La Unión Europea y el colonialismo de datos del Sur global

Por Adrián Machado

El Instituto Transnacional, en un su último Informe sobre la política de Comercio e Inversión, analiza la agenda comercial europea y advierte prácticas continentales que vulneran derechos ciudadanos y afectan desarrollos de países periféricos.

El TNI –Transnational Institute– en su publicación de Julio de 2021, indaga sobre la política de comercio e inversión europea, así como en su agenda comercial. El análisis incluye 13 acuerdos de libre comercio de la UE y su posicionamiento en la Organización Mundial de Comercio. Se examinaron 14 cláusulas sobre comercio digital que la UE defiende en sus negociaciones comerciales y su impacto en los países en desarrollo.

Las autoras son Sofia Scasserra – Economista, especialista en economía digital, comercio, desarrollo y empleo- y Carolina Martínez Elebi -Licenciada en Comunicación Social, investigadora en Tecnología, Sociedad y DDHH-.

Lo observado en el Informe comprende que la UE ha adoptado una estrategia colonialista, yendo a extraer datos del Sur global, para posicionar a sus propias empresas en las nuevas cadenas de valor cibernéticas globales. El documento se propone como herramienta para países que estén negociando tratados de comercio -en general, no solo con la UE- que les permita tomar decisiones que protejan su desarrollo y los derechos de sus ciudadanos ante el avance del colonialismo digital.

A pesar que el foco mediático y de análisis académicos está puesto en Estados Unidos y China, la Unión Europea ha hecho esfuerzos para imponer sus intereses a través de distintas negociaciones y normas comerciales. En este proceso, señala el Informe publicado por el TNI, “la UE está tratando de trepar sobre las espaldas de los países en desarrollo, socavando la posibilidad de que todos compartan equitativamente los beneficios del desarrollo tecnológico”.

Para favorecer a sus propias corporaciones tecnológicas, la Unión Europea está tratando de imponer cláusulas en las negociaciones comerciales que obstaculizarán la industrialización digital, restringirán la necesaria supervisión estatal de las empresas y socavarán los derechos de los ciudadanos en otros lugares, en particular en los países en desarrollo. El texto destaca que este tipo de cláusulas son de tipo técnico y de difícil abordaje para el público en general, pero pueden afectar la privacidad de las personas, la naturaleza y el funcionamiento de los servicios públicos, la posibilidad de desarrollo económico e industrialización, la responsabilidad del gobierno, incluso la calidad de la propia democracia.

Las cláusulas comerciales digitales revisadas durante la investigación se dividieron en 3 grandes grupos:

Medidas que obstaculizan la industrialización digital

  • Transferencia transfronteriza de datos
  • Prohibición de la localización de datos
  • Prohibición del tratamiento local de datos
  • No divulgación del código fuente de los programas informáticos y de los algoritmos correspondientes
  • Eliminación de los derechos de aduana sobre los productos digitales y/o las transmisiones electrónicas
  • Contratación pública electrónica

Medidas que restringen la necesaria supervisión estatal de las empresas

  • Autorización previa
  • No discriminación de los productos digitales
  • Autenticación y firmas electrónicas
  • Vigilancia
  • Responsabilidad de los proveedores de servicios intermediarios

Medidas que afectan a los derechos de los ciudadanos en línea

  • Protección de datos personales
  • Protección del consumidor en línea

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El interés y la disputa entre los dos gigantes -EE.UU. y China- y la UE por los datos que generamos se encuentra no en los datos en sí, sino en el procesamiento de los mismos para trabajar en procesos algorítmicos de comportamiento humano. Ese producto final para la venta necesita de una materia prima, que son los datos.

