Paranoiqueando

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Por Quique Pérez

Por definición un paranoico es una persona con un patrón de desconfianza hacia los demás en forma prolongada y en algunos aspectos de la política argenta me considero un enfermo perdido. Gran parte de la culpa la tiene mi amado abuelo Enrique, que en su biblioteca atesoraba una enciclopedia completa de la Segunda Guerra Mundial. En el último de sus tomos describía la Conferencia de Yalta, reunión cumbre donde los vencedores repartirían los territorios de la postguerra, en dicha cumbre le atribuían al premier británico Winston Churchill intenciones de debilitar y corromper a la Argentina para poder dividirla. Es estrictamente cierto que tales dichos no quedaron escritos en el balance de la reunión, pero en mi mente infantil desató una paranoia de destrucción nacional que mantengo hasta el presente.

No podemos dejar de ser realistas y reconocer que a lo largo de la historia de la humanidad las naciones sufren cambios drásticos en su estructura y eventualmente desaparecen dando nacimiento a nuevas estructuras. Nuestro país no será la excepción, pero espero no tener que verlo con mis propios ojos. En las últimas décadas vimos desaparecer potencias como la Unión Soviética y Yugoslavia para dar nacimiento a decenas de nuevos países. El mismo proceso sufrió a la fuerza el mundo, a la vez comprensible para que a los intereses internacionales sea mucho más manejable varios países chiquitos que una nación grande, si fuera por ellos América del Sur tendría que tener una estructura política similar a Centroamérica con infinidad de pequeñas naciones. Es nuestra lucha permanente no permitir que aquellas ideas separatistas se conviertan en realidad.

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Como cualquier alteración mental mi paranoia tiene picos, la última dictadura militar y la Guerra de Malvinas fue uno de los más agudos. Supuse que las potencias triunfadoras exigirían un desguace nacional, pero fue solo un producto de mi afiebrada mente. La década Menemista con su abultada deuda desencadenó en la crisis del 2001 y muchos especialistas sostienen que estuvimos al borde de la disolución como país, siendo tiempos donde mi paranoia alcanzó picos máximos. Luego llegaron años de paz, América Latina se consolidaba y los peligros se alejaban, hasta creímos que podríamos consolidar los sueños de San Martin y Bolívar de una patria grande.

Lo bueno dura poco y con la llegada de Mauricio Macri al poder recrudeció mi dolencia. En el año 2017 por decreto se autorizó a tomar deuda garantizándola con recursos naturales, al poco tiempo el Fondo Monetario Internacional desembolsó el mayor crédito de su historia para nuestro hiper endeudado país. Para la mayoría de los economistas nuestros compromisos son impagables y uno sabe que le pasa a los que no pueden abonar sus deudas, tarde o temprano exigen sus garantías.

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Transcurriendo una pandemia demoledora, el gobierno nacional está negociando sus deudas con el objetivo de ganar tiempo para generar las riquezas que permitan cumplir con nuestros compromisos. La tarea es titánica en una Argentina devastada por años de recesión, pero el anterior oficialismo y hoy oposición no para de poner piedras en el tortuoso camino del “tío Alberto”.

Jamás sabremos las intenciones que nos llevaron al brutal endeudamiento. Es probable que sencillamente fuera fugar miles de millones de dólares a paraísos fiscales, pero en mi enfermedad paranoica tiendo a creer que fue una estrategia para destruirnos. Poco ayuda a mi cuadro clínico las declaraciones públicas del ex gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, alentando la separación de su provincia del territorio patrio, con la sola excusa de la demora en  construir una represa que perjudicaría a poblaciones hermanas. Lo realmente preocupante es el cargo que ocupa dicho dirigente, presidente de la Unión Cívica Radical, no solo el partido más antiguo de nuestro país, sino que fue la fuerza política que le dio territorialidad al proyecto de Cambiemos.

Es probable que solo haya sido otra de las bravuconadas que nos tiene acostumbrados “Don Alfredo”, como las acusaciones de crimen político a integrantes del gobierno por el asesinato de Fabián Gutiérrez, ex secretario de Cristina, cuando las pruebas inducen a un delito extorsivo pasional. Pero mi enfermedad paranoica me induce a pensar en un plan de desmembramiento de nuestro territorio ¿Cuánto tardaran otras provincias opositoras en exigir la independencia de una Argentina endeudada y quebrada? Urgente tengo que acudir a mi psiquiatra para que me vuelva a medicar.

En todos los países existen movimientos separatistas o dirigentes que defienden intereses foráneos, pero para eso se crearon los servicios de inteligencia, protegiéndonos de amenazas externas. En la Argentina se dedican a la trascendental tarea de perseguir dirigentes propios y ajenos, intentando averiguar el color de la ropa interior de les amantes de propios y opositores.

Lo más doloroso para mi corazón Radical es que la historia relacionara al centenario partido con personajes entreguistas como Cornejo, mancillando la memoria y el honor de próceres nacionales democráticos como Alfonsín, Illia, Yrigoyen, Aristóbulo del Valle y su fundador Leandro N Alem.  ♣♣♣

#PA.

DOMINGO 12 DE JULIO DE 2020.
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