La maldición del plátano y el litio

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Por Quique Pérez

El colombiano Gabriel García Márquez, premio Nobel de literatura en 1982, uno de los más grandes escritores del Siglo XX en todas las lenguas, cuya obra más famosa y laureada en el mundo entero fue Cien años de soledad, aunque de manera “irracional” mi preferida es El amor en los tiempos de cólera, lo que demuestra a las claras que el buen gusto literario es otro de los talentos que no poseo. En Cien años de soledad se describe el nacimiento, el desarrollo y la destrucción de Macondo, un pueblo fundado por la familia Buendía. En lo que se puede esperar de un relato de realismo mágico los sucesos transcurrían con normalidad y el pequeño poblado crecía de manera lenta pero paulatinamente. Un día arribaron a la comarca un inglés llamado Brown y su socio Herbert para instalar plantaciones de plátanos, fruta que habían descubierto en viajes anteriores. Los habitantes consideraron que este nuevo cultivo traería una prosperidad inusitada para sus familias y que haría que ciudad fuese líder en la región. La historia termina trágicamente con tres  mil muertos no reconocidos luego de una huelga y el comienzo del final de la prospera Macondo.

En la historia de la humanidad las grandes riquezas naturales terminaron siendo tragedias para los pueblos que la poseyeron, desde los diamantes y el cacao en África a la ruta de las sedas en Asia y en los últimos tiempos los grandes yacimientos petroleros del mundo árabe, el único “beneficio” que les trajo a estas naciones fueron guerras y matanzas interminables fomentadas por las potencias dominantes.

Nuestra querida América Latina, entre decenas de ejemplos se destaca el genocidio ocurrido en las minas de Potosí para la extracción de plata. En Argentina sufrimos la devastación de nuestra selva chaqueña, y el sometimiento a la esclavitud en el “quebrachal” exportando nuestras maderas para fabricar durmientes ferroviarios que abastecieron la revolución industrial europea, no dejando en el país ningún beneficio, pero si miseria, dolor y muerte.

Probablemente, la única excepción a esta regla de saqueos sean las riquezas petrolíferas que abundan en el norte europeo y que por lo contrario al resto del mundo no solo la explotan los países escandinavos, sino que reparten sus beneficios entre toda la población logrando en esta zona la mayor calidad de vida en toda la historia de la humanidad.

Hoy Bolivia, Chile y Argentina comparten lo que para los científicos va a ser la principal fuente de energía no contaminante del Siglo XXI, probablemente el desarrollo de este mineral vaya a ser lo que salve al planeta de una destrucción casi segura por el efecto invernadero. Ojalá no corramos la suerte de otras regiones con incalculables reservas naturales a las cuales semejante bendición natural terminaron llevándolas a un final muy parecido a la ciudad imaginada y plasmada por el genial Gabo.

Hace un par de meses se reunieron en Jujuy, específicamente en Pumamarca, Ivanka Trump, hija del presidente de Estados Unidos, líderes golpistas que actualmente ejercen el poder en Bolivia, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales y un gran sequito de funcionarios de los tres países. Lo curioso de la reunión fue el lugar elegido para la misma, a un par de kilómetro de la ruta Nacional 9 nace la ruta provincial número 52 que se dirige hacia las salinas grandes y a su vez comunica con el resto de los salares chilenos y bolivianos abarcando casi la totalidad de este verdadero tesoro económico y natural del cual se extrae el litio.

Es casi seguro que los visitantes se hayan reunido en Punmamarca por la belleza inconmensurable de la quebrada de Humahuaca y el mundialmente conocido Cerro de los Siete Colores, y sería muy mal pensado de mi parte presuponer que aquella fantástica y cosmopolita reunión haya tenido algo que ver con el golpe en Bolivia y que como aquellos plátanos de Macondo terminen siendo para la región: la maldición del litio.  ♣♣♣

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