Horas decisivas para Assange

Horas decisivas para Assange

Por Adrián Machado


Este lunes 4 de enero se hará pública la decisión de la jueza británica a cargo de su caso: decidirá si concede o no la extradición del fundador de WikiLeaks hacia los Estados Unidos. La causa, el juicio, la biografía del australiano, apoyos y enemigos de peso. ¿Cómo sigue el proceso después de la decisión judicial de esta semana?

Hace 10 años que Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, es perseguido por los Estados Unidos como un enemigo de Estado. Mañana 4 de enero en Londres, la jueza Vanessa Baraitser hará pública su decisión sobre la extradición o no del activista australiano.

La acusación oficial es “conspiración para infiltrarse” en una computadora del gobierno estadounidense que contenía “información clasificada”. En 2010, WikiLeaks publicó alrededor de medio millón de documentos estadounidenses clasificados que contenían información confidencial sobre las guerras en Irak y Afganistán. En ellos también se explicitan crímenes de guerra cometidos por tropas estadounidenses, como los que constan en el video llamado “Asesinato Colateral”, con el que la organización saltó a la fama en 2010. En él se podía ver cómo se disparaba desde un helicóptero militar estadounidense a civiles en la ciudad de Bagdad, entre los que se encontraban dos periodistas de la agencia británica Reuters.

Assange se granjeó de poderosos enemigos, como el secretario de Estado Mike Pompeo, quien antes de asumir ese cargo fue jefe de la CIA. En su primera aparición como titular de la agencia de inteligencia, describió a WikiLeaks como “un servicio de inteligencia enemigo no estatal”. Por su parte, Jeff Sessions -Fiscal general hasta 2018- catalogó al arresto de Assange como “una prioridad”.

El poder judicial de los Estados Unidos, en su acusación, no califica al activista australiano como periodista o editor, sino como hacker. De los 18 cargos presentados, tres son los principales: Assange habría brindado apoyo técnico a la fuente de las filtraciones, Chelsea Manning, habría instigado a Manning a entregar más material y habría puesto deliberadamente en peligro vidas humanas al publicar los cables de la embajada. Manning, al igual que miles de personas más, tuvo acceso al material filtrado; la acusación de instigación hacia el ex soldado con el objetivo de que le proporcionase más material se basa únicamente en un mensaje de chat de interpretación diversa; los telegramas de la embajada estaban codificados y la clave solo se compartió con algunos periodistas y medios de comunicación para evitar la publicación de información sin editar. El descargo de WikiLeaks fue que un periodista de investigación británico publicó la contraseña en un libro y, de esa manera, otorgó acceso universal.

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Una vida itinerante

Julian Assange nación en Townsville, Queensland, Australia, el 3 de julio de 1971. Como sus padres eran actores de una compañía teatral itinerante, pasó por 37 escuelas y 6 universidades de su país natal. A lo largo de su vida fue programador, periodista, ciberactivista, cofundador y editor de WikiLeaks. Cursó estudios de Física y Matemáticas, aunque no los finalizó.

En su faceta de programador, se convirtió en experto y creador de lenguajes y programas cifrados. Uno de ellos servía para proteger la identidad y los datos de activistas de derechos humanos.

También probó suerte en la política partidaria, a finales de 2012 formó el Partido WikiLeaks y se candidateó al Senado australiano sin conseguir los votos necesarios para acceder a una banca.

El gran hito de su vida adulta fue la fundación de WikiLeaks. En 2006 creó la ONG, que tiene como propósito la publicación de informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible y de interés público. El anonimato de las fuentes se preserva y desde su inicio la base de datos ha crecido hasta alcanzar más de un millón de documentos. La organización recibe filtraciones que develen comportamientos no éticos de gobiernos y regímenes totalitarios, así como también de asuntos relacionados con religiones y empresas de todo el mundo. Las acciones más destacadas de WikiLeaks se han centrado en la actividad exterior de Estados Unidos, especialmente en relación con las guerras de Irak y de Afganistán.

En agosto de 2010 la fiscal general de Suecia, Marianne Ny, emitió una orden de arresto contra Assange, acusado de abusos sexuales y violación durante una estadía en Estocolmo. En su defensa, el australiano señaló que la acusación fue una respuesta a las filtraciones de WikiLeaks. Siete años después la fiscalía de aquel país dio por cerrado el caso.

