Mujeres y Ciencia en Argentina

Mujeres y Ciencia en Argentina

Por Adrián Machado


Menos del 30 por ciento de las personas dedicadas a la investigación científica son mujeres, aunque ese número es superior en la República Argentina. A colación del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, nos preguntamos: ¿Cuál es el escenario actual? Desigualdades, dificultades, testimonios y perspectivas.

Ayer jueves 11 de febrero se conmemoró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015 con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas. A raíz de esta conmemoración decidimos presentar un panorama del tema a partir del “Diagnóstico sobre la situación de las mujeres en Ciencia y Tecnología” de febrero de 2021 confeccionado por el “Programa nacional para la igualdad de géneros en Ciencia, Tecnología e Innovación” perteneciente al ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación. Además, reflejamos opiniones y argumentos de científicas argentinas de distintas disciplinas.

El documento consigna una multiplicidad de aspectos dentro del sistema científico y tecnológico nacional. El principal es la gran disparidad existente en los espacios de liderazgo y toma de decisiones entre varones y mujeres. “A mayor nivel jerárquico de los puestos de trabajo, mayor masculinización de la alta gerencia científica y tecnológica”, señala el informe.

El 22% de los puestos de los organismos de ciencia y tecnología son ocupados por mujeres. En el campo universitario existe una representatividad mayoritaria de ellas en las Secretarías Académicas -59%-, mientras que en las Secretarías de Ciencia y Tecnología se encuentran cerca de la paridad -46%-. No obstante, al acercarse a la punta de la pirámide estos porcentajes descienden para ubicarse en valores similares a los recabados años atrás: solo el 30% de los puestos de vicerrectoría son ocupados por mujeres y únicamente el 11% de los de rectoría.

“De acuerdo a las estadísticas que el propio Ministerio viene realizando y publicando desde hace unos años, la mayoría de quienes investigan en Argentina son mujeres, en términos generales, dato que se mantiene casi en los mismos valores desde 2015. Sin embargo, otra situación que se sigue manifestando y que aún no se ha revertido en el sistema nacional de ciencia y tecnología es el ‘efecto tijeras’”, indica el texto, para luego explicar que el mencionado efecto es el que hace que las mujeres, a pesar de ser mayoría, accedan en menor medida que los hombres a las categorías más altas de la carrera de investigación.

En las áreas de ingenierías y tecnologías, ciencias agrícolas y ciencias naturales y exactas las mujeres están sub representadas. Por el contrario, en ciencias sociales, humanidades y ciencias médicas y de la salud existe una sobre representación femenina. Casi 2 de cada 10 investigadores se dedican a las ingenierías y tecnologías, mientras que solo 1 de cada 10 investigadoras lo hace.

En cuanto a la evaluación de recursos humanos y proyectos de I+D según área del conocimiento de I+D el análisis concluye que “para ambos objetos hay una mayor presencia masculina en casi todas las disciplinas exceptuando las ingenierías y las tecnologías donde existe una mayor paridad tanto a la hora de evaluar recursos humanos como proyectos. Este último dato es digno de atención si se tiene en cuenta que las Ingenierías y las Tecnologías son mayormente masculinas, tal como se mencionara anteriormente”.

Relacionado a lo anterior se ubica el acceso al financiamiento para la investigación, aspecto que también presenta una brecha: las mujeres directoras de proyectos de I+D solicitan y reciben un 33% menos que los directores. “Según el área del conocimiento de I+D de los proyectos, la brecha más grande entre varones y mujeres se registra en primer lugar, en el caso de las ciencias médicas y de la salud, en segundo lugar, en las ciencias agrícolas, seguida por las ciencias exactas y naturales en tercer lugar. La brecha disminuye para las ingenierías y tecnologías y, se invierte para las ciencias sociales donde las investigadoras acceden a mayor financiamiento de proyectos que sus pares investigadores”, detalla el Informe.

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¿Qué se hace?

Como acciones propositivas para la modificación del cuadro de situación exhibido se pueden nombrar las que emprende el Programa Nacional para la igualdad de géneros en CTI del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este Programa, creado en 2020, tiene por objetivos:

  • Hacer de las instituciones de CTI ambientes propicios para que mujeres y personas LGTBI+ se desempeñen y progresen con igualdad y libres de violencias.
  • Integrar el análisis de géneros en el contenido de las políticas, los programas y los proyectos de I+D+i desde su diseño.
  • Promover la igualdad de mujeres y población LGTBI+ en el acceso a posiciones jerárquicas.
  • Articular con diferentes organismos públicos y privados.
  • Cooperar en el desarrollo de estudios, investigaciones y transferencia de conocimiento con otros organismos.

