Periodismo víctima sin victimario

 -  -  21

Por Silvia Risko

Cristina Fernández dio cátedras en tácticas y estrategias, marcó el camino para recuperar el poder y nos impuso –con su decisión y ejemplo– el valor de la unión de sectores que parecían irreconciliables. No unió únicamente al peronismo, sino que puso la piedra basal para comenzar a cerrar la tan perjudicial “grieta” entre los argentinos.

La carrera electoral se adelantó hasta al propio Carnaval, el 17 de febrero comenzamos a vibrar con las primarias provinciales en La Pampa y de ahí hasta el 27 de octubre no pudimos bajar la guardia. Lo que estaba en juego no era sólo un gobierno, sino mucho más; debíamos recuperar el poder para seguir garantizando derechos (no privilegios), crecimiento, progreso y estabilidad.

Pero pareciera que para algunos la unión, conciliación y esperanzadora armonía política juega en contra de sus intereses. No están contentos, y no por cuestiones ideológicas únicamente sino por el cash.

Luego del resultado del 11 de agosto algunos periodistas comenzaron a abrir el paraguas instalando la futura persecución política hacia ellos y denunciando mediáticamente (por adelantado) violaciones de parte del futuro gobierno de los Fernández a la libertad de expresión y de prensa.

Majul, Leuco, los infantes desprolijos herederos de Lanata, Baby Echecopar, Longobardi, Fantino entre otros, repiten cual mantra que serán silenciados y perseguidos por la futura gestión. Advierten sobre un supuesto autoritarismo dictatorial con respecto a los medios de comunicación y sus comunicadores.

La pregunta que debemos hacer es ¿cuándo no pudieron decir sus opiniones, bajar su línea de pensamiento y expresarse? Si hay algo que caracterizó, sobre todo en los ocho años de mandato de Cristina, fue que todas, todos y todes dijeron y publicaron lo que quisieron. Todavía recuerdo con indignación la tapa de la revista Noticias de septiembre de 2012 titulada “El goce de Cristina”, donde sin escrúpulos ejercieron violencia de género (Ley 26.485 arts 3 y 4) buscando discriminar, agraviar, lesionar el honor y desacreditar avergonzando públicamente a la entonces presidenta de los argentinos. Utilizo el caso a modo de ejemplo porque enumerar las miles de tapas, titulares y horas al aire de difamación son tan extensas que no entrarían en este artículo pero, eso también demuestra la libertad de prensa y expresión que todas, todos y todes ejercieron. Otro tema fue la pelea contra los monopolios de medios, pero eso amerita otra columna.

Entonces, yendo al fondo de la cuestión nos vamos a encontrar con el verdadero interés: la pauta oficial.

Si, no solo los más humildes o excluidos descalificados por los denunciantes como “planeros” viven del Estado, a esta altura a nadie se le escapa que los medios de comunicación, casi en su totalidad, necesitan de la pauta oficial del Estado para funcionar. Por práctica, costumbre o comodidad esto ha sido así y dudo que se modifique en el corto plazo. ¿No sería más legítimo plantear –con facturero en mano– esta situación antes que instalar un nuevo temor en la sociedad?

La labor del periodismo y de los medios de comunicación es de vital importancia y debe ser un compromiso político el no discriminar, castigar y mucho menos censurar voces por pensar diferente. En lo personal considero que es una obligación del Estado distribuir equitativamente su pauta publicitaria para garantizar la pluralidad de voces y fortalecer la libertad de prensa sin que esto sea un condicionante a la hora de informar. Nada es más dañino que la prensa alineada, domesticada y obsecuente.

Tampoco podemos caer en la práctica actual donde se persiguió a medios como C5N, Radio Nacional, Canal Encuentro, Canal Paka Paka, diario La Razón, el Buenos Aires Herald, agencias de noticias como DyN y Télam, entre muchos otros, dejando tras cada cierre a cientos de trabajadores en la calle. Todo esto avalado por el mayor blindaje mediático en democracia de nuestro país.

La “grieta” es el gran negocio de este joven siglo XXI, el que mayor rédito político y económico a generado a sus creadores y adeptos, pero también el que más daño nos ha hecho como pueblo. Nos enfrentaron estratégicamente los unos contra los otros, hicieron que el odio sea el hilo conductor en las relaciones sociales, dividiendo compatriotas y separando familias. Sufrimos mucho, nuestra gente la está pasando mal, tenemos mucho trabajo por delante para reconstruirnos y volver a ponernos de pie con dignidad. Por favor, sean prudentes y solidarios y no esparzan el germen del miedo innecesariamente.   ♣♣♣

#PA.

Domingo 10 de noviembre de 2019.
2 recommended
comments icon 1 comment

One thought on “Periodismo víctima sin victimario

    Write a comment...

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *