Una bomba nuclear en el desierto

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Por Fernando Oz


La maniobra para que un hombre del riñón de Rogelio Frigerio ingresara por la ventana de la secretaría de Energía de la Nación. El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, cercó las expectativas de Sergio Lanziani. La pulseada por Yacyretá y el contador de autos premium.

Un hombre del círculo chico del exministro del Interior Rogelio Frigerio logró colarse dentro del gobierno de Alberto Fernández. La proeza fue desarticulada por el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Aún nadie explicó quién llevó a Maximiliano Augusto Galli hasta las puertas de la secretaría de Energía a cargo de Sergio Lanziani, lo que sí se sabe es que su salida hizo mucho ruido.

Las aspiraciones que tenía el contador Galli eran las de ser un consultor externo muy bien pago, pero cuando vio la oportunidad de ser parte de la estructura tomó carrera y fue por todo lo que pudo, pese a que nunca tuvo experiencia en temas energéticos. Primero trabajó para Price Waterhouse Coopers., una prestigiosa firma que desde hace años presta servicios de contabilidad, auditorías y asesoría fiscal; luego pasó un tiempo en Puente Hermanos SA, dedicada a los servicios bursátiles de mediación que incluye la actividad de agentes y sociedades de Bolsa. En 2016 ingresó a Economía y Regiones, la consultora que perteneció a Rogelio Frigerio, y bajo ese paraguas asesoró a diferentes gobiernos provinciales.

Cuando a Galli le dijeron que se haga cargo de la secretaria Administrativa de la cartera de Energía armó un organigrama que abarcaba las áreas de fiscalización, recursos humanos y hasta la de jurídicos. Aquella movida por acaparar todo chocó con los planes de Kulfas, que no es otro que el de tener a la secretaría bajo su órbita y totalmente flanqueada por hombres de su confianza.

La otra traba que encontró Galli mientras planificaba sus planes expansivos fue Federico Martelli, quien llegó a la jefatura de Gabinete de la secretaría de Energía de la mano de Santiago Cafiero, jefe de Gabinete de Alberto Fernández. Aquel podría haber sido el canal por el que llegó información que Kulfas no conocía. 

Martelli es de La Plata y conoce el paño político, sobre todo el del kirchnerismo. Del 2010 al 2014 estuvo en el ministerio de Desarrollo Social y en agosto de 2014 hasta el último día del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner fue parte del ministerio de Relaciones Exteriores. Y a mediados de 2017 se refugió bajo la órbita de la dirección general de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires. Los contactos del hombre de City Bell son amplios.

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“La secretaría de Energía no es una isla, se encuentra bajo la estructura del ministerio de Desarrollo Productivo. Acá no hay internas ni nada que se le parezca, hay una línea que baja de la jefatura de Gabinete de los ministros y esa línea es la que marca el presidente Alberto Fernández”, remarcó a #PuenteAereo una fuente de Casa de Gobierno.

La salida de Galli tuvo un tenor escandaloso. Antes de pegar el portazo envió a algunos medios el mismo mensaje que mandó al disminuido equipo de Lanziani. “Como sabrán, y si no, se enterarán por esta nota, hoy presento mi renuncia al cargo”, dice el texto en el que no olvidó de agradecer al ingeniero nuclear de la Tierra Sin Mal.

El agradecimiento no dejó bien parado a Lanziani, ya que deja al descubierto algunas cuestiones internas: “Ojalá puedan superarse diferencias personales y enfrentamientos, desde adentro y hacia afuera; y que todos puedan tener la oportunidad de demostrar lo que pueden aportar y más aún, puedan ser debidamente reconocidos por eso”. 

“No tengo la menor duda que el Ing. Sergio Lanziani será un gran secretario de Energía, como merece este país, y estoy seguro que este gran equipo que todos ustedes conforman lo apoyará de manera excepcional. Así me lo demostraron en este mes juntos”, agregó. Sus dichos fueron publicados en diversos medios y desde la secretaría de Energía no supieron manejar la crisis.

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Kulfas copó los principales cargos de la secretaría de Energía. En Hidrocarburos nombró a Juan José Carbajales, pero además chupó toda la dirección administrativa, legal y de recursos humanos. En la poderosa Cammesa a Esteban Kiper. Al presidente de la estatal YPF, Guillermo Nielsen, lo nombró directamente Fernández, al igual que a la sanjuanina Andrea Polizzotto Bacur en la dirección de Energías Renovables, tal como lo anunció un diario de su provincia natal.

