Teorías conspirativas, de izquierda a derecha

Por Adrián Machado

La pandemia como suceso cotidiano ha puesto de manifiesto el funcionamiento de distintas ideologías en la esfera pública. El movimiento anti-vacunas desplegado en diversos puntos del mundo es un ejemplo de un proceso más grande que, a través de teorías conspirativas, está moviendo el eje izquierda-derecha.

Analizar la pandemia de coronavirus como parte de la cotidianeidad, y no tanto como un fenómeno o un evento, permite apreciar un proceso más extenso. Más allá de las diferencias entre quienes pertenecen a movimientos anti-vacunas y quienes expresaron o expresan sus legítimas dudas contra la vacunación contra el covid-19, los primeros, durante la pandemia, han desplegado una fuerte operación que ha terminado en que personas históricamente identificadas con la izquierda suscriban a ideas de derecha. Las teorías conspirativas han sido una herramienta vital para conseguir dicho objetivo.

Es lo que expresa el escritor y columnista de The Guardian George Monbiot: “Hay un solapamiento histórico entre algunas ideas new age e ideologías de extrema derecha. Los nazis adherían a la astrología, los festivales paganos, la agricultura orgánica, la conservación de los bosques, la homeopatía y tendían a resistirse a las vacunas. Esto debe ser tenido en cuenta sin caer en ‘silogismos obscenos’, como sostener que, porque los nazis promovían creencias new age, la medicina alternativa y la conservación de los ecosistemas son cosas de nazis”.

En el caso de quienes suscriben a la anti vacunación en general, coinciden en su mayoría con teorías conspirativas, continúa Monbiot y señala que esa “tendencia se ha visto reforzada por los algoritmos de Facebook que dirigen a las personas que dudan de las vacunas hacia grupos de conspiración de extrema derecha. En algunos casos se han restablecido antiguos vínculos entre los movimientos de ‘bienestar’ y la paranoia antisemita. La noción de ‘soberanía corporal’, y de un cuerpo no contaminado por los productos químicos, ha comenzado a fusionarse con el temor de que una secta oscura esté tratando de privarnos de nuestra autonomía”.

El escritor inglés indica la existencia de una tendencia a sobreanalizar estas situaciones y no tomar en cuenta el rol de la idiotez como variable. “Hay antivacunas que se autodenominan ‘purasangre’, un término que le da escalofríos a cualquiera con dos dedos de frente. En su defensa, si ni siquiera pueden interpretar correctamente Harry Potter (los malos se llaman a sí mismos ‘purasangre’), tampoco podemos pretender que detecten un eco de las leyes de Nüremberg”, afirma el autor.

En otro pasaje de su texto, Monbiot indica que la fusión, la mezcla, la síntesis, de culturas de izquierda y derecha se ha acelerado por “el desánimo, la confusión y la traición. Después de que los partidos políticos de izquierda se alinearan con el poder corporativo, la derecha se apoderó del lenguaje que habían abandonado. Steve Bannon y Dominic Cummings reutilizaron brillantemente los temas de la izquierda de resistir al poder de la élite y recuperar el control de nuestras vidas. Ahora se ha producido un intercambio de lenguaje casi perfecto. Los partidos que antes pertenecían a la izquierda hablan de seguridad y estabilidad, mientras que los de la derecha hablan de liberación y revuelta”.

***

Es el caso del argentino Javier Milei. El economista, de buena performance electoral en las primarias legislativas de septiembre, gusta hablar de “la casta política” (expresión a su vez tomada de los ultraderechistas españoles de Vox).

Pablo Stefanoni, Doctor en Historia, es autor de “¿La rebeldía se volvió de derecha? Como el antiprogresismo y la anticorrección política están construyendo un nuevo sentido común (y por qué la izquierda debería tomarlos en serio)”. En la publicación, Stefanoni indaga en distintos fragmentos de los nuevos movimientos de derecha; sus particularidades, coincidencias, divergencias, continuidades y rupturas con la derecha clásica neoliberal y los conservadores.

“La derecha parece haber ganado cierta capacidad de capitalizar la indignación, de hacerse ver como antisistema, pro pueblo, incluso rebelde, frente a una izquierda defensiva y políticamente correcta”, sugiere el autor argentino, coincidiendo con su par británico.

Luego de la implosión de la Unión Soviética la historia no terminó, “volvió” abruptamente gracias a los movimientos terroristas, de extrema derecha, identitarios, a los cuales el historiador Enzo Traverso, citado en el libro, considera como “sucedáneos de utopías”. La izquierda se quedó sin imágenes de futuro para ofrecer -idea desarrollada por Alejandro Galliano en “¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no?”-, sin contar a las distopías, que son más bien visiones conservadoras de futuro. Pero tampoco estas derechas imaginan algo nuevo, “retroutopías” y catastrofismo, señala Traverso.

“Es claro que proyectos modernos como el socialismo (y el liberalismo) estaban intrínsecamente asociados al optimismo sobre el futuro y a una relación fuerte entre saber y emancipación. Si el futuro se clausura y el saber se disocia de la acción transformadora, la oferta discursiva de la izquierda, sea revolucionaria o reformista, pierde su atractivo”, grafica el autor.

Como ha mencionado Nick Land, uno de los iniciadores del aceleracionismo, hoy devenido en neorreaccionario: “la izquierda se encuentra con frecuencia encerrada en una lucha por defender al capitalismo tal como es frente al capitalismo tal como amenaza con convertirse”.

Es en este contexto que estallaron las nuevas derechas, algunas más conocidas, otras más de nicho. “Leer a un montón de gente que dice que ‘el mundo es de izquierda’ no deja de ser un ejercicio intelectual y político interesante. Es un poco como ver la Tierra desde el espacio. Ver el planeta progre desde la constelación de las derechas insurgentes”, argumenta el texto.

Dos de los polos ideológicos dominantes actuales son el neoliberalismo libremercadista, culturalmente progresista y globalizado; y, por otro lado, la nueva derecha defensora de la soberanía nacional y antimoderna, xenófoba y reaccionaria, cuyo objetivo es encerrarse fronteras adentro. Las izquierdas encuentran difícil intervenir libremente ante ellos, argumenta Stefanoni, y relata el caso europeo de ex votantes de clase trabajadora que se identificaban y votaban a la izquierda que ahora se han corrido y eligen a las extremas derechas.

Las visiones de futuro son centrales en la disputa política ideológica y deben ser acompañadas de cierta certeza en su consecución. Lo económico, lo social y cultural debe verse posible, realizable.

♣♣♣

#PA.

15 de octubre de 2021.

Notas Relacionadas

GJ 367 b, el misterioso y pequeño planeta de hierro

El planeta ha sido descubierto por un grupo internacional de 78 científicos liderados por el Instituto de Investigación Planetaria del DLR (Centro Aeroespacial Alemán) y los detalles del hallazgo se publicaron ayer en la revista Science.