Cristina y el rostro de la Justicia

Cristina y el rostro de la Justicia

Por Federico García


En su alegato en la causa de dólar a futuro, la vicepresidenta cargó contra el anonimato de los jueces y fiscales. La sincronía entre allanamientos e indagatorias y la simbología peronista pone en discusión la influencia de la Justicia en los destinos del país.

Cristina Fernández de Kirchner levanta la voz y apunta con el dedo hacia el espectador, pero no es un público televisivo en medio de una cadena nacional el interpelado por el índice de la vicepresidenta, sino los magistrados que remotamente la juzgan en la causa que investiga los contratos de dólar a futuro durante su gestión.

Pero la “presencia” virtual de los magistrados de la Sala I de la Cámara de Casación Penal, Ana María Figueroa, Daniel Petrone y Diego Barroetaveña es anecdótica, puesto que CFK los señala como circunstanciales representantes de la Justicia, el verdadero foco de sus cuestionamientos. Desde la visión que la ex presidenta dio en su alegato, conocer la cara de los jueces que “con sus acciones le cambian la vida a los argentinos” es fundamental para el desarrollo de una democracia: “Al juez Petrone nunca le había visto la cara”, aseguró filosa antes de comenzar su defensa, la cual pareció estar de más.

Es que ahí, en la introducción de su discurso, la doctora se instaló para dejar en claro, una vez más, la influencia que para ella tiene el sistema de Justicia en la vida pública, frente a lo cual entiende que la presencialidad de los involucrados en la causa es “la única forma de llevar adelante un debate transparente”. Sin embargo, ese hacerse presente tiene que ver, además, con que, a diferencia de la clase política, la judicial parece no tener rostro: “Quienes deciden dar litigio deben dar la cara”, fustigó. Por ello, Cristina había pedido “estar frente a frente con el tribunal”, algo que fue rechazado de plano, al igual que la presencia de los medios de comunicación.

Se puede o no estar en consonancia ideológica con la vicepresidenta, pero lo que no se puede negar es su inteligente manejo del discurso a la hora de dejar en clara su postura. Para ella, el anonimato de quienes deciden el destino de las causas judiciales en el país es “un beneficio y un privilegio”. Por el contrario, CFK argumentó que “yo siempre di la cara, en todas las indagatorias que me llamaron”.

La individualidad de los políticos, cada uno de los cuales debe responder por el entramado complejo del espacio al que pertenece, colisiona con las sombras en las que los nombres y rostros de jueces y fiscales se pierden en la inmensidad del colectivo “la Justicia”.

Los titulares no individualizan -o raramente lo hacen- a los magistrados del lawfare que toman decisiones que cambian el rumbo de la política, y ese horizonte mediático se profundiza con la virtualidad característica de la pandemia, en la que la tecnología de videollamadas puede seleccionar a quién mostrar y a quién no en la pantalla, entre otras herramientas de recorte de discurso.

Para argumentar la existencia de ese desbalance en la exposición de unos y otros, la ex presidenta puso de ejemplo las coincidencias entre los allanamientos e indagatorias realizados a ella, a ex funcionarios y a su círculo íntimo y ciertas fechas importantes para su vida familiar y, además, para la simbología kirchnerista. Sin ir más lejos, la audiencia de alegato en la causa de dólar futuro, que se concretó este jueves, estaba pautada para el 1 de marzo, el mismo día en el que Alberto Fernández daría su discurso frente al Congreso Nacional, en el cual Cristina Kirchner -como presidenta del Senado- debía estar presente: “Si es una equivocación, que no creo, es igual o mucho más grave”, lanzó y siguió graficando: “Bonadio allanó las oficinas de Máximo Kirchner en Río Gallegos el día que su hijo Néstor Iván cumplía años”, siguió graficando Cristina.

Pero el punto más destacado del ataque judicial llegó el 25 de febrero del 2019, cuando el fallecido juez Claudio Bonadio llamó a CFK a Comodoro Py para que comparezca en ocho indagatorias simultáneas, en pleno festejo peronista por el aniversario del cumpleaños de Néstor Kirchner.

La sincronía temporal de medidas judiciales con simbología peronista sirvió para darle aún más letra a las crónicas periodísticas, una asociación que Cristina cree debe romper o, al menos, ponerle voz, ojos, orejas, labios, gestos e ideología, hacerla distinguible para el público, por eso la señala con el dedo y la expone a viva voz. ♣♣♣

#PA.