Los que entraron bajo el ala de Lanziani son el subsecretario de Energía Eléctrica, el misionero Gustavo Arrúa, su amigo Juan Pablo Ordoñez –egresado de la primera promoción del Instituto Balseiro– en Planeamiento Estratégico, y a su propio contador en la Entidad Binacional Yacyretá, Walter Antonio Tamis.

Según dijo al portal Infobae una fuente del sector energético, “los empoderados para hablar de Energía son Kulfas y Nielsen, con ellos hablan los gobernadores de las provincias petroleras. Si tiene que pasar por el despacho de Lanziani, pasan, pero sólo por un tema institucional”.

Después del festejo por el nombramiento de Tamis en Yacyretá y del autoaplaudimiento online, la secretaría de Energía de la Nación fue la primera área del Gobierno en resbalar con la cascara de una banana a un mes del mandato de Fernández. Kulfas respira profundo y se muerde la lengua. 

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La designación de Tamis en Yacyretá no fue una sorpresa para la cúpula de la Renovación 5.0. El contador de 43 años viene trabajando desde 2016 en el ministerio de Energía de la Tierra Sin Mal junto a Lanziani, además de realizar otros trabajos particulares que le generan una ganancia lo suficientemente jugosa como para comprar un Audi A3 Sportback –que ya vendió– valuado en unos 700 mil pesos.

Sin embargo, algunos medios señalaron que el nombramiento habría sido un “triunfo” de Lanziani en medio de un escenario de forcejeos entre el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, y el senador Maurice Closs, por quedarse con la entidad binacional. También dan cuenta que el secretario de Energía de la Nación habría dejado de responder a la conducción de la Renovación.

Desde el rovirismo tratan de bajar la espuma al asunto y aseguran que la relación con el ingeniero nuclear pasó por “algunos malos entendidos” pero que en la actualidad “es buena”, a tal punto que la postulación de Tamis habría sido “acordada para bien del misionerismo”. Atrás quedó un audio de WhatsApp –que dio vueltas por algunos despachos de importantes funcionarios del oficialismo en la Tierra Sin Mal– que dejó al descubierto algunas presuntas intenciones políticas de Lanziani. Mejor no mirar atrás.

Por otra parte, desde el clossismo descartan que haya una interna. “Evidentemente hay quienes están buscando la ruptura de la renovación porque en río revuelto hay ganancia de pescadores. En todo caso lo que hay es un reposicionamiento de actores, pero siempre dentro del mismo esquema”, reconoció un allegado al senador.

En esa línea, otra fuente del mismo palo reconoció que efectivamente existió una pulseada por Yacyretá: “Mauri tenía a su hombre y lo propuso. Habló con quienes debía hablar. La última llamada fue a Cafiero, quien le contestó que el tema estaba en manos de Lanziani”.

Posiblemente pudo haber existido un acuerdo entre Lanziani y la conducción de la renovación para poner a Tamis. Lo cierto es que, hasta hace algunas semanas, el contador amante de los automóviles premium pensaba que su destino sería el ministerio de Energía de la provincia, pero el gobernador Oscar Herrera Ahuad decidió nombrar al obereño Ángel Paolo Quintana, un ingeniero electrónico de pocos antecedentes pero que entiende de energía. “No nos cerró el nombre de Tamis para lo que buscamos”, dijo a secas una fuente de la Rosadita consultada por #PuenteAereo.

El ingeniero nuclear mantiene el silencio, pero no deja de operar por lo bajo. Desde su trinchera dejó trascender que los nombres que se propusieron desde la renovación fueron tres: Luis Lichowski, actual ministro de Industria de la Tierra Sin Mal; Marcelo Bacigalupi; y el diputado nacional Diego Sartori.

Lanziani siente el respaldo de un sector del empresariado eléctrico, Kulfas lo sabe y lo mira de reojo. En la secretaría de Energía había más funcionarios jerárquicos de los que le gustaría al secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación, Gustavo Beliz; algo similar sucede en otras áreas del Gobierno como en el ministerio de Economía. El ingeniero nuclear comenzó a caminar con pie de plomo, un descuido y podría terminar en el desierto.    ♣♣♣

#PA.

Domingo 12 de enero de 2020.

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