Evo, la UCR y las milicias

Evo, la UCR y las milicias

Por Lucia Sabini Fraga

El horno no está para bollos dice el dicho, pero siempre se puede hacer un pancito más. La Unión Cívica Radical, más preocupada por las declaraciones de Evo Morales que por los penosos índices que quedaron luego de sus cuatro años de gobierno, hicieron público su rechazo a declaraciones del ex mandatario boliviano: primero a través de un documento, luego exigiendo que se revea su caratula de refugiado en nuestro país y hasta pidiendo explicaciones al canciller Felipe Solá en el Congreso mismo de la Nación.

“¿Podemos seguir “refugiando” a Evo Morales?” fue el título del documento que el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical –que preside Alfredo Cornejo– emitió el martes 14 en el que cuestiona la condición de refugiado político que le otorgó el gobierno de Alberto Fernández a Morales en diciembre pasado. Allí le recuerdan al propio canciller, que fue él quien acordó desde un primer momento, que la persistencia de Morales en el país implicaba no hacer declaraciones respecto a la situación boliviana que pudieran perjudicar al gobierno argentino. Por su parte, Mario Negri, presidente del bloque UCR y del interbloque Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados, pidió que Solá se presente al Congreso para brindar explicaciones sobre los “exabruptos vertidos en la opinión pública por el ex presidente de Bolivia Evo Morales”.

Aunque la cosa no fue tan como parece: Morales no hizo declaraciones públicas ni entrevistas radiales con este contenido, sino que sus dichos se enmarcaron en una reunión que mantuvo en la capital argentina con seguidores y referentes afines. Parte de eso audios fueron luego reproducidos por la radio boliviana Kawsachum Coca (RKC), propiedad del sindicato cocalero al que pertenece Evo, el pasado domingo 12 de enero. De allí, saltó al mundo. “Quiero que sepan, si de acá a poco tiempo, si volvería, o alguien vuelva, hay que organizar como en Venezuela milicias armadas del pueblo”, afirmó Morales en esa reunión, y fue la expresión que género la avalancha de repudios.

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En noviembre pasado, cuando se dio lugar el golpe de Estado en Bolivia, este mismo partido decidió posicionarse críticamente, despegándose incluso del presidente con el que compartían cartel de gobernantes. Mientras que Mauricio Macri prefirió evitar los adjetivos, en un comunicado firmado por la dirección del partido, la UCR nombró al proceso en curso como “golpe de estado”, al mismo tiempo que exigía un llamado “a la paz social y a elecciones libres y transparentes”. Pero esa empatía latinoamericana pronto quedó atrás: a poco más de dos meses del golpe, la última declaración de la UCR explicita que “las declaraciones de Morales atentan contra la paz y la democracia del país vecino, que está en pleno proceso de normalización de sus instituciones”.

Como no podían ser menos, el mismo martes de la discordia, el bloque de diputados nacionales de la Coalición Cívica (CC) que dirige la mística Lilita Carrió, le pidió al gobierno de Fernández que directamente haga cesar la condición de refugiado del ex presidente. En su proyecto de resolución señalan que Evo Morales “lejos se encuentra de ser una víctima de persecución política” y que mostró actitudes “fraudulentas” e “intencionalidades terroristas”; es que los lilitos no se andan con chiquitas a la hora de denunciar. Un día después, un grupo de diputados de la UCR se sumó con otro proyecto de resolución para que el Poder Ejecutivo deniegue el trámite de solicitud de refugio a Morales y le revoque el estatus de asilado.

Pero no todo es calma y consenso en el corazón radical: esta misma semana, luego del posicionamiento de Cornejo y Negri, un importante sector de uno de los partidos más antiguos de la Argentina, salió a despegarse del grupo de Cornejo y se vino la interna que le faltaba al verano: los radicales a favor o en contra de Morales. El sector disidente enrolado detrás de las figuras de los dirigentes Ricardo Alfonsín, Federico Storani, Jorge Sappia y Juan Manuel Casella entre otros, advirtieron que “la tradición del radicalismo es el amparo a los perseguidos” y, por lo tanto, Evo Morales “debe ser protegido y ayudado por nuestro país”. Además de declaraciones radiales, también escribieron un documento en el que expresaron que “el camino correcto debe ser el restablecimiento de la plena vigencia democrática a través de elecciones limpias, libres y transparentes para terminar con un gobierno usurpador que somete a nuestro pueblo hermano”, dejando bien claro de qué lado de la grieta están. 

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Mientras tanto, en Bolivia existe un proceso bastante inquietante que consta en “limpiar” y borrar la mayor cantidad de huellas posibles ligadas al proceso que lo tuvo a Morales al frente de ese país durante 14 años. El lunes pasado, por ejemplo, el ministro interino de Deportes de Bolivia, rompió a martillazos un busto con la figura de Evo de un polideportivo en la ciudad de Quillacollo, en Cochabamba, que llevaba su nombre y que por supuesto, también fue rebautizado. La explicación deja más dudas que certezas: “Todos los campos deportivos se han construido con la plata de los bolivianos, con la plata de todos ustedes y por lo tanto no podemos seguir soportando que lleven el nombre del anterior presidente que hoy está prófugo de la Justicia boliviana”, sostuvo el ministro interino.

