género también en los territorios provinciales? ♣♣♣

#PA. Foto: Matias Bordón / Tierra Roja.