Argentina: El impacto de la Asignación Universal por Hijo en la educación

Argentina: El impacto de la Asignación Universal por Hijo en la educación

Por Adrián Machado


Una investigación encabezada por Germán Lodola y Carlos Freytes, de la Universidad Nacional de Hurlingham, da cuenta de los efectos positivos de la AUH en el rendimiento educativo de adolescentes del conurbano bonaerense.

La Asignación Universal por Hijo es la política social más importante de la historia argentina y una de las más relevantes de la región en términos históricos. Actualmente alcanza a cuatro millones de niños y niñas, lo que significa más de dos millones de hogares en situaciones vulnerables. Creada en 2009, consiste en una transferencia de ingresos —hoy en alrededor de 3500 pesos— dirigida a niños y adolescentes cuyas madres, padres o tutores estén desocupados, sean trabajadores informales con un salario menor al mínimo o trabajadoras de casas particulares. El titular de la transferencia es, en casi la totalidad de los casos, la madre de los niños.

Una característica destacable es que es la primera política social argentina cuyo impacto ha sido profundamente analizado en investigaciones científicas. Además, se ha constituido en una política de Estado, pues la AUH ha tenido continuidad bajo gobiernos de muy distinto signo político: fue lanzada por Cristina Fernández de Kirchner durante su primer mandato y se mantuvo durante el gobierno de Mauricio Macri —con algunas modificaciones menores—. En el mismo sentido podemos citar el plan Bolsa de Familia de Brasil, que fue promovido por Luiz Inácio Lula da Silva y continuado por Jair Messias Bolsonaro —actualmente intenta ampliarlo—.

La política social argentina no solo fue analizada por académicos nacionales, sino por organismos internacionales que dictaminaron que la AUH ha sido efectiva en promover la realización de controles de salud durante el embarazo y la primera infancia, así como en el fomento de la asistencia escolar. En suma, ha permitido mejorar algunos de los indicadores sociales clave y consiguió dar un paso en quebrar el círculo de reproducción intergeneracional de la pobreza.

La AUH promueve la asistencia escolar con la expectativa de que la adquisición de saberes y destrezas durante el pasaje por el sistema educativo aumente las chances de acceder a un empleo formal y mejore los ingresos en la vida adulta. Este aspecto fue el eje central de una investigación recientemente publicada.

***

Reducir Desigualdades

Reducir desigualdades – El impacto de la AUH sobre el desempeño educativo en las escuelas secundarias técnicas, editado por la Universidad Nacional de Hurlingham el mes pasado, es el resultado de una investigación dirigida por Germán Lodola y Carlos Freytes entre 2018 y 2019. En dicha indagación, los autores analizan el efecto de la Asignación Universal por Hijo sobre el rendimiento educativo de jóvenes estudiantes de escuelas técnicas del conurbano oeste de la provincia de Buenos Aires.

La metodología utilizada incluyó una encuesta presencial, realizada a más de 400 alumnos. También se analizaron registros escolares y una multiplicidad de variables socioeconómicas. Ese trabajo les permitió a los autores, ambos politólogos, delimitar los alcances y efectos del programa de transferencia de ingresos en cuestión.

La encuesta consistió en una muestra aleatoria de 400 jóvenes que asisten a 7 escuelas secundarias técnicas ubicadas en los municipios de Hurlingham, Morón, Ituzaingó y San Miguel. Se construyeron dos indicadores de desempeño educativo: uno subjetivo y otro objetivo.

El primero de ellos se basó en el tiempo que los jóvenes dijeron dedicarle a las tareas escolares, mientras que el segundo indicador estuvo conformado por las notas obtenidas según los registros administrativos de las escuelas. También se verificó el domicilio declarado por los alumnos, para examinar en qué medida el contexto socioeconómico y el espacio territorial donde crecen afecta su desempeño escolar. Estos indicadores son caracterizados por las necesidades básicas insatisfechas, el hacinamiento y la vivienda precaria.