Desde 2016 la UE aceleró su agresividad en cuanto a la agenda de comercio digital se refiere. Las autoras resaltan dos objetivos de la Unión: “En primer lugar, convertirse en un actor digital mundial mediante la creación de normas que respalden la transición de sus industrias hacia la digitalización y que, a continuación, fijen su dominio a largo plazo. Esto incluye campos tan diversos como los recursos humanos, la logística, los servicios médicos, el entretenimiento, la educación y el transporte urbano inteligente, aunque el empuje más poderoso proviene de la industria automovilística de la UE, deseosa de dominar los vehículos autónomos e inteligentes del futuro”.

El segundo objetivo, en el marco de las negociaciones de la OMC, la UE parece resignada ante el poder de los gigantes tecnológicos estadounidenses. GAFAM -Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft- ha hecho un fuerte lobby y conseguido moldear cualquier negociación relativa a normativas sobre la economía digital.

“La UE ya ha firmado seis acuerdos que incluyen cláusulas sobre comercio digital, con Canadá, Singapur, Vietnam, Mercosur, Japón y México. Actualmente está negociando otros siete acuerdos que incluyen cláusulas relacionadas con lo digital con Túnez, Chile, Indonesia, Australia, Nueva Zelanda y la región de África Oriental y Meridional (ESA), y a nivel internacional en la Organización Mundial del Comercio”, informa el documento. Las negociaciones con Indonesia, Australia, Nueva Zelanda y la región de África Oriental y Meridional (ESA), junto con la propuesta presentada por la UE a la Organización Mundial del Comercio, son las que incluyen las cláusulas más perjudiciales para los países del Sur global.

Las 14 normas comerciales presentadas anteriormente se basan en garantizar que las grandes empresas tecnológicas de la UE y los EE.UU. puedan operar libremente y maximizar sus beneficios, mientras que los Estados ven restringidas sus capacidades para regular el sector, redistribuir los beneficios, mejorar sus servicios públicos o llevar adelante una estrategia de desarrollo tecnológico local. La función recaudatoria también se ve afectada, al prohibirse la recaudación impositiva sobre las transmisiones electrónicas, cuestión que en este momento tiene más de pérdida potencial debido a la transición de más transacciones a la red.

Las políticas de la Unión Europea se han visto más respetuosas de los usuarios, a diferencia de China y EE.UU., como lo demuestra la adopción en 2018 del Reglamento General de Protección de Datos. De todas maneras, el Informe del TNI subraya que “exportar esto por medio de normas comerciales afianzará, en lugar de socavar, un modelo extractivista. Esto se debe a que no va acompañado de los recursos necesarios para lograrlo, lo que, por lo tanto, crea costes adicionales para los países de bajos ingresos y una competencia desleal”.

La agenda de comercio digital de la Unión Europea se basa en el extractivismo de datos, concluyen las autoras: “Extraer la materia prima -los datos- del Sur global sin pagar nada por ella y llevarla a los países en los que están radicados para procesarla y volver a vendernos esa tecnología. También es una estrategia para el subdesarrollo estructural deliberado de los países de bajos ingresos, ya que pretende poner reglas que les impidan capitalizar los ingresos y beneficios potenciales del desarrollo tecnológico. Parafraseando al conocido economista del desarrollo Ha-Joon Chang, la agenda comercial de la UE está retirando la escalera digital del desarrollo”.

Finalmente, el Informe sobre el Colonialismo Digital y la Agenda Comercial Europea indica que los perdedores de esta batalla son los ciudadanos regulares, puesto que las normas comerciales no se realizan pensando en fortalecer sus derechos o la democracia, sino para el beneficio de las Big Tech, a través de la apertura de mercados y la obtención de recursos de manera gratuita, prácticas monopólicas y escasa o nula responsabilidad social o fiscal.

Actualmente, la solución y la herramienta existente para el combate al robo de recursos y al extractivismo digital es un Estado comprometido y que vuelque sus recursos para hacer valer la voluntad y garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Como primer paso, negarse a firmar el tipo de acuerdos reseñados no es una mala idea para comenzar un proceso de industrialización y soberanía digital.

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#PA.

10 de octubre de 2021.

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