El Frente de Todos pone primera

Por Mauro Federico

Por Mauro Federico


Con el eje puesto en la vacunación masiva y el anuncio de medidas que evidencien cierta recuperación económica, el oficialismo prepara los soldados y las municiones para la batalla electoral que se avecina. La aparición de los primeros nombres de postulantes a las listas ya generó cortocircuitos y pujas en los principales distritos. El gobierno pretende seleccionar a los mejores candidatos para no opacar la buena imagen de la coalición en el AMBA y confrontar contra una oposición que se rearma, con caras conocidas pero sin programa. El rol de la mesa de los lunes y el manejo de una campaña que ya arrancó. Pasen y lean.

En la madrugada de aquel 29 de junio de 2009 el panorama en el Intercontinental era desolador. El aroma a la derrota tan temida –e inesperada- comenzaba a percibirse en el hall del tradicional bunker del Frente para la Victoria. A las 2.10 apareció Néstor Kirchner y admitió lo que ya informaban los canales de noticias. “Hemos perdido por muy poquito”, sostuvo el ex presidente. Lo acompañaban el gobernador bonaerense Daniel Scioli, el vicegobernador Alberto Balestrini, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el jefe de Gabinete, Sergio Massa.

El armado de aquella boleta oficialista había inaugurado la era de las “candidaturas testimoniales”: el propio Kirchner y Scioli fueron los fronting contra el candidato de Unión-PRO, Francisco de Narváez, acompañado en aquella lista por el hoy canciller del Frente de Todos, Felipe Solá y el aval del por entonces jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Con una campaña millonaria que le permitió hacerse conocido en poco tiempo, el heredero de Casa Tía se alzó con un triunfo que parecía imposible. La estrategia de “desperonizar” la elección en el último tramo para captar el voto indeciso, resultó eficaz. Obviamente, eso no opaca los errores cometidos durante la campaña del oficialismo, que fueron sesudamente analizados por el propio Néstor. “Si un gobierno como el nuestro pierde una elección, con todas las transformaciones que estamos realizando, es porque equivocamos la estrategia para seducir a los votantes, no nos ganaron ellos, la perdimos nosotros”, dijo el Pingüino mayor en una reunión con compañeros del espacio.

Por aquellos años, Alberto Fernández ya no era parte de ese círculo íntimo que supo integrar durante mucho tiempo. Sin embargo, es consciente que sin una buena estrategia electoral y candidatos que representen esas ideas fuerza, esta elección de medio término puede ser mucho más que un trámite. Y no puede darse el lujo de imaginar las consecuencias de una derrota, que podría representar el fin de su carrera política. A comienzos de 2021, desde el gobierno estimaban que la suerte electoral del Frente de Todos dependía de tres factores fundamentales:

1- La consolidación de la unidad de la coalición gobernante.

2- El éxito de la campaña de vacunación, basada en la llegada de las dosis necesarias para lograr la inmunidad de rebaño antes de septiembre.

3- Una reactivación económica perceptible para la mayor parte de la ciudadanía.

“Los dos primeros objetivos ya están encaminados, solo nos resta poner en marcha el tercero, que arranca en los próximos días”, le contó a este cronista una fuente con acceso directo a los principales despachos de la Casa Rosada.

Un reacomodamiento salarial adicional al pactado gracias a la reapertura de las paritarias y la entrega de sumas fijas, que permita al conjunto de los trabajadores formales superar el alza inflacionaria; el incremento de los montos jubilatorios mediante bonos y aumentos por movilidad que establece la ley; y un paquete de medidas para incentivar el consumo y fomentar el turismo local, forman parte de la batería de medidas que el Ejecutivo prepara para anunciar a partir de la semana que viene.

“Esto debería ir acompañado por una sensible reducción de la inflación, gracias al uso intensivo del ancla cambiaria y un atraso significativo de las tarifas de servicios públicos para complementar un escenario económico que permita cambiar el humor social en los próximos sesenta días”, concluyó la fuente consultada.

Pero para lograr ese alivio en las cuentas que permita pensar en clave electoral, es imprescindible tener cerrado el frente externo. Por eso, la semana pasada, tras la reunión del G20, el ministro Martín Guzmán se quedó en Venecia para mantener encuentros de carácter técnico con funcionarios del Fondo Monetario Internacional. La expectativa a futuro surgida de la cumbre de países está centrada en el rediseño de la política de préstamos del organismo, más aggiornada a las necesidades de los países emergentes.

