Desarrollo económico, equidad social, identidad federal

Desarrollo económico, equidad social, identidad federal

Por Fernando Oz

Las transiciones, de cualquier tipo, crean un clima de contradicciones. Por un lado sentimos alivio, esperanza, por el otro inseguridad. Pasar de la primaria a la secundaria, de la secundaria a la universidad, y así va la vida.

El prefijo pos habla de esa mezcla de sentimientos que acompañan las transiciones. Por ejemplo, cuando nos referimos al posmodernismo estamos diciendo que la modernidad está por ser superada por algo que aún no conocemos muy bien, no sabemos qué sucederá. La historia no habla de una era posmedieval, porque el Renacimiento tenía su propio argumento.

Desde hace un tiempo, en la Tierra Sin Mal se viene amasando la posrenovación. Durante la gestión de Hugo Passalacqua se sembró lo que se denominó como misionerismo, la neorenovación, una suerte de evolución del pensamiento político de la renovación, inaugurada por Carlos Rovira y desarrollada por Maurice Closs y Passalacqua.

Ahora, en las puertas del inicio del gobierno de Oscar Herrera Ahuad nos disponemos a saber de qué se trata la neorenovación. Veremos cómo funciona esa evolución que fue puesta a consideración de la sociedad misionera a principios del año electoral. El abanico del futuro se abre de forma prometedora. Pero también nos angustia. Como en la famosa novela de Milan Kundera, donde gozamos y sufrimos La insoportable levedad del ser.

Una sensación similar se vive en todo el país. Hasta aquí ya conocemos de qué se trata el kirchnerismo, también conocemos lo que se encuentra en la otra punta de la mesa: el macrismo. Con el gobierno de Alberto Fernández aprenderemos de qué se trata el poskirchnerismo, que fue gestado a raíz del espanto que significó el gobierno de Mauricio Macri. “Pero una noche volvimos y vamos a ser mejores”, dijo Fernández tras el triunfo electoral del 27 de octubre pasado.

Aquel “vamos a ser mejores”, de algún modo es la promesa de una evolución. La libertad proyecta un vasto horizonte de esperanzas y temores. Mientras dure el poskirchnerismo, mientras no conozcamos la trama de la próximo gobierno, los argentinos experimentaremos la embriaguez de la indefinición.

Una puerta es el espacio de tiempo –de transición– que hay entre un lado y el otro, entre el presente del aquí y ahora y el siempre esperanzador futuro inmediato. El dios romano de las puertas se llamaba Jano. Lo representaban con dos caras que miraban en direcciones opuestas; una simbolizaba las puertas que se cierran, la otra, las puertas que se abren. Ahora miramos una cara de Jano: la puerta de un período que se cierra. A partir del 10 de diciembre, veremos la segunda cara de Jano. Fernández y Herrera Ahuad serán los encargados de abrir la nueva puerta. Esperemos que sea la que nos conduzca al camino del desarrollo económico y la equidad social.

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Los vie­jos lec­to­res de #Puen­teAe­reo sa­ben que mien­tras al­gu­nos ha­bla­ban de mi­sio­ne­ris­mo –tér­mino dis­cu­ti­ble y del que ya he es­cri­to en va­rias opor­tu­ni­da­des– yo ha­bla­ba de la neo­re­no­va­ción. Un sal­to cuan­ti­ta­ti­vo y cua­li­ta­ti­vo que se en­cuen­tra en pleno pro­ce­so evo­lu­ti­vo. La germinación de esa neorenovación no comenzó cuando Le Conducteur la presentó en sociedad durante los primeros meses del año electoral, sino cuando en 2015 se decidió que los diputados nacionales por Misiones debían abandonar el bloque del Frente para la Victoria para armar uno propio: el misionerista.

Aquella semilla sembrada estratégicamente en el Congreso no fue producto de la casualidad, sino del cúmulo de experiencias de una fuerza política que supo aprender de sus errores y capitalizar sus aciertos. Lo explicó muy bien Passalacqua durante una entrevista que concedió al arriba firmante el pasado martes y que fue publicada ayer (ver aquí).

Pero para dar aquel paso evolutivo, la renovación tuvo que des­po­jar­se de las vie­jas an­ti­no­mias del po­der. Luego tomó coraje para ­sal­tar la grie­ta­­­­­­­­­­­. La próxima parada de aquel camino de pensamiento, lógicamente era la boleta corta, una suerte de reafirmación de identidad. Una arriesgada decisión política que no fue para nada gratuita, pero todos saben que el libre pensamiento tiene un costo y que sin aquella herramienta de creación no hay evolución; así lo demostró la historia de la humanidad.

En el camino de la evolución del conocimiento hay que quebrar viejos paradigmas, derribar muros de paradojas. Las con­tra­dic­cio­nes irre­so­lu­bles, de al­gún modo, se des­pren­den so­las fren­te a la va­li­dez del ra­zo­na­mien­to ló­gi­co. Kant lo ex­pli­ca­ba de una ma­ne­ra muy in­tere­san­te; de­cía que si la ra­zón so­bre­pa­sa­ba la ex­pe­rien­cia, co­rría el ries­go de caer en al­ter­na­ti­vas ra­cio­na­les pero con­tra­dic­to­rias en­tre sí. La re­no­va­ción te­nía que pa­sar por ex­pe­rien­cias de­mo­crá­ti­ca­men­te con­tra­dic­to­rias para evo­lu­cio­nar. Al­gu­nos di­rán que se tra­tó de una cues­tión prag­má­ti­ca de sub­sis­ten­cia, per­so­nal­men­te creo que se tra­tó del jus­to me­dio en­tre la ex­pe­rien­cia y la uti­li­za­ción del pen­sa­mien­to ló­gi­co.

La renovación, al igual que sucedió durante el Renacimiento, parece haber encontrado su propio argumento. Su razón de ser. Y en algún momento alguien deberá explicar aquel razonamiento y establecer las bases doctrinarias del partido que nació en la Tierra Sin Mal.

La acertada decisión de no integrar el bloque del Frente de Todos en el Congreso, especialmente en la Cámara Baja, significa no volver a cometer los errores del pasado y mantener la identidad. En términos políticos es como la posición estratégica que utilizó Leónidas y sus hombres al enfrentar a los persas en la batalla de las Termópilas: fuertes y compactos, flanqueados por la natural geografía del terreno. Para entender el fenómeno evolutivo y ponerlo dentro de un marco teórico, podríamos tomar conceptos de José Ingenieros y su fenomenal El hombre mediocre, o de José Ortega y Gasset y La rebelión de las masas.

En las arenas de la política, la independencia tiene mucho más valor –especialmente a la hora de negociar– que estar atados en el montón. Misiones podrá discutir, podrá reclamar, podrá tomar postura sin la necesidad de pedir permiso. La voz de Misiones será una reafirmación del federalismo. Alberto Fernández no tendrá problemas, dijo que no venía a gobernar solo, sino junto a veinticuatro gobernadores.   ♣♣♣

#PA.

Domingo 8 de diciembre de 2019.