Dos meses más tarde de las acusaciones suecas, WikiLeaks publica 400.000 documentos secretos agrupados en lo que se conoció como el “Diario de la Guerra de Irak”. En diciembre de 2010, Assange se entrega a la Policía británica, paga la fianza y es monitoreado a través de una pulsera electrónica. En este momento comienza el proceso de extradición por la orden de arresto emitida por el país nórdico.

El 19 de junio de 2012 Assange se refugia en la embajada de Ecuador en Londres y pide asilo político, que es concedido en agosto de ese año. Los cargos presentados por el gobierno de los Estados Unidos pueden significar 175 años de prisión si es declarado culpable. Cuando Lenin Moreno accede al poder en Ecuador la política hacia Assange se modifica, por lo que desde abril de 2019 se encuentra en una cárcel de máxima seguridad en la capital inglesa.

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Apoyos

Así como tiene enemigos de peso, Assange ha conseguido respaldos significativos para su causa: en septiembre del año pasado más de 100 políticos de todo el mundo pidieron que el Reino Unido detenga la extradición hacia los Estados Unidos y lo libere. Entre los firmantes se encontraban José Luis Rodríguez Zapatero, Lula da Silva, Jeremy Corbin, Dilma Rousseff, Ernesto Samper, Evo Morales, Fernando Lugo, Nicolás Maduro y Alberto Fernández. El texto, confeccionado por abogados y distintos expertos en Derecho, sostiene que el juicio de extradición “viola la legislación nacional e internacional y los derechos a un juicio justo y otros derechos humanos”, y “amenaza la libertad de prensa y la democracia”.

Esa no fue la única petición por el activista australiano, Amnistía Internacional también ha solicitado a Washington que retire los cargos. Además, Reporteros sin Fronteros, médicos de 33 países y personalidades del mundo de la cultura, han manifestado su apoyo a la idea de liberar a Assange y evitar una farsa disfrazada de juicio.

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La opinión del Relator de la ONU sobre la Tortura

El suizo Nils Melzer es Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura desde 2016. Asimismo, perteneció durante 12 años al Comité Internacional de la Cruz Roja en numerosas zonas de crisis. Sobre la situación de Julian Assange fue particularmente contundente: “Si aun teniendo las evidencias los Estados no llevan a los asesinos a juicio, pero sí amenazan con 175 años de prisión a quien revela los crímenes de guerra. Entonces estamos ante un problema fundamental. Debemos preguntarnos si aún se puede decir que EEUU es un Estado de derecho”, señaló respecto a que luego de las revelaciones de WikiLeaks no hubo ningún tipo de sanción para los implicados en los crímenes exhibidos.

El proceso judicial está totalmente viciado, subraya Melzer: “el Estado de derecho está siendo simplemente socavado: Assange no tuvo la oportunidad de preparar su defensa adecuadamente. Esos son sobreentendidos, medidas que no se le niegan siquiera a los peores criminales de guerra, pero se le niegan a Assange. No tiene contacto con sus abogados estadounidenses, mantiene contacto muy limitado con sus abogados británicos y casi no cuenta con acceso a documentos legales. Se trata de violaciones de procedimiento extremadamente graves y sin justificación”.

Sobre la tortura, el Relator Especial de la ONU manifestó que “Julian Assange fue examinado por dos médicos especialistas, quienes concluyeron que Assange presenta todos los síntomas típicos de la tortura psicológica a largo plazo: estados traumáticos y crónicos de miedo y estrés, así como consecuencias congénitas y neurológicas de la combinación de aislamiento severo y constante arbitrariedad, humillación y amenaza. No debemos olvidarlo: políticos de EEUU lo han clasificado como ‘terrorista’, y algunos han exigido su muerte. Assange también teme, con razón, las condiciones de las prisiones de alta seguridad de EEUU, conocidas mundialmente como crueles y degradantes”.

Otra cuestión que expresó el experto es que el caso excede la figura de Assange, ya que se pone en tela de juicio “los crímenes de sus perseguidores”. Con el juicio “existe el riesgo de establecer una norma por la cual los Estados pueden mantener sus propios delitos en secreto y no tener que rendir cuentas por ellos. Si esa práctica se impone, solo falta un pequeño paso para que el Estado de derecho se convierta en tiranía”, concluye Melzer.

