La grieta de la General Paz

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Por Silvia Risko

La Avenida General Paz –límite de Capital Federal– es todo un símbolo. Los que nacimos y vivimos del “otro lado”, o sea, que pertenecemos al “interior profundo” de nuestro país, somos, en la gran mayoría de los casos y no por decisión propia, simples espectadores y convidados de piedra de lo que sucede en nuestra Capital.

Esa realidad, muy a pesar nuestro, está tácitamente digerida. Es casi imposible tener igual visibilidad en las interminables horas de difusión por tv, radios, medios gráficos o virtuales. Lo que pasa en Capital y provincia de Buenos Aires pareciera que nos define al resto. En gran medida eso es así, sobre todo en términos electorales.

Pretender igualdad en términos políticos se asemeja más a una utopía romántica que a una factibilidad. Es imposible competir de igual a igual y ni que hablar con los repartos –inequitativos e injustos– de las coparticipaciones. Aún logrando una representación por regiones seguiríamos a merced de las decisiones centralistas. Pero eso es para otro análisis, que debe ser profundo y constructivo, pero no para la columna de hoy.

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La grieta de la General Paz la establecen los hechos y actos sociales, el comportamiento de las personas y los efectos que estos provocan y es un ida y vuelta. No es propiedad de los porteños o bonaerenses, ya sea por acción o reacción, caemos todxs en la misma inconducta social.

Desde el famoso “cabecita negra” con el cual éramos definidos todxs los que, por apariencia o lenguaje, proveníamos del “otro lado de la General Paz” hemos evolucionado bastante, pero todavía falta. Todavía tiene más status un europeo o yanqui que un jujeño o correntino.

En una era social y política donde el respeto a la/el otrx se nos está haciendo carne, donde estamos aprendiendo a “palpar” y sancionar el daño que provoca la discriminación y maltrato, cuando estamos incorporando conceptos que rompen con viejas estructuras de pensamiento que sólo buscan la división y exclusión, cuando estamos aprendiendo que las elecciones individuales –que no afecten derechos de otrxs– no deben ser toleradas sino respetadas, cuando estamos construyendo puentes generacionales que unan y no dividan ni excluyan, cuando el sistema político es obligado momento a momento a –no sólo ver sino atender– necesidades evolutivas de nuestra sociedad… cuando todo esto está pasando, informes como el de Crónica TV, atrasan.

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El video que acompaña esta editorial habla por sí solo. (Hacer clik para verlo)

Es inconcebible que un medio de tanto prestigio y alcance se burle, maltrate y tenga actos discriminatorios explícitos al aire hacia un hombre por su origen y condición.

“Tarzán es argentino”; “es misionero pero echó raíces en un árbol de Retiro”; “vive en un árbol y quiere volver a Misiones”; “Tarzán quiere volver a Misiones con Chita”; “hace dos meses que Tarzán están en Bs As” acompañado del hastag #AYUDAPARATARZAN

No pareció importante que este ciudadano argentino manifestara que ”todavía no comí nada” ni ser testigos de su realidad, que por más jocosa y divertida que pudieran pretender presentarla, es una situación límite más dentro de esta inédita macro realidad de la pandemia.

A más de unx le podrá parecer un detalle menor o una exageración de quien escribe –ya que no es el primero ni será el último– pero no es un hecho banal, muy por el contrario, representa la práctica de usos y costumbres que dañan, agreden, insultan, discriminan y menosprecian. Si lo dejamos pasar nada cambia y la grieta no sólo continúa, sino que toma fuerza.

Da igual el origen de la persona, su condición socio-económica, color de piel, raza, aspecto físico, orientación sexual, género, religión, edad, atuendo que vista o modismos en el lenguaje, todas, todos y todes merecemos que se respete nuestra dignidad, que, según los tratados internacionales con jerarquía constitucional, lo definen como el derecho a que cada hombre o mujer sea respetado por su condición humana.

La libertad de prensa y de expresión son y deben ser defendidas siempre y en todo momento, más aún cuando hay crisis. Pero eso debe ir acompañado –sí o sí– de responsabilidad y compromiso social, además del cumplimiento de normas establecidas y de sanciones para aquellos que siguen manejándose como si tuvieran asegurada su impunidad.         ♣♣♣

#PA

Domingo 31 de mayo de 2020.
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