Por su parte, el ex presidente boliviano viene denunciando en su cuenta de Twitter que se están desarrollando procedimientos que violentan los derechos y libertades de los ciudadanos, en un contexto donde ya se contabilizan 35 fallecidos, 832 heridos y 109 detenidos, según la Defensoría del Pueblo de ese país. Hace una semana fue aprobada en el Senado del Congreso boliviano, la llamada Ley de Cumplimiento de los Derechos Humanos, gracias a la mayoría de miembros del MAS en ese recinto. Esta norma establece garantías de derechos y libertades para líderes sociales, cívicos, sindicales y políticos, bolivianos y extranjeros que reciban hostigamientos, amenazas o vulneraciones contra su integridad o la de sus bienes. Con cierto resquemor, desde el poder ejecutivo ya anunciaron que buscaran “neutralizar” la ley cuando la misma pase por el poder Ejecutivo (instancia necesaria para su aprobación final), ya que la consideran favoreciente de la impunidad para quienes hayan sido acusados de causar daños a la propiedad pública y privada, o de delitos por terrorismo y sedición. “No vamos a permitir la puesta en vigencia de esa ley de garantías, no vamos a permitir la impunidad para nadie que haya cometido delitos”, señaló el ministro interino de Justicia, Álvaro Coimbra, el pasado lunes en conferencia de prensa.

Este jueves distintas ciudades de Bolivia amanecieron repletas de vehículos de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y un importante despliegue de efectivos militares: lo que muchos han denominado ya “la militarización del Trópico”; en alusión a esta zona de Cochabamba, a pocos días de cumplirse el Día del Estado Plurinacional, instituido por Evo Morales años atrás. El propio Evo aludió a estas circunstancias en la red social de Twitter donde aseguró que en Bolivia “rige un estado de sitio de facto que ha suspendido derechos y garantías constitucionales del pueblo”. Parece que lo de la “normalización de la instituciones” no estaría del todo chequeado.  

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Las milicias han sido históricamente grupos de autodefensa que muchas veces se desarrollaron en territorios ante distintos ataques estatales o para estatales: el mismo domingo 12, y de cara a las críticas que ya se venían venir, el propio Morales intentó explicar a que se refería también en su cuenta de Twitter: “El movimiento indígena originario campesino, orgánicamente, ha tenido su seguridad. En algunas regiones se llamó guardia comunal; en otros tiempos: milicias. Ahora, policía sindical o seguridad sindical. Todo en el marco de nuestros usos y costumbres, y respetando la Constitución”.

Aunque la explicación no pareció alcanzar, en una extensa entrevista con la agencia Reuters -posterior a los audios filtrados- Evo Morales puntualizó más la idea: “En Bolivia, si las fuerzas armadas están metiendo bala al pueblo, matando al pueblo, el pueblo tiene derecho a organizar su seguridad”. Pero para definitivamente poner paños fríos a la cosa (y de paso no generarle más complicaciones al gobierno de les Fernández), este jueves Morales decidió directamente retractarse de sus expresiones y mediante una carta subida a sus redes sociales expresó “no quiero que nada de lo que diga sea usado como un pretexto para perseguir y reprimir a mis hermanas y hermanos”.

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Por estos días, el ex mandatario boliviano mantiene una agenda más que ocupada en la capital argentina. Además de permanentes entrevistas, Evo mantiene continuas reuniones con referentes correligionarios que llegan desde Bolivia para terminar de delinear los aspectos de la campaña electoral fechada por el gobierno interino de Jeanine Áñez para el 3 de mayo de este año.

El espacio al que pertenece Morales, Movimiento al Socialismo (MAS), dará a conocer sus candidatos a presidente y vicepresidente mañana domingo 19 de enero en la Ciudad de Buenos Aires, lugares para los que suenan con fuerza el ex canciller aimara David Choquehuanca y el joven dirigente cocalero Andrónico Rodríguez. La dupla presidencial fue la propuesta que el espacio Pacto de Unidad (una alianza de fuerzas políticas, indigenistas, movimientos sociales y sindicatos de Bolivia) definió el jueves pasado y que será debatida este fin de semana por la cúpula del MAS, con Evo a la cabeza. Para enfrentar al MAS (quien mantiene mayor intención de voto en el país andino), ya se apuntaron como candidatos los ex presidentes Carlos Mesa, Jorge “Tuto” Quiroga, y Luis Fernando Camacho, líder del Comité Cívico de Santa Cruz y una de las caras visibles del proceso destituyente sobre Evo Morales el pasado 10 de noviembre.   ♣♣♣

#PA.

Sábado 18 de enero de 2020.