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El proceso judicial en perspectiva

Distintos actores políticos han argumentado acerca del proceso judicial vigente en contra del fundador de WikiLeaks. Margit Stumpp, legisladora del partido alemán Los Verdes, organizó el grupo parlamentario “Libertad para Julian Assange”, conformado por representantes de diferentes partidos políticos alemanes. Ella considera que el juicio es una “prueba de fuego para Occidente y sus valores”. Además, cree que “en el curso de los procedimientos de extradición se está violando el Estado de derecho”, pues le ha sido negado el ingreso al juicio en calidad de observadora: “Ni en Turquía, en donde he estado varias veces, tuve problemas para entrar a los tribunales”, sentencia.

Precisamente, este proceso ha desnudado la hipocresía occidental en lo referido a la libertad de expresión. Como ejemplo vaya el caso de la periodista de la BBC, Orla Guerin, quien inquirió al presidente de Azerbaiyán sobre la falta de libertad de prensa en su país. La respuesta presidencial fue que, con el tratamiento recibido por Assange, Inglaterra no tiene derecho a reprocharle nada a otros Estados en materia de Derechos Humanos y libertad de expresión.

Más allá de analizar el caso en detalle, el Relator Especial de la ONU sobre la Tortura, Nils Melzer, le solicitó al presidente Trump que perdone a Assange en sus últimos días en la Casa Blanca -un mecanismo habitual en Estados Unidos-. “Haber perdonado a los contratistas de Blackwater es una afrenta a la justicia y a las víctimas de la masacre en la plaza Nisour -de Bagdad-, así como a sus familias”, aseveraron los expertos de la ONU en derechos humanos integrantes del Grupo de Trabajo sobre el uso de mercenarios. El Grupo advirtió que el perdón otorgado por Donald Trump a cuatro guardias de seguridad privados acusados de crímenes de guerra en Iraq viola las obligaciones que tiene Estados Unidos según el derecho internacional y socava las leyes humanitarias y los derechos humanos a nivel global.

La referencia es para el anuncio realizado el pasado 22 de diciembre, en el que el presidente de EEUU perdonó a cuatro contratistas de la empresa Blackwater que habían sido condenados en abril de 2015 por el asesinato de, al menos, 14 civiles desarmados -entre ellos dos niños- en Bagdad durante 2007. Un tribunal de estadounidense procesó y halló culpables de múltiples crímenes a los mercenarios, sentenciando a tres de ellos -Paul Slough, Evan Liberty y Dustin Heard-, a 30 años de prisión por intento y voluntad de asesinato; y dictando cadena perpetua para el cuarto, Nicholas Slatten, por asesinato en primer grado.

Otra organización que ha seguido y profundizado en el caso Assange es Reporteros sin Fronteras. El director ejecutivo en Alemania, Christian Mihr, permaneció en Londres durante el juicio y lo describe como de “lamentables circunstancias”. Acusa a las autoridades del Reino Unido de “tratar de bloquear sistemáticamente a los observadores internacionales”.

Incluso el acceso a las filmaciones del proceso, inicialmente garantizado, fue retirado con poca antelación. A los pocos observadores no se les permitió entrar en la sala del juicio; tuvieron que conformarse con seguirlo a través de una deficiente transmisión audiovisual desde una sala contigua, en condiciones extremadamente incómodas, con frías temperaturas. Solamente Reporteros sin Fronteras estuvo presente durante la totalidad de los días que duró el juicio.

Mihr dice que no solo quedó claro que “esto es una cuestión de libertad de prensa”, sino que también se ha puesto de manifiesto que “es una cuestión de vida o muerte para Julian Assange”. El dirigente señaló que “existe un riesgo agudo de suicidio en las condiciones de confinamiento solitario”.

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El futuro inmediato

Sea cual sea el veredicto de este lunes, la posibilidad de apelación existe para las dos partes. Luego de dos posibles instancias en Gran Bretaña, el procedimiento de extradición puede terminar en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Por lo tanto, el proceso de extradición podría seguir por años. Por esa razón es que las distintas personalidades y movimientos que apoyan a Assange han exigido la inmediata liberación del periodista. Debería estar bajo arresto domiciliario, señalan, mientras dure el procedimiento. Su cárcel es preventiva, no es un delincuente condenado.

El antecedente que fundamenta el pedido y que es un baño de realidad para las instituciones británicas es la cárcel domiciliaria otorgada a Pinochet mientras se llevaba adelante su proceso de extracción. El genocida tuvo, incluso, el privilegio concedido de la asistencia de un sacerdote para una Navidad. ♣♣♣

#PA.