Suspiros y miradas perdidas

Suspiros y miradas perdidas

Por Quique Pérez

Nada es verdad o mentira, todo es según el cristal con que se mire, reza un antiguo refrán. Mi prisma con que observé los estados de ánimo en la capital de nuestro país y su provincia más importante fueron durante la época del Covid lo que me reflejaban los medios de comunicación. De lo que veo creo un cincuenta por ciento y de lo que me cuentan la mitad de la mitad, pero en estos tiempos de encierro en la provincia de Misiones con su excelente manejo pandémico no fue posible visitar la gran ciudad para medir los humores de nuestros compatriotas citadinos, quedando a merced de los comerciantes informadores.

Enorme fue mi sorpresa al llegar a la zona del AMBA y encontrar una realidad absolutamente distinta a la que me habían relatado los comunicadores de turno. Pensé encontrar una sociedad enojada y dividida por una grieta, pero solamente encontré ciudadanos tristemente resignados a una paupérrima realidad. Con la excepción de un minúsculo grupo de radicalizados, el resto de los sufridos Argentos se sienten decepcionados por oficialistas y opositores. A las personas sensatas les disgustó profundamente el manejo político de una desgracia que ya supera las 43.000 muertes, desde la militancia anticuarentena y antivacuna de Cambiemos hasta la instalación de temas urticantes, que dividen a la sociedad por parte de la alianza gobernante.

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Todo este bombardeo mediático de ambos bandos consiguió el efecto de acercar posturas en la gente común, que suele ser la mejor gente, obligándolas a dejar de lado rencores para dejar paso a una tristeza profunda que uno descubre a través de los ojos vidriosos que solo genera la profunda desesperanza. Ni la ansiada llegada de la vacuna levanto los ánimos, quizás no ayudo la épica impuesta por el Frente de Todos a la llegada del avión con el preciado cargamento que avivó las críticas de periodistas que festejaron hasta las lágrimas la partida de un vuelo con unas cajas de limones exportadas a Estados Unidos con la presencia emocionada de Mauricio Macri y su gabinete. Con todo respeto por los limones, me parece que la solución para la peor peste de los últimos 100 años es significativamente más importante.

En las antiguas guerras los bandos en disputa pactaban luego de las batallas para velar con honores a los soldados caídos, sencillo respeto al dolor que produce la muerte. Miles de años después, nuestros mediocres políticos no fueron capaces de consensuar una tregua para ayudarnos a sobrellevar esta pandemia que afectó la vida y el futuro de decenas de miles de argentinos. No conozco los motivos reales pero este irracional comportamiento de nuestros dirigentes seguramente influyo en la sensación de desprotección y orfandad que hoy domina a nuestro pueblo.

Volví a Buenos Aires esperando encontrar gritos amenazantes, miradas de odio y fanatismos exacerbados. Para mi profundo pesar, encontré una sociedad profundamente desanimada en la que solo se observan SUSPIROS PROFUNDOS Y MIRADAS PERDIDAS. ♣♣♣

#PA.