Fernández y la familia militar

Fernández y la familia militar

Por Fernando Oz

El nuevo Gobierno se encontrará dentro del ámbito castrense con un clima muy diferente al que había en 2015. Pese a la situación económica, un importante sector de las Fuerzas Armadas y de Seguridad se identifica con el macrismo cuando se habla de la “defensa de nuestros valores” y observan con interés el rol de los uniformados en Chile, Bolivia y en Brasil.

Si el gobierno de Alberto Fernández decide derogar los protocolos de actuación de las Fuerzas de Seguridad, redactados y ejecutados por la gestión de Mauricio Macri, “van a generarle incertidumbre” a los uniformados “y eso generará más inseguridad para la gente. Les va a salir el tiro por la culata”. Las veladas advertencias las realizó ayer la ministra Patricia Bullrich durante una entrevista a radio La Red.

“Que analicen las cosas con más tiempo y no tomen decisiones porque las hicimos nosotros”, agregó la jefa de la cartera de Seguridad. Bajo el paraguas de aquellos protocolos, que Bullrich defiende, durante los primeros tres meses murieron unas 1300 personas a manos de las diferentes fuerzas del país, según un informe elaborado por la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi). La mayoría de las provincias se sumaron a los protocolos realizados por la ministra.

La advertencia de la ministra pareciera tener un trasfondo mucho más grande. En algunos foros y grupos de whatsapp donde suelen expresarse voces pertenecientes a la denominada “familia militar” se observa un malestar exacerbado ante la llegada del nuevo gobierno, además de diversos gestos de adhesión a la actuación de los carabineros de Chile, a las fuerzas armadas golpistas de Bolivia, y a las brabuconadas antidemocráticas del brasileño Jair Bolsonaro.

“Entendemos que la situación económica no es la mejor, pero entendemos que el gobierno de Macri devolvió a las Fuerzas de Seguridad el respeto que se había perdido desde hace años y principalmente desde el kirchnerismo”, dice a #PuenteAereo un comandante de Gendarmería ahora analiza pedir su pase a retiro. Los Centinelas, según la visión de este oficial, “están muy agradecidos por el apoyo recibido por la ministra Bullrich”.

La entrega a Gendarmería de dos hoteles del Complejo turístico de Chapadmalal para la creación de un “centro de formación”, fue uno de los últimos gestos de la ministra de Seguridad a la militarizada fuerza. “Cuando un sector de la prensa y la izquierda intentó demonizar la institución con el caso de Santiago Maldonado, Bullrich nos defendió y confió en nuestro profesionalismo. Eso cayó muy bien porque nos dio confianza. Ahora nos van a volver a atar las manos y quedamos indefensos, así no se puede combatir el delito”, opinó un gendarme más joven.

El nuevo reglamento para el uso de armas de fuego, implementado a través de la Resolución 956/2018 del Ministerio de Seguridad, “habilita al gatillo fácil, significa dispará tranquilo”, dice a #PuenteAereo la abogada María del Carmen Verdú, fundadora y referente de Correpi. También dijo que durante el gobierno de Macri hubo “un incremento exponencial de la violencia de todas las fuerzas de seguridad. La doctrina Chocobar habilita una pesada herencia en materia represiva, lo mismo pasa con el uso de las Taser, el protocolo antipiquete, y otras medidas represivas”.

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El factor militar

“Claramente observo una preocupación por el perfil del nuevo gobierno y espero que no haya persecuciones. También hay preocupación por lo que observamos particularmente en la zona sur de nuestro continente. Pero acá nadie va a salir por fuera de la cadena de mandos ni de los carriles institucionales, partamos de esa base”, aseguró a #PuenteAereo un general que no hace mucho colgó su uniforme y se retiró. “Ahora desconozco si lo que ocurrió en Bolivia fue un golpe de Estado, por lo que entiendo hay un presidente que renunció a su cargo y se escapó. Respecto a lo que sucede en Chile le diré que hay un gobierno constitucional y sus fuerzas están protegiendo a ese gobierno y a esa constitución”, agregó la misma fuente.

Según el asiduo visitante a los asados de “camaradería” que se sirven en el regimiento de Granaderos y en la escuela de Equitación de Campo de Mayo, el gobierno de Macri “intentó otorgarle un nuevo rol a las Fuerzas Armadas, pero desgraciadamente no se concretó. Primero porque hubo miedo por parte de algunos generales a aceptar los nuevos desafíos en materia de defensa nacional. Segundo por una razón presupuestaria. Pero no quiero entrar en esos detalles”.

–¿Porqué no puedo publicar su nombre?

