El enroque

 -  - 

Por Fernando Oz

El enroque es la única jugada del ajedrez que permite mover dos piezas a la vez, una de las torres y el rey. Por lo general es un movimiento de característica defensiva, aunque los jugadores más avanzados la suelen usar como parte de una estrategia.

Para poder realizar el movimiento es necesario que la torre y el rey no hayan sido movidos con anterioridad, que el rey no se encuentre bajo jaque y que los casilleros que están entre ambas piezas estén desocupados, y que en ninguno de los escaques (casilleros) por donde pase y se quede el rey lo ponga en una posición de jaque. Si la torre queda bajo ataque, no importa, al fin y al cabo no es más que otra pieza lista para sacrificar con tal de que no caiga el rey.

El enroque se puede realizar en cualquier momento de la partida, pero no hay posibilidad de concretarlo sin que previamente se realicen, al menos, cuatro movimientos. Primero hay que limpiar el camino por donde debe transitar el rey, es decir que hay que quitar un alfil, un caballo, lo que además implica el desplazamiento de un peón.

Después de las primarias del once de agosto, un nuevo relato se comenzó a escribir en la Tierra Sin Mal. Líneas que seguramente forman parte de la limpieza de los casilleros que hay que hacer previo al enroque, que en este caso parece responder más a un movimiento estratégico que defensivo.    

***

Hay un antes y un después de las PASO para la renovación. Y no tanto por el anunciado fracaso de la boleta corta, sino por la fulminante derrota del aglomerado Cambiemos en su edulcorada versión denominada Juntos por el Cambio.

Algunos creen que antes de la medianoche del once de agosto un grupo de sepultureros enterraban con disimulo la Renovación 5.0 Neo, mientras otro equipo sacaba del un viejo placard a los renovadores que habían sido escondidos o pasados a retiro por su paladar nacional y popular. Seguramente no son más que especulaciones.

Otros comentan que aquella noche, en la Tierra Sin Mal, perdió la seudomilitancia de las redes sociales, perdió la Big Data, perdió el delivery de votos, perdió la lógica del obsecuente, perdió la anónima propaladora de fake news. En cambio, ganó la militancia gastadora se suelas, ganó la discusión de ideas, ganó la reivindicación de la política, ganó la buena pluma con nombre y apellido. Posiblemente otra aventurada conjetura sin ton ni son.

Esta semana se pudo ver como algunos renovadores que durante los últimos tres años y medio olvidaron su predica kirchnerista para abrazarse a la lógica macrista, se asomaban con tímidez para obtener una pulserita que los acerque al palco de Cristina Fernández de Kirchner. El sábado por la tarde, un importante funcionario de la cúpula de la renovación le envió al arriba firmante un WhatsApp que dice así: “Duro combate por las cintitas para entrar a la exposición de la doctora”. ¿Tal vez otra mala interpretación de la realidad?

***

Ahora dejemos el libre albedrío de lado y observemos dos escenas que sintetizan un cambio de época. La primera se la reconstruye con las fotografías sacadas el viernes 30 de agosto, en las que se observa al saliente gobernador Hugo Passalacqua en compañía del ministro de Salud Walter Villalba caminando por los pasillos de los nuevos pabellones del hospital Geriátrico Miguel Lanus.

La segunda escena sucedió el mismo día y también se la puede reconstruir fotográficamente. Los retratos fueron tomados durante la recorrida de Facundo Manes por la Escuela de Robótica. El neurocientífico estuvo acompañado por el vicegobernador y gobernador electo, Oscar Herrera Ahuad.

Hubo más fotos de la recorrida de Manes y Herrera Ahuad que de la inauguración sin aplausos de Passalacqua y Villalba. Dos escenas muy simbólicas. El pasado en un geriátrico y el futuro en la escuela de Robótica. El enroque.

Al cuadro de situación podríamos agregarle dos escenas más, mucho más recientes. El marco es el aeropuerto del cantón de Berna, el viernes último. Allí cientos de militantes esperaban la llegada de Cristina Fernández de Kirchner.

Primera escena. Cuando la senadora bajo del avión, saludó con cordialidad a los integrantes del comité de bienvenida y luego se dirigió a una de las rejas laterales que separa la pista de aterrizaje con el resto de la base aérea para escuchar a sus seguidores. El primer encuentro con los militantes de la Tierra Sin Mal fue como en todos lados, afectuoso.

La segunda escena en realidad es previa a la anterior. Antes de que aterrice el avión de línea que traía a CFK, Passalacqua se acercó a saludar a los militantes. De fondo sólo se escuchaban insultos. Ese mismo día el gobernador saliente había compartido una charla con el ministro del Interior Rogelio Frigerio.

El sábado por la tarde Passalacqua no estuvo presente en la presentación del libro Sinceramente. Probablemente sintió que aquella no era su fiesta o tuvo cuestiones de Estado que atender. Al saliente gobernador le fue suficiente una foto con ella tomada en el hotel que la invitada se hospedó. Una cálida fotografía para subirla en las redes sociales, donde no hoy ruidos molestos de fondo que interpelen posturas del pasado que sería mejor olvidar.

Herrera Ahuad no estuvo el viernes en el comité de bienvenida que recibió a CFK en el aeropuerto. Seguramente no hacía falta, ya tenía un lugar esperando con su nombre al día siguiente, durante la presentación del libro, el acto central y en primera fila, justo delante de ella. El enroque.

***

El enroque no es un movimiento complejo y no se trata de una jugada reservada a los genios del ajedrez. Sin embargo, como en casi todos los movimientos, de nada sirve forzarla o usarla de forma sistemática y predecible, ya que no asegura la victoria.

Lo peor que puede hacer un ajedrecista durante una partida es exponer su estrategia mediante movimientos predecibles. Los especialistas dicen que el enroque se debe usar lo antes posible, pero aquello también puede derivar en que las jugadas se vuelvan predecibles; por eso, lo ideal es sorprender al contrincante con jugadas originales, que lo despisten y le impidan saber cuándo o se hará tal o cual maniobra.

Toda esta historieta me recuerda a aquella exquisita paradoja que dice: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. Frase que figura en la fabulosa novela El Gatopardo, del italiano Giuseppe Lampedusa. En la misma obra hay otra que dice: “Luego todo se apaciguó en un montoncito de polvo lívido”.  ♣♣♣

Para #PuenteAereo Weekend de esta semana escriben Mauro Federico, Andrés Repetto, Florencia Guerrero, Silvia Risko, Cristian Franchi, Lucía Sabini Fraga, Florencia Del Piano, Rodrigo García, Quique Pérez, y los economistas Alejandro Glinca y Facundo Costa de Arguibel, entre otras firmas. Interesantes lecturas que incomodan. Espero que lo disfruten.


comments icon 0 comments

Write a comment...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *