Cuadernos de campaña (apuntes de trinchera en un año electoral)

Cuadernos de campaña (apuntes de trinchera en un año electoral)

Por Mauro Federico

Mientras el libro de Cristina se vende como pan caliente y las encuestas no dejan de evidenciar un escenario catastrófico para Cambiemos, la Justicia se desangra herida de muerte por los estiletazos de la causa D´Alessio. Un “villano” ideal y su “abogado del diablo” suman elementos para poner al descubierto la trama oculta detrás de la asociación ilícita especializada en direccionar procesos para recaudar dinero. EXCLUSIVO: la “maldita Policía” ataca de nuevo. Amenazaron a la fiscal que los investiga por extorsión. Pasen y lean.

MI VILLANO FAVORITO

El nombre de Ibar Esteban Pérez Corradi se hizo conocido tras el triple crimen de General Rodríguez y aquella siniestra trama que vinculaba el tráfico de efedrina con el trágico destino de esos tres muchachos que aparecieron muertos en un zanjón en aquella fría madrugada de agosto de 2008. Sospechado de haber estado tras estos delitos y otros como la venta de medicamentos adulterados y el tráfico de opiáceos a los Estados Unidos, el poderoso empresario y prestamista fue investigado por la Justicia federal y por la Justicia ordinaria de la provincia de Buenos Aires, procesado y condenado en las causas ligadas al contrabando de sustancias. 

Luego de haber estado preso en el penal de Ezeiza y recobrado la libertad, Pérez Corradi decidió profugarse cuando el fiscal de Mercedes Juan Bidone insistió con su acusación de “autor intelectual” de los asesinatos de Forza, Ferron y Bina y pidió su captura. Cuatro años permaneció oculto y fuera del alcance de las autoridades que decían buscarlo con insistencia. Hasta que finalmente fue “recapturado” en 2016 durante un operativo grandilocuente realizado en Paraguay, país donde el supuesto prófugo había vivido tranquilamente, haciendo los mismos negocios que en Argentina y hasta formado una nueva familia. 

Esta es la “historia oficial”. Sin embargo, hay otra versión de los hechos que vincula la fuga de Pérez Corradi con la siniestra organización dedicada al espionaje y a la extorsión que investiga hoy el juez Alejo Ramos Padilla, integrada –entre otros– por el falso abogado Marcelo D´Alessio. Por el empresario detenido actualmente en la Unidad Penitenciaria de Marcos Paz solicitó mediante un escrito presentado por sus letrados patrocinantes “ser tenido como querellante particular” en el proceso que –de momento– continua tramitando ante la Justicia federal dolorense.

El vínculo no sería otro que el grupo de agentes de la ex SIDE que tomaron contacto con Pérez Corradi en el año 2012 y le facilitaron los medios para que pudiera huir del país y así evadir el pedido de detención, luego de un brutal allanamiento sufrido en su domicilio particular. Así lo relata el propio Pérez Corradi en su declaración indagatoria ante la jueza Romilda Servini: 

“En la madrugada del martes 20 de marzo de 2012 vengo de Puerto Iguazú a Buenos Aires y 3 o 4 cuadras antes de llegar a mi domicilio, veo que hay un mega operativo de fuerzas de seguridad con presencia de medios de comunicación, no lo puedo creer y sigo manejando hasta pasar por la puerta de mi casa y le pregunto a un gendarme que estaba ahí y me dice que estaban buscando a ´un narco, Pérez Corradi´, sin más me retiré del lugar, fui a un locutorio que está frente a la estación de trenes de Martínez y llamé a mis abogados, que me dicen que tengo un pedido de captura del Juzgado de Mercedes. Al salir del locutorio para un auto en forma abrupta, se baja el conductor, una persona de 50 años, media calva, con pelo negro canoso, y me pide que me quede tranquilo, me da 3 documentos en blanco, de los de la libreta verde y me dice que me esconda por 2 o 3 meses y que me vaya a la mierda, que no me preocupe, que mi situación judicial estaba todo manejado, que me quede fuera del país, que mientras ellos estén en el Gobierno nadie nadie me iba a joder”.

Al menos tres fuentes consultadas por #PuenteAereo confirmaron que entre los integrantes de ese grupo de espías que colaboraron con la fuga de Pérez Corradi estaba Hugo Rolando Barreiro, uno de los detenidos por haber formado parte de la asociación ilícita que integraba D´Alessio. “Está más que claro que no lo querían detenido, lo querían prófugo, porque esa situación les permitía direccionar la causa del triple crimen hacía donde más les convenía”, confirmó uno de sus abogados, el doctor Carlos Broitman. “En diciembre de 2015 mi cliente me contactó para que iniciara tratativas con la Justicia norteamericana con el fin de obtener un salvoconducto que le permita comparecer en dicho país y brindar información de interés para la DEA, para lo cual era menester presentarse primero en Argentina”, amplió Broitman. 

“Con el avenimiento del nuevo gobierno, Pérez Corradi me solicita que prepare una entrega controlada con el fin de colaborar con la Justicia en el tema del triple crimen y es entonces que comienzo tratativas con el ministerio de Seguridad a los efectos de lograr beneficios en las condiciones de detención y salvaguardar a su familia. Durante todo el tiempo que llevó ese trámite, fui objeto de seguimientos y otras tareas de inteligencia como la intervención de mis líneas telefónicas, que, desde mi punto de vista, eran ilegales, con el objetivo de armar causas en mi contra o tener acceso a información sensible y así dilatar la entrega de Esteban y su declaración ante el juzgado de la doctora Servini”, agregó el letrado a este cronista. 

