Incertidumbres sobre la crisis de representación política

Incertidumbres sobre la crisis de representación política

Por Fiorella Del Piano

Desde los comienzos de su historia política, Argentina siempre estuvo marcada por diferentes binomios que intentaron marcar el camino: unitarios y federales, peronistas y radicales, macristas y kirchneristas. Es decir, nuestra vida como Nación siempre estuvo signada por dos grandes grupos que, de una manera u otra, aglutinaban a las mayorías intentando representarlas a través de las propuestas e ideas que pregonaban.

Con el paso del tiempo, esas ideas, esos ideales y esas propuestas se fueron desgastando, derivando en lo que actualmente se denomina crisis de representación política.

Pero… ¿qué es la representación?  La representación, es una relación social y de poder que se funda en la confianza que deposita una persona en otra, para que ésta represente sus intereses y demandas.

En el plano de la política democrática, el “estar representado” se cataloga como un derecho fundamental, ya que la mayoría del constitucionalismo moderno garantiza la participación de la ciudadanía en el gobierno a través de sus representantes.

Por este motivo, aquel que intenta representar a las mayorías, es elegido a través de un proceso electoral que necesariamente tiene en el otro (el representado), su elemento fundacional.

En las democracias modernas, esta representación se ha dado a través de partidos políticos que se erigen como portavoces legítimos de diversos intereses ─en algunas oportunidades contrapuestos entre si─ y compiten electoralmente para decidir cuáles de ellos deben priorizarse.

Entonces, en la mayoría de los casos, el conflicto entre los representantes y sus representados remite a la relación partido-gobierno. Y se habla de crisis de representación, cuando las decisiones que adoptan los representantes en el marco del ejercicio de poder, gestionan deficientemente los intereses sociales que les han sido confiados.

Es decir, cuando hablamos de crisis de representación nos referimos al vinculo debilitado y dañado que existe entre política y ciudadanía o, mejor dicho, entre representante y representado.

Este desencantamiento ─o distancia─ se manifiesta como desconfianza y falta de credibilidad por parte de los electores hacia sus representantes.

Actualmente, existen evidencias (en la mayoría de los países), sobre la desconfianza instaurada en la ciudadanía hacia los partidos políticos, o bien, hacia la misma clase política, que tal como lo establecen la mayoría de las constituciones de los países que adoptan el sistema representativo, son el canal monopolizador de la representación ciudadana.

Diferentes cuestiones como la corrupción, la falta de compromiso y las promesas de campaña incumplidas, son algunos de los motivos que hacen que la gran mayoría de los ciudadanos no se sientan realmente representados por aquel en el que depositaron su voto y su confianza.

Durante muchos años, las personas se conectaban entre sí en el sindicato, en el partido político o en el club de barrio; es decir, en el marco de instituciones que dotaban de sentido las pertenencias, pero hoy en día el panorama ha cambiado, y esas conexiones indudablemente se han debilitado.

La esfera pública está llena de voces y ruidos, y los ciudadanos se sienten cada vez menos importantes y más frustrados por el lugar que se les asigna, aunque esto, poco parece importarle a los dirigentes, que en vez de buscar formas de administrar lo público y la comunicación pública para acercar a los ciudadanos a los políticos, se preocupan más por permanecer en el poder y diseñar quirúrgicas estrategias de campañas con ayuda tecnológica que les permitan ganar las elecciones.

Pero pensar políticamente, requiere que en lugar de profundizar cada vez más la brecha entre ciudadanos y políticos, estas distancias se acoten.

Entonces el gran interrogante que surge es ¿podrá la clase política dejar de lado sus intereses personales para representar a aquellos electores que depositan en ellos su confianza? La respuesta es incierta, pero no hay dudas que habría que buscar la forma de hacer funcionar correctamente los procedimientos de la democracia representativa. ♣♣♣