“Fideicomisos de resiliencia + sostenibilidad, con tasas más bajas y vencimientos más largos para crear espacio fiscal para mitigación, adaptación, transición, especialmente dirigidos a países de ingresos bajos/medianos altamente vulnerables”, escribió la titular del Fondo Kristalina Georgieva en su cuenta de twitter. Eso será con posterioridad al cierre de la negociación que actualmente Argentina tiene pendiente “para solucionar el problema de deuda insostenible con el FMI que dejó a nuestro pueblo la administración anterior”, tal como expresó el titular de la cartera de hacienda tras los encuentros con la búlgara.

Potenciar las exportaciones y ampliar la base de recaudación impositiva fueron las ideas fuerza que se charlaron durante las reuniones. “Coincidimos y avanzamos en temas clave del programa económico con el que se busca apuntalar la recuperación económica con creación de trabajo, crecimiento con agregado de valor y estabilidad macro económica duradera”, aseguraron fuentes de Economía.

Antes es imprescindible definir lo de los vencimientos de este año (dos cuotas de dos mil millones de dólares cada una, a pagar en septiembre y noviembre), que preocupan a Fernández por la necesidad urgente de recursos. Allí surge la disyuntiva respecto a los 4.300 millones de dólares que recibirá el país en agosto, por la emisión extraordinaria de DEGs del FMI. ¿Se usarán para pagar aunque sea parte de estas cuotas o los absorberá la maquinaria política para costear las medidas con las que piensa validar su poder en las urnas?

***

Certezas y dudas

El Frente de Todos enfrenta esta previa a la elección de medio término con la certeza de haber encaminado la mayor campaña de inmunización de la historia y sellado las alianzas entre las diferentes fuerzas que lo componen con una amalgama lo suficientemente sólida como para impedir fugas de último momento. Si bien falta una semana para el inicio formal de la campaña electoral, la presentación de las alianzas permitió vislumbrar los destellos de un proceso que ya ha provocado en el oficialismo los primeros chisporroteos. Esta semana, el consultor político Raúl Timerman reveló el contenido de una conversación con Alberto Fernández en la que le habría develado quiénes son sus preferidos para encabezar las listas de diputados nacionales en Ciudad y la provincia de Buenos Aires.

“Me puse al frente de la campaña y tengo mis candidatos”, aseguró Timerman que le dijo el presidente. Y completó: “No quiero que Santiago Cafiero encabece una lista. Es imprescindible en el Ejecutivo, nadie sabe cómo yo lo que vale un jefe de Gabinete”.

Siempre según Timerman, Fernández quiere que el actual legislador porteño Leandro Santoro encabece la lista de diputados nacionales en la ciudad de Buenos Aires; y la Presidenta del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales Victoria Tolosa Paz haga lo propio en la boleta bonaerense del Frente de Todos.

La conversación pudo haber existido. O no. Pero ciertamente expresó algo que se discute en los despachos de la Casa Rosada y los amplios salones de Olivos: el 24 de julio hay que presentar la nómina de candidatos en todos los distritos electorales. Y Alberto tiene sus preferencias bien claras. Claro que cada acto tiene sus consecuencias y, en el contexto de este delicado proceso de seleccionar quiénes conformarán las boletas oficialistas, estas aseveraciones no cayeron demasiado bien e hirieron varias susceptibilidades, a uno y otro lado del Riachuelo y la General Paz.

***

En CABA se sacan chispas

Un artículo de Clarín publicado el miércoles pasado sugiere que un sector del Frente de Todos se opone a la candidatura de Santoro y que el ministro de Turismo y Deportes Matías Lammens aparece posicionado como el mejor candidato para la Ciudad. Pero lo que más irritó en Rosada fue el párrafo final: “Si no quieren que estemos en el Frente de Todos, iremos por afuera”, pone en boca de los laderos del ministro el matutino del Grupo.

“Alberto es amigo de Leandro desde hace mucho tiempo y a Lammens ni siquiera lo recibe, así que no hay dudas sobre su preferencia, además es Santoro el candidato que más mide en las encuestas”, le contaron a este cronista. Y no es el único cortocircuito. El presidente del PJ porteño Víctor Santamaría no ocultaba sus intenciones de posicionar en la boleta de candidatos al Congreso de la Nación a su “compañera”, Gisela Marziotta. Si bien la periodista es diputada nacional desde 2020, asumió ese cargo por haber integrado la lista de Unidad Ciudadana en 2017 como suplente de Daniel Filmus quien, al renunciar a su banca para ocupar un cargo en el gabinete nacional, dejó el espacio libre. Por eso su mandato vence en diciembre de este año y aspira a renovarlo.

