Pequeño gran detalle…

Pequeño gran detalle…

Por Silvia Risko

Desde hace una par de semanas el tema de agenda nacional es el acuerdo (o futuro acuerdo) entre el malogrado, castigado y enflaquecido Mercosur con la Unión Europea  (UE). Opiniones a favor y otras en contra, hasta aquí nada que llame la atención en una Argentina tan fragmentada.

Un canciller llorando de emoción que fue tapa de todos los portales y en los programas de televisión apareció hasta el hartazgo, evidenciando la explotación marketinera electoral de un momento de sensibilidad, algo que demostró que carece este gobierno.

Del otro lado del océano se escuchó, y muy fuerte, el rechazo a este posible acuerdo económico. Pero los motivos de los que han alzado la voz son muy diferentes a los nuestros.

De este lado, las pymes e industriales han puesto el grito en el cielo y desde mi humilde entender con justa razón. El ingreso de mercadería, tanto en bienes como servicios, libres de gravámenes y con costos más bajos que los que soportan nuestras pequeñas y medianas empresas las arrastraría a un cierre a corto o mediano plazo. Imposible competir en el mercado interno y no todos van a poder exportar.

Uruguay y Paraguay, miembros del Mercosur, festejan este acuerdo y hasta es una obviedad: ellos no tienen industria nacional fuerte que defender. Nosotros sí.

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Pero, al margen de que los mas beneficiados serían los del “campo” –los mismos que nos cortaron las rutas por meses en el 2009 en contra de las retenciones– grandes productores de soja, maíz y trigo y los ganaderos; lo paradójico es que son estos mismos los que están poniendo en riesgo la materialización de la firma del acuerdo.

Solo hace falta entrar a Google para saber que Argentina está considerado el mayor consumidor de glifosato en el planeta. Recordemos que este herbicida de Monsanto ocupa el quinto lugar en el ranking de la Organización Mundial para la Salud (OMS) de productos cancerígenos. En nuestro país es utilizado en forma indiscriminada por los grandes productores agrícolas, al igual que el insecticida diazidón, malatión, tetraclorvinfos y paration entre otros. Producen desde asma, cáncer de pulmón, deformaciones hasta abortos espontáneos… pero es evidente que son considerados simplemente como “daños colaterales” en la industria agrícola nacional.

El 33% del total de plaguicidas utilizados en nuestro país son altamente peligrosos para la salud de las personas según la OMS y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO).

Este posible acuerdo ha dejado en evidencia la falta de regulación sobre los plaguicidas que están prohibidos en otros países, como en Francia, y acá se naturaliza tanto su uso como las consecuencias que provocan. No hay políticas de Estado que antepongan la salud y bienestar de las personas por sobre las ganancias de fortunas para unos pocos.

Nuestro país, al igual que los restantes miembros del Mercosur, deberán adecuar su ordenamiento jurídico al de la UE, requisito sine qua non si en verdad existe voluntad de que este acuerdo sea una realidad y no un mero efecto electoral.  ♣♣♣