Facebook está ganando

Por Adrián Machado

Por Adrián Machado


El gigante tecnológico es más poderoso y resistente que la legislación antimonopolio estadounidense, afirma el experto Siva Vaidhyanathan.

Siva Vaidhyanathan es profesor de Estudios de Medios en la Universidad de Virginia y autor de Antisocial Media: Cómo Facebook nos desconecta y socava la democracia. En un artículo de opinión publicado en The Guardian, el especialista en medios de comunicación propone algunas ideas para una efectiva regulación de las Big Tech.

La legislación antimonopolio de los Estados Unidos se ha mostrado mucho más débil de lo esperado por quienes consideran las regulaciones a los gigantes tecnológicos como algo positivo. Luego de que un juez federal desestimara una demanda antimonopolio estatal y federal contra Facebook, el valor de mercado de la empresa superó el billón de dólares. Facebook se convirtió en la quinta empresa que vale más de un billón, uniéndose a Apple, Amazon, Microsoft y Alphabet (la empresa matriz de Google).

Vaidhyanathan sugiere que suponer que el creciente interés que despertó en parte de la población mundial durante los últimos cinco años el accionar de la compañía de Zuckerberg la hacía vulnerable a los distintos reguladores a lo largo del globo es risueño. Esa especie de espejismo se disipó cuando James E Boasberg, juez a cargo del tribunal de distrito de EE.UU. para el Distrito de Columbia, dictaminó hace poco más de un mes que la Comisión Federal de Comercio no había demostrado con pruebas suficientes que Facebook había violado la ley por el mero hecho de hacerse tan grande y poderoso -y de comprar Instagram en 2012 y WhatsApp en 2014-, estaba aplicando la ley estadounidense tal y como es.

El principal problema que identifica el historiador cultural es que la ley simplemente no está preparada para enfrentarse a una empresa como Facebook porque nunca antes ha habido una compañía de esas características. Las comparaciones con AT&T o Microsoft no son válidas.

Otro obstáculo que señala Vaidhyanathan es que más de 40 años de guerra ideológica contra la ley antimonopolio, liderada por un compromiso casi libertario con el crecimiento corporativo sin restricciones y promovida por profesores de derecho y jueces conservadores, ha hecho que lo que una vez fue una poderosa herramienta para la democratización sea en gran medida inútil. Si la ley antimonopolio no puede actualmente hacer frente a los excesos de las empresas estadounidenses con más alcance, dinero y poder que ninguna otra en la historia de la humanidad, entonces necesita una revisión completa.

El teórico estadounidense es pesimista acerca de la posibilidad que esa revisión ocurra en esta década, debido a que primero debe cambiar la filosofía jurídica académica. Luego, debe exponerse con claridad a través de estudios empíricos de mercado la necesidad de modificar la situación vigente. Finalmente, el paso legal propiamente dicho: el Congreso debe conseguir apoyos bipartidistas para apoyar principios y reformas específicas. Y quienes tengan interés en lograr las reformas pertinentes deben ampliar el poder judicial federal para corregir el activismo ideológico de los designados por Trump y Bush, que actualmente dominan el derecho estadounidense. Por ello, si es que fuera posible, las acciones necesarias llevarán más de una década en lograrse.

La divulgación en los últimos años sobre el estado del arte de esta problemática es alentadora. El profesor de la Universidad de Virginia rescata, además de la gran cantidad de artículos y libros excelentes, la actividad de senadores como Amy Klobuchar y Josh Hawley, que han presentado proyectos de Ley destinados a reforzar el antimonopolio y a apuntar a las grandes empresas tecnológicas. Klobuchar incluso escribió una historia de la ley antimonopolio estadounidense con la esperanza de revitalizar el movimiento.

La actual legislación antimonopolio estadounidense depende mucho más de lo que hace una empresa que de lo que es. En otras palabras, un profano puede mirar a Facebook, con más de 3.000 millones de usuarios de sus diversos servicios, su enorme cuota en el mercado de la publicidad online, y las formas en que otras empresas, partidos políticos e incluso los gobiernos modifican sus prácticas para tener en cuenta el alcance y el poder de Facebook, y concluir que es un monopolio. Al fin y al cabo, sólo hay dos empresas, además de Facebook, que ofrecen servicios con más de mil millones de usuarios: YouTube (propiedad de Google) y WeChat (propiedad de la empresa china Tencent y dominante sólo en China).

El autor de Antisocial Media: Cómo Facebook nos desconecta y socava la democracia asevera que para la legislación actual no importa como nosotros apreciemos esa situación porque el gobierno estadounidense no pudo demostrar que Facebook, con sus acciones, restringiera el comercio o limitara la competencia. El juez se preguntó, apropiadamente, por qué la FTC (Comisión Federal de Comercio) le permitió a Facebook comprar Instagram y WhatsApp y no planteó ninguna de estas quejas en 2012 y 2014. La alianza establecida con Silicon Valley se está volviendo en contra de la democracia norteamericana, afirma Vaidhyanathan.

El autor es pesimista con respecto a una posible alianza de los partidos políticos mayoritarios en el Congreso para impulsar una reforma en la ley antimonopolio. La razón es que los republicanos conservadores vociferan contra Facebook, Google y Twitter por un supuesto maltrato, por lo cual quieren una legislación selectiva que sancione a estas empresas por atreverse a intentar reducir la incitación al odio, la proliferación de fake news y restringir los llamamientos al derrocamiento violento del gobierno estadounidense que circulan por sus plataformas, en lugar de una normativa antitrust general.

No está en el núcleo ideológico del partido republicano una norma antimonopolio que limite el exceso de poder de las empresas farmacéuticas, de telecomunicaciones, químicas, de transporte y minoristas. Simplemente no están interesados en deshacer 40 años de éxito en la eliminación de la responsabilidad democrática por el exceso de las empresas, señala el titular de la cátedra de Estudios de Medios en la Universidad de Virginia.

La reflexión final de Siva Vaidhyanathan es que el proceso para limitar el poder de Facebook, Google, Amazon o Apple es largo y complejo. Es erróneo creer que porque se difunda la problemática simplemente se reducirá el poder de estos gigantes tecnológicos, al contrario, cada día se hacen más ricos y poderosos. ♣♣♣

#PA.

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