“Alberto se enojó porque Víctor lo operó fuerte a Lammens a través de su multimedio y esto generó una contra-operación de Matías, que salió a instalar una candidatura inexistente”, generando un nuevo malestar en el despacho más importante de la Rosada, explicó otra fuente de Gobierno. Marziotta será de la partida seguramente, pero con una postulación a legisladora de la Ciudad. Y Lammens se quedará en la cartera que hoy conduce a pilotear el lanzamiento de los planes de turismo con los que el gobierno aspira a reactivar la economía, si es que el coronavirus se lo permite. Pero las operaciones y contraoperaciones por los medios cayeron muy mal.

Más allá de las amistades y los recelos, el objetivo del Presidente es conformar en el distrito que más conoce una lista con los mejores candidatos, manteniendo el equilibrio de una coalición que deberá enfrentar a todo el aparato del PRO y de Uspallata, puesto al servicio de la repatriada ex bonaerense María Eugenia Vidal. Y la misión no es para nada sencilla.

Todas las encuestas muestran que -en materia de intención de voto- la marca Frente de Todos se impone sobre cualquiera de los pre candidatos. “Uno de cada tres porteños dice que votaría por esa coalición, pero si preguntamos por nombres, ninguno de los que suenan supera ese porcentaje”, explicó un consultor que participó de un relevamiento privado realizado a principios de julio.

En la Cámara baja, ingresarán trece nuevos diputados por la Ciudad de Buenos Aires, de los cuales, en una buena elección, el Frente de Todos podría aspirar a colocar cinco. Detrás de Santoro, una de las mejor posicionadas para ocupar la segunda nominación es la actual asesora Cecilia Nicolini, que se ha ganado la confianza presidencial a costa de un trabajo muy importante en la gestión de los acuerdos por las vacunas.

El tercer lugar seguramente lo ocupe el titular del Partido Solidario (PSOL) Carlos Heller, un hombre muy cercano a La Cámpora, que también aspira a colocar al quinto postulante, sin haber definido aún el nombre. El cuarto lugar está reservado para la actual Jefa del Bloque Peronista de la Legislatura porteña María Rosa Muiños. Tampoco hay que descartar al dirigente de Unidad Popular y actual miembro del directorio del Banco Nación Claudio Lozano.

“Se sondearon intención de voto, imagen y preferencia de diferentes posibles postulantes y solo dos de ellos, Santoro y Lozano, tienen una imagen positiva (41% y 35%, respectivamente) mayor que la intención de voto de la coalición”, detalló el analista.

En un escenario contra Vidal, Santoro tiene una intención de voto de 31%, Lozano 24% y Lammens 23%. En los tres casos, el FdT logra sus mejores resultados en las comunas del circuito central (5, 6, 7, 10, 11) y sur (3, 4, 8, 9), mientras que el bastión de Juntos son los barrios al norte de la avenida Córdoba.

***

La madre de todas las batallas

La provincia de Buenos Aires es el distrito donde el oficialismo aspira a obtener un triunfo que le permita ilusionarse con una buena performance electoral a nivel general. Fernández sabe que si logra mantener los números de la elección de 2019 en territorio bonaerense, el sueño del quórum propio en la cámara Baja puede comenzar a materializarse. Pero para ello el Frente de Todos debe elegir a los candidatos más competitivos, sin resquebrajar los equilibrios. Si bien es cierto que al presidente le gusta el nombre de Tolosa Paz para encabezar la boleta, la dirigente no sería la favorita del sector cristinista, ni tampoco de los intendentes, que tienen intenciones de impulsar a sus propios referentes.

Uno de los mejor posicionados es el lomense Martín Insaurralde, quien en los últimos diez días fue anfitrión de dos actos en los que participaron el presidente, el gobernador Axel Kicillof y hasta Cristina Kirchner. “Cuenta con el aval de la mayoría, lleva adelante una buena gestión y tiene un alto nivel de conocimiento, podría estar perfectamente en la parte superior de la boleta”, confió un experimentado operador político del PJ bonaerense.

El massismo tiene legítimas aspiraciones de colocar a varios de sus referentes en posiciones expectantes. La idea del líder del Frente Renovador es que su esposa y actual titular de AySA Malena Galmarini compita por la intendencia de su pago chico Tigre. Pero los cortocircuitos con el actual jefe comunal Julio Zamora y la intención salomónica de la Rosada de no perder ningún soldado en esta batalla (“es con todos“, repiten como un mantra) podrían entorpecer los planes de Sergio Massa y catapultar a Malena a una banca en la cámara. La principal resistencia del matrimonio renovador es que esta movida, los alejaría del manejo de la empresa de aguas y saneamiento, donde la tigrense viene efectuando una gestión muy destacada.

