El hambre y las botas

 -  -  6

Por Silvia Risko

Difícil elegir un tema para una columna cuando, segundo a segundo, se desencadenan hechos históricos (dolorosos) en nuestra convulsionada región, siendo todos y cada uno de ellos de extrema importancia.

No se puede dejar de denunciar la masacre del golpe de estado en Bolivia con consecuencias tremendas a nivel social, político y económico en un pueblo que, al igual que casi todos los latinoamericanos, le cuesta lograr la igualdad y libertad con políticas de inclusión para su gente y más aún con tantos recursos naturales –como el gas y petróleo– que llaman a los poderosos del mundo a arrasar con gobiernos, instituciones y democracias.

Chile y la gran revolución social ante las injustas políticas de estado que lo único que garantizan es la desigualdad y falta de oportunidades, que en definitiva son las que definen o no el bienestar general de una nación. Dato para resaltar: los que marcaron el rumbo y levantaron la voz ante la opresión fueron estudiantes secundarios. La juventud y su maravillosa irreverencia.

Brasil, que oscila entre un iracundo Bolsonaro que atropella garantías y derechos constitucionales e incentiva y justifica, de alguna manera, al levantamiento en armas, y la esperanzadora liberación de líder Lula Da Silva.

Ecuador y las manifestaciones populares contra el régimen de Lenín Moreno. Nicaragua y sus problemas político-sociales que van en incremento. Venezuela, su enfrentamiento de clases y clara intervención de intereses que no pasan por el mejor vivir del ciudadano ni el respeto a la libre determinación de su pueblo sino por una pulseada con consecuencias internas e internacionales por el manejo del petróleo.

Mientras todo esto sucede, Argentina nuevamente debe ponerse de pie. Aquí también logró instalarse la derecha liberal en el gobierno con Mauricio Macri a la cabeza. Arrasaron con nuestros derechos y garantías, se persiguió y reprimió a las protestas sociales demonizándolas como revoltosas y desestabilizadoras, instalando el discurso de que el humilde es el enemigo y el laburante la mano de obra barata descartable. La inflación, las decisiones pro-empresariado, el mayor endeudamiento con el FMI en la historia de la democracia en nuestro país, el desempleo, el abandono de parte del Estado en salud y educación son la punta del iceberg.

Hay mucho más bajo la superficie. A los pueblos se los oprime y domestica de dos maneras: por la hambruna y por las botas. Las dos tienen letales consecuencias, la primera garantiza generaciones improductivas y mansas producto de la desnutrición (no solo de nutrientes); la otra, el miedo y el terror.

En este contexto regional y nacional debe moverse el próximo gobierno de Alberto Fernández, donde no hay lugar para la improvisación y mucho menos para el ensayo de “prueba y error”. Las peleas mediáticas o interminables discusiones de café o en redes deben quedar para más adelante, hoy todas, todos y todes debemos ponernos el overol, saber que la tarea de reconstrucción es, muchas veces, desoladora y desgastante pero es responsabilidad de todos poner delante el interés de los más de 10.000.000 de argentinos sumidos en la pobreza, con todo lo que eso implica.

Alberto lo sabe, tiene experiencia política y de gestión. Sabe que solo no puede. Lo repitió en toda su campaña y lo está materializando con hechos concretos, como por ejemplo el sentar en una misma mesa a diferentes y nuevos actores sociales para combatir el hambre y sus consecuencias.

Mucho se podrá opinar, si son los actores que hacen falta o cuáles son sus verdaderas intensiones, pero en lo personal considero que siempre se equivoca el que traiciona o especula, no el que convoca y confía. En buena hora que gremios, sindicatos, universidades, empresarios y referentes político-sociales participen en el aporte de propuestas y control.

El “hambre” no es un slogan marketinero, tampoco –como dijo Alberto– una estadística, es una realidad que nos afecta a todas, todos y todes y juntos debemos revertirla. Esa decisión política es el puntapié inicial para el nuevo contrato social con responsabilidad ciudadana que hace falta para unir a los argentinos y protegernos de los aires violentos y autoritarios que soplan en la región.   ♣♣♣

#PA.

Domingo 16 de noviembre de 2019.
6 recommended
comments icon 0 comments

Write a comment...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *