Menos tu vientre

Menos tu vientre

Por Quique Pérez

Detrás de la montaña de hojarasca con la que pretenden esconder los efectos de la pandemia existen historias de gente común, por lejos la mejor gente, personas reales que sufren pérdidas irreparables y viven calvarios bíblicos sin que la opinión pública se entere.

Marchas anti cuarentena fomentadas por la oposición, innumerables conferencias de prensa auto alabándose por el maneja de la peste, millonarios relatando las penurias de no poder viajar libremente por el mundo, decenas de personajes de nuestra farándula comentando sus miserables experiencias con el COVID , entre otras nimiedades, infectan nuestras cabezas impidiendo visualizar las miles de historias trágicas del ciudadano de a pie en el peor de los escenarios, el final de vidas humanas  con sus futuros y  sueños, que ya en nuestro país superan largamente las 50.000.

Entre las miles de vivencias trágicas que nos trajo la pandemia la que me afecto más profundamente fue la de una veinteañera embarazada que contrae el virus, todos los sueños que suelen acompañar las nueve lunas de espera de repente se convierten en pesadilla, su estado de salud se complica y sus pulmones ya complicados por un asma preexistente se colapsan, en un último intento los médicos logran salvar al bebe pero irremediablemente la vida de nuestra heroína se apaga y junto con ella la ilusión de seguir escribiendo un futuro en este viaje que todos transitamos, dejando la esperanza de una nueva vida e historia con la cual podrá trascender a la muerte. Quizás un final esperanzador dentro de una historia desgarradora.

Mi humilde homenaje a todas las victimas anónimas del COVID que nunca serán noticias ni serán reflejadas por los grandes medios pero que cada una de ellas marca el final inesperado de este pequeño viaje que llamamos vida, que siempre comienza en una panza femenina y terina en un cajón.

En este mundo tenebroso y preocupante que nos trajo el virus, donde las palabras destempladas de los dirigentes y medios que deberían tranquilizarnos solo nos transmiten miedo y oscuridad se me antoja dedicarle a esa madre heroica aquellos versos maravillosos de Miguel Hernández.

                                                              Menos tu vientre
                                                              Todo es confuso
                                                              Menos tu vientre
                                                                Todo inseguro
                                                                Todo postrero
                                                              Polvo sin mundo
                                                              Menos tu vientre
                                                               Todo es oscuro
                                                              Menos tu vientre
                                                              Claro y profundo  

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#PA.