Otras opciones que se analizan es que algunos ministros del gabinete nacional bajen a la arena electoral bonaerense. Descartado (al menos por ahora) el nombre de Santiago Cafiero (“el mejor jefe de Gabinete que Alberto podría tener”, dicen en los pasillos de Palacio), las fichas se posan sobre los casilleros de Gabriel Katopodis y Daniel Arroyo, de buena gestión en sus carteras y con imagen positiva en alza.

También Kicillof tiene legítimas aspiraciones de sumar nombres a ese listado. Uno de los que se menciona en La Plata es el actual viceministro de Salud Nicolás Kreplak, de gran protagonismo durante los meses más duros de lucha contra el coronavirus. “Nicolás es un cuadrazo, que además cuenta con el respaldo de Cristina”, dicen en el entorno del gobernador.

Pero curiosamente quien mejor mide en las encuestas (después de la marca Frente de Todos, que supera a todos los nombres propios), es alguien a quien nadie se anima a mencionar: Sergio Berni. “Es la carta que la Jefa tiene en el mazo para jugarla si es necesario”, confió un encumbrado dirigente camporista. El nombre del ministro de Seguridad bonaerense tiene dos resistencias muy poderosas: Alberto y Massa no lo pueden ni ver. Pero una banca muy poderosa: la de Cristina. “Si queremos ganar, tenemos que poner a los que mejor miden y, nos guste o no, Berni tiene la mejor imagen de todos en la provincia”, aportó un pragmático dirigente provincial, con muchas batallas electorales en el lomo.

***

Comité de campaña

Equipo que gana, no se toca, dice una máxima futbolera. Por eso el planteo del oficialismo es repetir en la mayor cantidad de presentaciones y actos posibles a los mismos actores (y actrices) que en 2019. “Alberto, Axel y Cristina se van a poner al hombro la campaña, con eje en la recuperación económica, ya es palpable que la vacunación va a buen ritmo y ahora es momento de empezar a producir a fondo para recuperar la Argentina, que fue lo que prometimos y no pudimos hacer por la pandemia”, reafirmó uno de los integrantes de la Mesa de los Lunes.

Este espacio, autodenominado de ese modo porque se juntan todos los lunes desde hace dos meses, es el mismo que funcionó durante la campaña presidencial. Lo integran los “camporistas” Rodrigo “Rodra” Rodríguez, Hernán Reibel, Santiago “Patucho” Álvarez y Santiago Carreras; los “albertistas” Juan Pablo Biondi, Francisco “Pancho” Meritello, Javier Porta, y Marcelo Martín; Jésica Rey, en representación del gobernador bonaerense; y Santiago García Vázquez por el massismo. En el equipo también participa el politólogo Juan Courel, quien centra su tarea en los aspectos discursivos de los candidatos.

La tarea principal de este grupo es amalgamar acciones de los espacios que integran el Frente de Todos, unificar los ejes de discusión de la campaña, y plantear estrategias sobre cómo comunicar, sin meterse en la discusión de las candidaturas. También analizan encuestas y proponen líneas discursivas diferenciales para la gestión y la captación de votantes.

A la cabeza de las decisiones está la Mesa Política, integrada por Alberto y Cafiero, quienes se reúnen permanentemente con Máximo Kirchner, Wado de Pedro, y otros miembros de la coalición. “La mesa de comunicación es la misma que en 2019. Luego por la vorágine de la gestión no nos juntamos. Ahora, que se viene la campaña, nos volvimos a juntar desde hace varias semanas, aunque los últimos dos lunes no hubo encuentro porque se están esperando definiciones sobre las candidaturas”, concluyó uno de los asesores de los lunes.

El asesoramiento profesional vendrá de la mano de Leandro Raposo, quien además de ser un reconocido profesional de la publicidad a nivel mundial, es un peronista convencido, que de joven militó en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Convocado nuevamente por Enrique “Pepe” Albistur, quien ya lo había sumado a sus equipos de difusión en campañas anteriores, el titular de la agencia The Cyrannos/MCann, actualmente radicado en España, también será de la partida. ♣♣♣

#PA.

Notas Relacionadas

“Habrá un antes y un después” de la movilización en Uruguay

Con la emoción contenida bajo un cielo de un solo color, una multitud de uruguayas y uruguayos de distintos ámbitos y procedencias, de los más diversos colores y sectores del sector productivo, social y económico del país, este miércoles 15 se celebró una jornada de lucha y reflexión, de propuestas y señales, de esperanza y futuro.