Y allí nuevamente apareció la mano negra de la inteligencia criolla, al recibir la policía bonaerense un informe de agentes “orgánicos” e “inorgánicos” de la AFI que aseguraba que Pérez Corradi se encontraba oculto en la propiedad donde vivía la primera esposa del prófugo. Sin darle intervención a las juezas federales competentes, el juez de Garantías y el fiscal de Don Torcuato dispusieron el allanamiento a la casa habitada por Liliana Aurehhuliu, efectuado por el Grupo Halcón, oportunidad en la que destruyeron la vivienda, lastimaron a los hijos del prófugo y hasta mataron una mascota familiar. 

“Nosotros pedimos que se investigue qué integrantes de la AFI intervinieron en esta operación, ya que la causal fue evidente: frustrar la entrega de Pérez Corradi y demorar el direccionamiento de la investigación hacia los verdaderos responsables del triple crimen”, sostuvo el abogado.

También quedan claras las presuntas vinculaciones de la asociación ilícita investigada por Ramos Padilla con algunas dirigentes políticas de renombre, como las diputadas Elisa Carrió y Paula Oliveto. “Barreiro, Bidone y D´Alessio no pueden desconocer este tipo de situaciones que buscaban claramente dejarme pegado con situaciones irregulares con las que yo claramente no tengo ninguna relación, a instancias de otros integrantes del ministerio público fiscal protegidos y ponderados entusiastamente por las legisladoras de la Coalición Cívica”, finalizó Broitman.

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LA MALDITA POLICIA, MAS VIVA QUE NUNCA

La investigación sobre la red de extorsión organizada por integrantes de la DDI de Avellaneda-Lanús que lleva adelante la fiscal Soledad Garibaldi avanza sin prisa, pero sin pausa. Y este avance tiene preocupados a quienes forman parte de los resabios metodológicos de la vieja y querida “Maldita Policía”, cuyos tentáculos siguen activos en el seno de la fuerza de seguridad provincial.

Una de las mayores preocupaciones es la declaración de un oficial detenido tras el enfrentamiento ocurrido en las inmediaciones del Centro Comercial de Avellaneda entre federales y bonaerenses, en el que fuera abatido el comisario Hernán David Martín. Ese testimonio permite validar la hipótesis principal de la fiscalía: el método expuesto por esta denuncia forma parte de un modus operandi propio de la Departamental, que les permite a los partícipes enriquecerse ilícitamente con dineros obtenidos a través de extorsiones.

Se trata del teniente primero Claudio Saldivia, quien declaró ante la fiscalía 4 de Avellaneda que “la mecánica de los procedimientos consistía en tratar de interceptar a los que vendían drogas en la calle, los agarraban, les secuestraban la droga, y después los apretaban pidiéndoles dinero, si no pagaban, se llamaba a un testigo, lo bajaban a la dependencia y ahí comunicaban, todo coordinado por el jefe de la dependencia comisario Raúl Hernández (prófugo) y Carlos Soraide, integrante del Gabinete de Drogas Peligrosas”. Durante el interrogatorio, el teniente Saldivia puso un ejemplo que quedó registrado en su indagatoria: “enganchan a uno con falopa en la calle, le preguntan qué hacen, si van a la Brigada, si la persona le dice que no negocia, lo bajan a la Oficina de Operaciones y después se reparten la plata. El dicente asegura que sabía lo que pasaba pero si llegaba a denunciar algo, aparecía con un tiro en la cabeza”.

El avance de la causa genera mucho nerviosismo en las altas esferas policiales y en el propio ministerio de Seguridad provincial. Si bien la fiscal cuenta con la colaboración permanente de la División de Asuntos Internos a cargo del doctor Guillermo Berra, hay otros integrantes del entorno del ministro Cristian Ritondo que no ven con buenos ojos que esta investigación llegue “hasta el hueso”.

Si algo faltaba para completar este temerario cuadro de situación, la semana pasada, Garibaldi fue víctima de una serie de episodios intimidatorios que la llevaron a presentar una denuncia ante el juzgado federal de Lomas de Zamora. El miércoles, cuando regresaba de una reunión en la ciudad de La Plata, la fiscal recibió un mensaje por whatsapp con un link que la invitaba a leer un enlace ligado a una actividad académica. Al clickear y abrir ese sitio, percibió que su teléfono comenzaba a funcionar de manera extraña. Durante la tarde, se borraron decenas de mensajes, por lo que procedió a resetear el aparato y automáticamente se decidió por efectuar la presentación judicial. A esto se le suman una serie de seguimientos de la que habría sido objeto la representante del ministerio público.

La situación escaló a punto tal que Garibaldi le solicitó una reunión en carácter de urgente a la ministra de Seguridad de la Nación, quien la recibió el jueves en las oficinas que la cartera tiene en la calle México, de la ciudad de Buenos Aires. Tras el encuentro, se reforzó la custodia que tiene la fiscal, hoy integrada por seis agentes federales. ♣♣♣