Quebrantaron el espíritu del debate

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Por Silvia Risko

Tal vez no sea de público conocimiento, aunque debería, que lo más importante en una ley es su espíritu, que es nada más ni nada menos que la cuestión de fondo. El espíritu de la ley vendría a ser la respuesta política e institucional a una necesidad o demanda de nuestra sociedad.

Es tan importante el espíritu de la ley que hasta la misma Constitución Nacional la preserva y pone límites a las facultades reglamentarias del Poder Ejecutivo. El artículo 99 que detalla las atribuciones del presidente de la Nación, en su inciso segundo establece que “expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la Nación, cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias”.

Al leer el texto de la Ley 27.337, conocida vulgarmente como “la ley del debate” podemos identificar su espíritu –el para qué de la misma– cuando establece la obligatoriedad del debate “con la finalidad de dar a conocer y debatir ante el electorado las plataformas electorales de los partidos, frentes o agrupaciones políticas”, designándose a la Cámara Nacional Electoral como autoridad de aplicación para la reglamentación de la misma. Hasta ahí vamos bien.

La defraudación del debate fue generalizada, no escuché a nadie decir que lo satisfizo, ni siquiera podemos decir que llegó al estándar medio deseado. El problema no es la ley ni el debate, sino su reglamentación. Tuvieron en cuenta detalles del show pero no respetaron el espíritu.

¿A quién se le puede ocurrir que los candidatos puedan dar a conocer su plataforma electoral en 30 o 45 segundos por tema? ¿Cómo podemos llegar a recibir información corporal si nos privan arbitrariamente de las imágenes? Pareciera que es más importante el color de la corbata del candidato que su expresión gestual. La espontaneidad, por ejemplo, atributo sumamente importante a la hora de evaluar a los candidatos, nos fue vedada. ¿Dónde dejaron olvidado el espíritu de la ley? Podrán excusarse diciendo que fue la elección de los participantes y sus equipos de trabajo, pero eso lo hace más grave aún, porque hay responsabilidades, que al ser otorgadas por ley, no pueden escurrirse como vaselina.

Al parecer la Cámara Nacional Electoral le restó importancia a todo el proceso, es evidente que poco y nada de interés tuvo al hacer respetar su propio reglamento, tan es así que a la hora de designar o elegir a los moderadores –periodistas– se olvidaron de su propia consigna “que tengan representación federal”… todos, absolutamente todos son o trabajan en medios de Buenos Aires, ningún profesional del interior del país –y eso que hay muchísimos– tuvo ni siquiera la oportunidad de pretender “moderar” el debate presidencial 2019. ¿Y el espíritu federal dónde quedó?

Como dije al principio, estos tecnicismos pueden no ser de conocimiento masivo, pero los que tenemos experiencia legislativa, formación académica y sobre todo responsabilidad política no debemos dejarlo pasar, porque toda ley se supone es para aportar a que nuestra sociedad y nuestras instituciones sean cada vez mejores y no para ser un mero entretenimiento mal armado.   ♣♣♣

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