Gracias Cristina

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Por Silvia Risko

Toda la semana estuve expectante por su llegada, no sabía si iba a poder ingresar al polideportivo donde se haría la presentación de su libro porque hacía falta un pase para ello y eran escasos, pero tampoco me importaba mucho porque igual pensaba estar presente en la calle. Hubieron muchas especulaciones, dimes y diretes, análisis y suposiciones en los medios y en algún que otro pasillo del círculo rojo misionero.  ¿Quién la va a recibir? ¿Con quién se va a reunir? ¿A quién nombrará? ¿Vendrá enojada? Fueron preguntas al pasar que no valían la pena contestar, lo único realmente importante es que ella venía a Misiones.

Me preparé como hace mucho no lo hacía, saqué mi mejor pilcha militante, partí con muchas horas de anticipación junto a mi hija a escuchar y acompañar a Cristina. A medida que nos íbamos acercando la energía iba transformándose, el abrazo con compañeros que hacía mucho (demasiado) tiempo no veía, el cruzar a gente desconocida pero hermanadas en ese momento por el entusiasmo, la increíble organización, el respeto entre todos, pero lo más importante: estábamos felices, Cristina nos trajo la adrenalina de la esperanza potenciada con mucha alegría.

Mientras la esperábamos, nos fuimos convirtiendo en una gran masa humana que reía, cantaba y bailaba sin pudor al ritmo de cumbia y cuarteto, con muchísimo calor pero sin insultos ni agravios, dando rienda suelta a la “desprolijidad” militante un poco adormecida. Ahí estábamos peronistas, radicales, renovadores, de izquierda, independientes, niños, jóvenes y no tan jóvenes, todos  unidos por la esperanza de recuperar el Proyecto Nacional y Popular mejorado, como dijo Cristina.

Ella, impecable como siempre, hermosa, transmitiendo en todo momento mucha tranquilidad pero también mucha fuerza y seguridad. Nos contó de sus procesos, personales y políticos, no se quejó, pero sí volvió a resaltar la necesidad de un nuevo contrato social con compromiso ciudadano. Dicho de otra manera, todos debemos hacernos cargo de las consecuencias de las decisiones a la hora de votar.

No fue un acto electoralista más y ella no es una candidata a un cargo por ambición de poder, no. Nos está dando lo mejor que tiene, su aprendizaje. Lo comparte con mucha generosidad y amorosidad. El silencio que reinaba para escucharla era imponente, sus palabras y conceptos los pudimos entender todos los presentes, es una más de nosotros, habla al pueblo y para el pueblo. Debo reconocer que lloré de emoción en varias ocasiones, tanto la han golpeado, tanto la han traicionado, tanto la han abandonado, tanto la han agredido, tanto la han insultado, tanto la han subestimado pero ninguno la pudo vencer. Es real, el amor vence al odio. Que mensaje más poderoso y constructivo ¿no?

Como gran estadista que es, no dejó de transmitir conceptos tanto de gestión como de política. Con ejemplos claros, trayendo en cada momento el recuerdo de todo lo que construimos juntos en los doce años de gobierno de Néstor y de ella. Escuchar hablar de convicciones e ideologías fue un bálsamo para esta humilde militante.

En épocas donde pareciera que la formación política hay que guardarla en el placard y que el mantener el status quo tiene mejor prensa que la rebeldía, escucharla defender e incentivar el pensamiento propio es como la brújula al navegante. Vino a darnos fuerzas, a decirnos que contamos con ella, a revalorizar la política, a abrazar a los militantes y a recordarnos que el futuro es con todos.    ♣♣♣

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