El año pasado el Programa desarrolló diversas líneas de trabajo, no solo en el marco del ministerio, las cuales se resumen en:

  • Informes técnicos de capacidades científico-tecnológicas: Tienen por objetivo analizar, difundir y suministrar información de las capacidades del SNCTI en materia de géneros a temas de la agenda pública.
  • Ciencia con perspectiva de género: Su propósito es la integración del análisis de género y sexo al diseño de los proyectos de I+D+I, como criterio de calidad y pertinencia en la evaluación y el financiamiento, y en la difusión de los resultados.
  • Asistencia para la incorporación de la perspectiva de género en los instrumentos de política de CTI.
  • Mesa de trabajo interna del MINCYT sobre Comunicación CyT con perspectiva de género: El fin de la misma es lograr una definición de criterios comunes para la generación de notas y piezas de comunicación con perspectiva de género y diversidad.

A las líneas de trabajo descriptas deben sumársele los eventos de comunicación y difusión, así como la articulación de políticas transversales -con otros ministerios, con el gabinete de ministros-.

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Protagonistas

Tres investigadoras dialogaron con Cintia Kemelmajer para la página del CONICET acerca de sus experiencias científicas como mujeres, dificultades, avances y desigualdades dentro del sistema científico argentino. Karina Bidaseca, Alicia Dickenstein y Juliana Cassataro provienen de disciplinas como la Sociología, las Matemáticas y la Biología.

En la conversación compartieron las vivencias de sus inicios: “Jamás pensé que las mujeres fuéramos menos aptas que los hombres, algo que les agradezco a mis padres. Por lo tanto, nunca me sentí detenida por los estereotipos de género. Pero mirando mi trayectoria a la distancia, veo que logré más de una vez no darle importancia a circunstancias que podrían haberme detenido”, expresó Alicia Dickenstein, Doctora en Ciencias Matemáticas e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Matemáticas “Luis A. Santalo” (IMAS). Además, Dickenstein ganó ayer el 23° Premio Internacional L’Oréal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia”.

Por su parte, Juliana Cassataro, Doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del CONICET y directora del grupo de Inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas del Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB-INTECH, CONICET-UNSAM), relató que al iniciarse en su disciplina la mayoría eran mujeres, aspecto que se modificó al ir ascendiendo en la carrera: “esta relación se invierte y cuando se ven los puestos de liderazgo la mayoría son ocupados por hombres: profesores titulares, decanos, rectores, directores de institutos y jefes de grupo. Esto hace que nosotras tengamos menos ejemplos a seguir en cuanto al modelo de liderazgo. También es real que cuesta entrar en esos círculos siendo mujer cuando los códigos y formas de trato son mayormente masculinos. Por eso creo que al principio, cuando era más joven, sentía que tenía que ser sobresaliente y destacarme significativamente solo para poder ser tenida en cuenta y que se tome mi opinión como válida”.

Karina Bidaseca, socióloga e investigadora del CONICET en el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES), señala que la desigualdad se manifestó siempre -en todas sus etapas dentro de la academia- en la voz: “El estereotipo de género marca que el varón es el que tiene y al que se le presta atención y se le escucha porque es una voz marcante, autorizada, legitimada. En las diferentes reuniones o formas en que una atravesó los espacios de sociabilidad en las aulas la desigualdad de género se manifestó en esa autoría de la palabra y de la voz. Tiene que ver con algo histórico, eso de que supuestamente las mujeres tenemos menos capacidades para expresarnos públicamente que los hombres. Los roles de género estipulados desde la escuela siempre nos muestran un científico varón, héroe, premiado”.

La socióloga destaca que Latinoamérica tiene el mayor porcentaje de científicas en el mundo con 45% contra un 28% del promedio mundial, según la UNESCO. De todos modos, es aquí donde existen mayores obstáculos de género debido a la mayor desigualdad: “Por eso me resulta importante ponderar políticas públicas orientadas a aquellas violencias en cuestiones de género y prevenir la discriminación a las mujeres, así como dar publicidad y visibilizar el esfuerzo de las mujeres en la ciencia”, sostiene Bidaseca. Finalmente, Cassataro manifiesta que “es importante que se visibilice la tarea de las mujeres en ciencia además de otras carreras para que las niñas -futuras mujeres trabajadoras- se formen y preparen para ser líderes capaces de cambiar la realidad”. Dickenstein agrega que “un rol fundamental de esta celebración es que las chicas se enteren de que la ciencia también es para ellas, que conozcan las posibilidades de estudiar y de trabajar en ciencia. Si no, es imposible que elijan este camino”. Y concluye “que las mujeres y las niñas no dejen de seguir su propia pasión, que crean en ellas y que no se dejen detener por estereotipos culturales”. ♣♣♣

#PA.