Córdoba, el mayor deseo de Alberto y Mauricio

Córdoba, el mayor deseo de Alberto y Mauricio

Por Cristian Franchi

El segundo distrito en cantidad de electores pone picante a las elecciones. La relevancia que adquirió desde el 2015 por el triunfo de Mauricio Macri y la brecha que pretende achicar Alberto Fernández.

Por su caudal electoral –posee el 37% del padrón– Buenos Aires es a donde apuntaban los principales candidatos que buscan quedarse con el sillón de Rivadavia. Segundo, en cuanto a cantidad de electores, está Córdoba, distrito que desde el 2015 tras el rotundo triunfo de Mauricio Macri pasó a tener otra relevancia. No solo fue el triunfo del hoy presidente, sino que también marcó un amplio rechazo al kirchnerismo, algo que por los números al parecer es muy difícil de revertir y el objetivo para recuperar el poder es como mínimo achicar la brecha de votos.

Si bien en el 2015 el rechazo al kirchnerismo fue rotundo –Daniel Scioli terminó tercero con apenas el 19% de los votos– la historia entre el peronismo K y el cordobés tiene idas y vueltas.

En el 2003, cuando Néstor Kirchner asomaba con fuerza, Córdoba le dio la espalda. En esa oportunidad el triunfo fue para la fórmula que integraban Carlos Menem y Juan Carlos Romero con el 28% de los votos. El santacruceño terminó tercero, detrás del exministro de Economía Ricardo López Murphy.

Cuatro años después Néstor Kirchner decidió dar un paso al costado y dejar que su esposa, Cristina Fernández, sea la candidata a presidente por el Frente para la Victoria. Pero otra vez el electorado cordobés le dijo que no. En aquella oportunidad, el triunfo en este distrito fue para la fórmula integrada por Roberto Lavagna y Gerardo Morales, quienes sacaron el 35% de los votos, relegando a Cristina al segundo lugar.

La excepción para el kirchnerismo fue el 2011, año en el que los triunfos a lo largo y ancho del país se multiplicaron y Córdoba con un 37% no estuvo ajena a eso. Por primera y única vez en 12 años, el peronismo K logró la victoria en el segundo bastión electoral del país. Parecía que empezaba otra relación, pero todo se volvió a romper.

La debacle kirchnerista en la provincia mediterránea alcanzó su punto máximo en el 2015. En la primera vuelta, Mauricio Macri obtuvo lo que nadie logró hasta ahora, sacar el 53% de los votos y lograr el resultado propio más grande en todo el país. El balotaje y el 72% de Macri le asestaron la estocada final al kirchnerismo en retirada.

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Evidentemente la tierra del cuarteto ha sido siempre territorio hostil para el kirchnerismo y se convirtió en un bastión en el que Mauricio Macri deposita toda su confianza. Pero la realidad indica que hoy está lejos de repetir los números de cuatro años atrás.

Según el último sondeo correspondiente al Grupo Feedback, en primer lugar se mantiene el presidente Mauricio Macri con el 34,3% de intención de voto sobre el 21,8% de Alberto Fernández. Pero lo llamativo es el 26,2% de los indecisos, un porcentaje altísimo que todos los candidatos quieren captar. En tercer lugar aparece el precandidato de Consenso Federal, Roberto Lavagna, con el 5,2% y detrás de él José Luis Espert, por el Frente Despertar con el 3%.

Por su parte, CB Consultora tiene otros números. A Macri lo ubica primero con 44,10% mientras que a Fernández lo tiene segundo con el 26,4%. Y sólo registra un 10 por ciento de indecisos.

En tanto, el consultor Gustavo Córdoba indica que en la primera vuelta Macri podría sacar entre 40 y 45% de los votos, a pesar de que en 2015 había alcanzado el 53%. Y Alberto Fernández lograría una intención de voto que va del 25 al 30%, mucho más que el 18% obtenido en octubre de 2015 por Scioli. El mismo escenario se repetiría en un eventual balotaje.

Es por eso que durante las últimas dos semanas Alberto Fernández visitó en reiteradas veces esa provincia y quienes lo conocen de cerca afirman que hasta empezó a tener cierta tonada cordobesa. En la primera logró la foto con el gobernador Juan Schiaretti –impulsor de la boleta corta- y en la segunda realizó un acto en Villa Carlos Paz, visitó emprendimientos agropecuarios en Villa María y dio una conferencia de prensa en la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Una agenda cargada que hasta incluyó una picante entrevista con el periodista Mario Pereyra.

Pero parte del operativo de seducción de Alberto a los cordobeses tiene que ver con el aval de Schiaretti, pese a que el mismo candidato del Frente de Todos expresó que no es necesario un apoyo explícito del gobernador, dado que los votos se los tiene que ganar por su cuenta. “Lo que el Gringo haga va a estar bien hecho. Sé que el electorado de Córdoba tiene sus peculiaridades y él cree que su postura es lo mejor para los cordobeses”, señaló Fernández en referencia al armador de la extinta Alternativa Federal.

En cuanto a Juntos por el Cambio, la estrategia es reforzar la campaña en la zona centro del país, poniendo el objetivo principal en recuperar los votos perdidos de la Docta. Al parecer para el Gobierno, repetir lo hecho en el 2015 no solo implica sumar la cantidad de votos, sino la forma en la que se logró esa imponente suma. Es por eso que Mauricio Macri repitió la cábala y esta vez junto a Miguel Ángel Pichetto inició la campaña en Córdoba y sabiendo que los números no son los mismos que lo llevaron al poder, el Presidente les pidió a los cordobeses “defender con convicción lo que se ha hecho”.

Por su parte, la tercera vía también busca los votos mediterráneos. Allí Lavagna y Juan Manuel Urtubey también buscaron el acercamiento a Schiaretti. La reunión fue armada por el gobernador de Salta, que mantiene un estrecho vínculo con Schiaretti y que tiene contacto fluido más allá de que el mandatario peronista haya decidido ser prescindente en estos comicios.

Durante la visita, Lavagna volvió a encontrarse con Schiaretti luego de dos meses sin hablarse. El economista se peleó con el cordobés durante las negociaciones para armar una cumbre de la tercera vía y hacer converger a Alternativa Federal y Consenso 19, el espacio que fundó el exministro.

A favor de la fórmula juega la buena imagen del electorado cordobés acerca de Lavagna, quien en su anterior intento presidencialista sacó más de 500 mil votos, algo que hoy sería difícil de repetir, teniendo en cuenta el alto grado de polarización de la elección.

En esa polarización, Alberto y Mauricio saben que Córdoba además de cuarteto, fernet y bellos paisajes tiene los votos que necesitan. ♣♣♣