–Ya le dije que no es el momento adecuado. Actualmente me encuentro en situación de retiro, que sean los nuevos generales los que tomen las decisiones. Dejé mis opiniones en su momento y ahora lo hago a través del Foro de Generales Retirados. Es verdad que seguimos con presupuesto bajo, también bajos salarios, pero hay que rescatar que este gobierno nos devolvió la dignidad que nos merecemos. Espero que no se vuelva a milanizar (en referencia al ex jefe del Ejército, César Milani, apuntado de cometer crímenes de lesa humanidad, entre otros delitos) la fuerza.    

Dos semanas antes de las elecciones de octubre, el primer jefe del Ejército durante la gestión de Macri, el teniente general retirado Diego Suñer y otros dos generales en la misma situación, firmaron un documento en el que se reivindica el accionar de las Fuerzas Armadas durante el copamiento al regimiento de Infantería de Monte 29 en Formosa el 5 de octubre de 1975. “Algunos sectores de la sociedad, discuten la conmemoración de un hecho trágico, que muestra la convicción de los integrantes de las organizaciones guerrilleras para atacar al Estado nacional, en forma planificada y con la intención claramente expresada de modificar su sistema de valores y de gobierno y por ende, de su defensa y sostén”, se lee en uno de los párrafos.

Casi al finalizar, los tres representantes del Foro de Generales Retirados, indicaron que “los ataques a la guarnición de Azul, al Comando de Sanidad, Formosa y todos los hechos de sangre de ese periodo nos muestran actos de coraje, entrega, valentía y el solo interés de servir a la Nación, y por eso deben ser recordados como soldados, con rigor histórico, aprendiendo y enseñando con ellos”.

Días antes de la distribución del documento castrense, el presidente, junto al ministro de Defensa, Oscar Aguad, y el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, participaron de un acto en el regimiento de Infantería Patricios en el que se conmemoró a los 12 soldados caídos hace 44 años en el regimiento Formosa tras un ataque perpetrado por miembros de la organización Montoneros. Durante el acto, el actual jefe del Ejército, Claudio Pasqualini, dijo que aquellos hechos sucedieron cuando “las instituciones republicanas funcionaban normalmente pero fue un tiempo donde la violencia reemplazó el diálogo”.

Anteriormente, Macri participó del 150 aniversario del Colegio Militar y destacó a los “miles de hombres y mujeres de cada rincón de nuestro país que a lo largo de estos años han demostrado una vocación de servicio ejemplar”. “Son patriotas argentinos que comparten un firme compromiso con la defensa de nuestros valores”, enfatizó el presidente, quien estaba acompañado por Aguad, Bullrich, el senador Miguel Ángel Pichetto; y los jefes del Estado Mayor Conjunto y del Ejército, los generales Bari del Valle Sosa y Claudio Pasqualini, respectivamente.

En la edición del 10 de octubre, del periódico Tiempo Militar –vocero de la denominada “familia militar”– publicó un artículo titulado: “Macri busca, además, el voto uniformado”. Allí, se resalta el proyecto de “reforma del sistema de Defensa Nacional” que “fue celebrado por la cúpula militar como un avance en materia de modernización del sistema militar”.

También se indica que “Tiempo Militar consultó a un militar y a un jefe de una fuerza de seguridad, sobre la actuación del gobierno actual respecto a las Fuerzas y, además, sobre las próximas elecciones del 27 de octubre y ambos coincidieron en sus afirmaciones: `el presidente, los ministros del área (Aguad y Bullrich) respetaron y se preocuparon por las Fuerzas y el bienestar de su personal desde el primer día, es racional y coherente que ahora nos pidan el voto, y debemos darle. No ocurrió lo mismo con el gobierno K, que hasta nos destrataban´”.

Evidentemente la campaña que realizó Macri, Aguad, Bullrich y los principales referentes del sector castrense dio resultado. Los analistas políticos suelen decir que el voto de la “familia militar” se mide en las bases de la Antártida, donde el electorado en su gran mayoría está integrado por personal de las Fuerzas Armadas, familiares, y científicos.

Allí la fórmula de Juntos por el Cambio ganó por amplio margen. De los 116 votos, 102 fueron para Macri (89,47%), 5 para los Fernández (4,38%), 5 para José Luis Espert (3,50%), 2 para Roberto Lavagna (1,75%”), 1 para el militar retirado Juan José Gómez Centurión (0,87%), 1 en blanco y 1 nulo.

Los uniformados volvieron a la escena política. En Chile el presidente Sebastián Piñera sostiene su gobierno gracias al apoyo de los carabineros y el ejército, en Bolivia la policía y las Fuerzas Armadas fueron la clave para el golpe de estado que expulsó a Evo Morales, en Brasil el presidente y oficial de reserva Jair Bolsonaro colocó a militares en diferentes cargos del gobierno. En Argentina el presidente electo, Alberto Fernández, deberá retomar el control político de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que evidentemente se ven reflejadas en el esquema de centro derecha que acaba de perder las elecciones por un margen no tan amplio.   ♣♣♣

#PA.

Sábado 16 de noviembre de 2019.