La Argentina apócrifa

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Por Quique Pérez

Algo no autentico o que no pertenece a la persona que se le atribuye es considerado por la Real Academia Española como apócrifo. Nuestro país, desde su nacimiento se ha caracterizado por su alto porcentaje de este tipo de acontecimientos. No tengo conocimiento de alguno más escandaloso que la supuesta autobiografía escrita por Don José de San Martin desde su exilio en la cual reconocía su corrupción y su traición a la patria, para dar más veracidad a la confesión esta estaba rubricada por la firma del General. La historia y la realidad descubrieron que ese engaño fue pergeñado por Rivadavia y escrito por Alvear, enemigos acérrimos no solamente del padre de la patria, sino también de otros héroes de la independencia como Belgrano y Güemes.

Los que crean que la posverdad es un invento moderno lamento comunicarles que existe desde el inicio de la humanidad, mentir y mentir que seguramente algo quedara, nuestro Santo de la Espada había huido del país con la amenaza de un fusilamiento, pero su fama en los sectores populares crecía exponencialmente y a los poderosos de la época se les ocurrió la brillante idea de dar a conocer una confesión escandalosamente oscura de la vida y obra del prócer, siendo Carlos María de Alvear quien la escribiría de forma apócrifa. Es imposible mentir eternamente y hoy Don José es nuestro principal prócer, tragándose el olvido al embaucador que ni le quedo su nombre a una de las principales avenidas que cruzan la unitaria CABA, el mismo paradójica y justicieramente fue cambiado por Libertador General San Martin, manteniéndose hasta nuestros días.

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Los tiempos cambiaron y con ellos la comunicación con la multiplicación de canales informáticos aquel viejo método de falsear la realidad se trasladó a las radios, luego a la Televisión y ahora a las redes sociales, pero la costumbre Argenta de hacer circular textos apócrifos se acrecienta, medios hegemónicos que desde su disfraz de independientes comunican proclamas dictadas por sus patrones, economistas liberales que pululan por las pantallas pontificando desde su sabiduría académica cuando en realidad transmiten lo que le escriben desde los fondos de inversión que le abonan suculentos salarios, defensores de la Constitución Nacional que se horrorizan ante imaginarias amenazas antirrepublicanas pero que ignoran el incumplimiento del estado ante la violación de leyes como la que garantiza la vivienda digna a los habitantes de nuestro suelo.

La situación nacional es extremadamente preocupante, el COVID-19 hace estragos en nuestra economía y el sistema sanitario. Alguna vez Albert Camus escribió: “Lo peor de las pestes no es que mata los cuerpos, sino que desnuda a las almas y ese espectáculo suele ser horroroso”, como lo son los pensamientos de algunos políticos y comunicadores, incentivando el malestar de la población a través de una grieta infame. Aunque es justo reconocer que no es su obra intelectual y que algunos de los reclamos son absolutamente entendibles. La Policía Bonaerense, los grupos anticuarentena, los diputados que se niegan a trabajar, los sectores que se oponen a la reforma judicial, los comunicadores que agitan fantasmas inexistentes, son sencillamente capítulos de un gran y perverso libro apócrifo escrito por intereses geopolíticos y económicos foráneos para herir de muerte a la Argentinidad.  ♣♣♣

#PA.

Domingo 13 de septiembre de 2020.
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