La generación del tenedor

La generación del tenedor

Por Quique Pérez

En mi humilde opinión, la decadencia argentina comenzó en los años ‘70, antes había problemas difíciles de solucionar, pero la pobreza y desindustrialización del país, con la falta de trabajo que nos afectó comenzó con la última dictadura militar. Entre todas las generaciones que convivimos en este medio siglo y piquito, sin duda la más perjudicada fue la de los nacidos en los años sesenta. A la fecha, esos sufridos compatriotas oscilan entre las cinco y seis décadas de vida signada por tragedias constantes de nuestra irracional nación.

Por culpa del COVID hace más de un año que están prohibidas las reuniones nocturnas, acontecimiento que trauma a los adolescentes obligándolos a recurrir a fiestas clandestinas, los integrantes de aquella generación debían respetar un toque de queda que ni siquiera permitía la reunión en las esquinas. Las penas no eran actas de infracción con multas monetarias, el castigo era días de prisión soportando todo tipo de vejaciones y el seguro corte de pelo al ras por que los militares relacionaban el pelo largo con el comunismo, si Jesús bajaba a la tierra en Argentina en esa época, con seguridad lo hubieran afeitado y rapado al grito de comunista.

En plena adolescencia y principio de la juventud esta gente no pudo leer libros supuestamente peligrosos, ni escuchar música, ni ver obras de teatro, entre otras desgracias que sobrellevó en una cuarentena intelectual de ocho años esta desdichada generación.

Sobre el final de este gobierno de facto, los nacidos en 1962 fueron los escogidos para dejar la vida en aquella ridícula guerra que los soberbios militares llevaron adelante para cerrar el periodo oscuro de nuestra historia, en el cual los más perjudicados fueron quienes nacieron en los ‘60.

Cuando intentaban formar una familia y criar a sus hijos en un Estado de Bienestar, llegó el menemismo con sus leyes de flexibilidad que puso fin para siempre al pleno empleo, los sesentistas perdieron trabajos, familias y dignidad. Esa fue la primera de las generaciones que vieron frustradas sus vidas a favor de los mercados y la deuda, luego de la llegada de Perón a su primera presidencia.

Hiperinflaciones, confiscación de ahorros, incremento de la desigualdad, pobreza, miseria, hambre, atentados terroristas, millones de noticias falsas, privatizaciones, entre otras muchas fatalidades soportaron nuestros héroes sesentistas durante su existencia y cuando parecía que ya nada peor podía pasar asumió el gobierno de Macri, con la amenaza luego verificada del retorno a las políticas neoliberales y el FMI.

La mayoría de nuestras desgracias nacieron de gobiernos perversos o débiles, los miles de fallecidos en esta segunda ola son atribuibles en un alto porcentaje a la perversión de la oposición que obligó a un gobierno débil a abrir las fronteras a un innecesario turismo externo que nos trajo nuevas cepas inmensamente agresivas que hoy causan estragos entre los cincuentenarios.

Para colmar el vaso de la desgracia irrumpió la pandemia, el primer año tuvieron que encerrarse con riesgo de perder el trabajo los que aun y pese a Mauri lo conservaban, sin ningún tipo de jubilación que los cubra. En este segundo año de COVID, con los adultos mayores vacunados quedan expuestos estos cincuentenarios a los que el virus ataca, sin poder aislarse como hicieron nuestros adultos mayores. Las últimas estadísticas detallan que, en una segunda ola con muchísimos más muertos, la mayor cantidad de víctimas son los que nacieron en los sesenta, que ya tienen una edad avanzada, pero no les alcanza para acogerse a la jubilación que les permitiría cumplir una estricta cuarentena que los proteja del virus.

Soy testigo y protagonista de la mala fortuna que persigue a este grupo de compatriotas, vine al mundo en 1963 y sufrí todos los acontecimientos que nos torturaron todos estos años. Unos nacen con estrella y otros nacen estrelladlos. Nosotros pertenecemos a una generación, que si compramos una fábrica de sombreros los chicos nacen sin cabeza, o indefectiblemente el día que llueva sopa vamos a estar con un tenedor.  

Hoy 2 de mayo cumplo 58 años y quiero agradecer a los que me apuntalaron en los peores momentos y disfrutaron conmigo las alegrías de la vida. Gracias Fernando por la oportunidad de poder comunicarme con ustedes a través de tus medios. Gracias Mary por el amor y la paciencia, Gracias Rosana por la hermosa familia que compartimos. Gracias Catri, Cory y Yune por ser los mejores hijos y perdón por todos los errores que cometí con ustedes. Gracias Romina y Leandro por ser parte fundamental de nuestras vidas. Gracias Galo Cuyi, India Y Kimey por devolverme las ganas de vivir y compartir el amor más puro que representa ser abuelo. Gracias Enrique y Josefa por ser mis padres sustitutos en mi infancia. Gracias a mis tíos y abuelos paternos por ayudarlos y quererme. Gracias a mis queridos primos que se convirtieron en mis mejores amigos. Para finalizar gracias Lidia, te fuiste muy pronto, pero quedó todo tu amor que hoy se convirtió gracias a tu sacrificio en una enorme familia repleta de defectos, pero con infinito amor. ♣♣♣

#PA.