Los resultados de la investigación exhiben que los estudiantes cuyos hogares son receptores de la AUH consiguen, en promedio, mejores calificaciones y dedican más tiempo al estudio y las tareas escolares. Además, el rendimiento educativo empeora de manera significativa a medida que el contexto socioeconómico y ambiental del lugar de residencia es más desfavorable. La AUH demuestra tener un efecto compensador de estas desigualdades de origen, en otras palabras, quien la recibe cancela el efecto negativo de un contexto vulnerable sobre la dedicación de las actividades escolares.

Lodola, uno de sus autores, señaló que el trabajo “tiene varias motivaciones, pero una de ellas es que nos importa el bienestar de las personas y creemos que las Ciencias Sociales tienen que estar al servicio de estudiar en qué medida los diseños y la implementación de políticas públicas afectan ese bienestar”. Otra de las motivaciones que impulsaron la investigación fue “la de tratar de responder en qué medida los programas de asistencia social tienen realmente impacto sobre el círculo vicioso de la desigualdad y alientan a los chicos y chicas que reciben estos programas a mejorar sus trayectorias personales y profesionales”.

Por su parte, Carlos Freytes -el otro autor- indicó que “frente discursos estigmatizantes, que contraponen los programas sociales con la responsabilidad individual, “Reducir desigualdades” evidencia que las iniciativas destinadas a la población más vulnerada alientan el esfuerzo personal en contextos desfavorables y, así, reducen desigualdades estructurales”.

En la presentación del libro estuvo invitado el también investigador Sebastián Etchemendy, quien destacó el abordaje propuesto por Lodola y Freytes: “Este trabajo es un ejemplo de que podemos encontrar un camino intermedio entre la idea de que el conocimiento social está siempre sesgado y unas Ciencias Sociales totalmente asépticas, objetivas y desprovistas de compromiso social. Un camino que vaya más allá de cualquier investigación que trate de ocultar o eludir tendencias que van contra nuestras convicciones y no aplicar el método científico en temas que son duros, pero un camino también contra las investigaciones sin valores”. Luego, profundizó en el compromiso social y su conjunción con la rigurosidad metodológica: “Esta investigación demuestra que hay un compromiso evidente en la elección del tema, en los valores, un compromiso social con lo que le pasa al pueblo, un compromiso educativo de extensión universitaria de salir y ver qué le está pasando a la gente. Pero a la vez, una vez que eligen eso, aplican una rigurosidad que es intersubjetiva, lo ponen sobre la mesa y cualquiera puede revisarlo y verificar si el camino científico está bien o mal”.

Quien también aportó su mirada sobre lo escrutado fue el secretario de Políticas Universitarias Jaime Perczyk, que diferenció a este trabajo de la mayoría de la producción académica sobre política educativa: “Nosotros hemos sido históricamente reacios a meternos con el desempeño escolar, es algo que le entregamos al pensamiento liberal. Nosotros somos identificados como los que queremos llevar a los chicos a la escuela y ellos como los que les quieren enseñar. Y la verdad es que nosotros queremos que los chicos vayan a la escuela y que aprendan, porque ellos son el sujeto de las transformaciones de las mejoras de la Argentina Y esta investigación demuestra, con herramientas académicas, científicas y pedagógicas que los chicos que reciben esta política tienen un impacto positivo en su trayectoria educativa y en su desempeño escolar. Eso me parece un aporte muy importante”.

***

Este trabajo, junto a otros, muestra que las políticas de protección social no son contradictorias con la lógica del esfuerzo individual y el mérito personal —la tan mentada “meritocracia”—. Es más, funcionan de manera contraria: en contextos de alta vulnerabilidad social y económica, este tipo de políticas son una condición necesaria para poder realizar ese esfuerzo y difuminar —al menos de forma parcial— las grandes y arbitrarias desigualdades existentes en la línea de largada. ♣♣♣

#PA.

Viernes 18 de diciembre de 2020.