Victoriosos derrotados

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Por Quique Pérez

Luego de las elecciones legislativas de 2017 todo era una fiesta para Cambiemos, los comunicadores anunciaban un triunfo categórico y vaticinaban un país que duraría varias generaciones pintado de amarillo, extensos debates presagiaban quien sería el sucesor de Mauricio Macri en esta exitosa dinastía liberal que nos catapultaría al primer mundo.

Mi espíritu irracional y crítico me hacía dudar de aquella victoria categórica, es algebraicamente real que había sido la fuerza que más sufragios había obtenido. El 40,59 % del total de los votantes no presagiaban, a mi entender, un triunfo espectacular. Competían con un peronismo dividido, colmado de causas de corrupción, un veranito económico con un dólar estable y una grieta profundizada de manera intencional que provocaba una divisoria de aguas imposible de zanjar.

Para el colectivo Cambiemos y para los medios oficialistas todo era una enorme fiesta, pero desgraciadamente para los adoradores del toro metálico de Wall Street todo era una gran duda. Los grandes fondos de inversión no se informan con medios argentinos, con sus planillas de Excel y avanzados conocimientos matemáticos llegaron a la conclusión que la continuidad del macrismo en el poder corría serios riesgos, el gobierno argentino tendría que realizar profundos ajustes y no sólo dejaría de incrementar su caudal electoral sino que seguramente lo disminuiría, razón por la cual dejaron de prestarle dólares a nuestro país y comenzaron a retirar lenta pero inexorablemente los capitales invertidos en la timba financiera argenta. Pasado los ocho meses de la victoria, ha mediados de 2018 nuestro Banco Central había quebrado y si no fuera por Donald Trump y el FMI, que nos otorgó un préstamo extraordinario, ya el año pasado nuestra economía hubiera explotado.

Los grandes fondos financieros nunca se equivocan y en las elecciones presidenciales de 2019 demostraron su perfecta capacidad de análisis de la política de los países subdesarrollados, la cantidad de votantes de Mauricio y sus seguidores terminaron siendo el 41 %, exactamente igual a la de hace dos años. De esa manera, el mismo porcentual de votante se convirtió de un triunfo asombroso a una derrota que manda a Macri y a la joven promesa de la sonrisa eterna Maria Eugenia Vidal derrotados a su casa.

El único motivo de festejo del oficialismo y amarga sensación de triunfo ajustado que desvela a los más radicalizados adherentes del Frente de Todos es encontrar una explicación racional al caudal electoral incrementado por la coalición gobernante desde las PASO hasta las primarias, teniendo en cuenta la caída brutal de todos los índices económicos productivos, el aumento desmedido de la pobreza, una inflación descomunal, las caídas de reservas y un dólar alcanzando valores estratosféricos.

La explicación es muy sencilla, solamente desde las primarias hasta las elecciones generales el costo de mantener una economía relativamente tranquila fue de 23.000  a 32.000 millones de dólares según las fuentes que se consulten, si el incremento de votante macristas fue de 2.800.000 personas una división sencilla arroja que cada voto nos costó alrededor de 10.000 dólares, el equivalente a 2.800.000 autos cero kilómetro, uno para cada votante; 280.000 viviendas, que a un promedio de cuatro habitantes por unidad hubiera solucionado el problema habitacional de 1.120.00 argentinos.

El ejemplo más doloroso es sin duda el problema de la indigencia, si tenemos en cuenta que el último dato del INDEC, en el primer semestre 2019, arroja que 2.000.000 de habitantes que viven en situación de indigencia, si se hubiera distribuido esa astronómica cantidad de dólares fugados, otorgándole tan solo 2 dólares diarios por personas en planes alimentarios, se hubiera erradicado el flagelo del hambre en nuestra bendita nación por el lapso de 20 años, logrando el derecho humano indispensable de hambre cero por dos décadas.

Por supuesto se privilegió a un puñado de grandes inversores que aun perdiendo estas últimas elecciones se retirarán ganando fortunas incalculables y los supuestos ganadores del último 29 de octubre, los sectores más postergados, no solamente habrán perdido aquellos dólares, sino que tendrán que afrontar deudas impagables.

Como alguna vez dijo un gran humorista argentino “si todo esto no fuera tan trágico, sería una joda bárbara”. ♣♣♣

#PA.

Domingo 3 de noviembre de 2019.
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