Expertos en cornisas

Expertos en cornisas

Por Quique Pérez

El desarrollo urbanístico de las grandes ciudades modernas marca a las claras el lugar por donde deben trasladarse los peatones, para los hombres de a pie quedaron reservadas las veredas y los cruces de avenidas deben hacerse por las líneas blancas ubicadas en las bocacalles. Resultaría irracional e imprudente transitar por las cornisas de los edificios y cruzar la acera por los cables de las esquinas.

Por algún extraño embrujo los argentinos nos empeñamos en caminar por la cornisa, es probable que sea producto de la preferencia casi paternal que nos dispensa Dios por encima de otros pueblos. Con la finalidad de apurar el traslado evitamos bajar a la calle y esperar los semáforos, eligiendo siempre trasladarnos por las peligrosas alturas.

Ejemplos sobran y acá les comento algunos pocos. Desafiamos los abismos al expulsar a nuestros héroes de la independencia, condenándolos a morir en la miseria. Cruzamos cuerdas flojas cuando nos trenzamos en una guerra interna atroz. Cuando no nos agradaban los gobiernos electos fomentábamos golpes de estado. Para no caminar por la vereda del ahorro y la inversión, optamos por mecanismos de endeudamiento y fuga, sin medir el peligro que estas recetas liberales esconden. Siempre en el aire, corriendo riesgos innecesarios, supuestamente protegidos por nuestra viveza criolla.

Era absolutamente imposible encarar la problemática del COVID de una manera distinta a la que nos manejamos los últimos dos siglos, en un inicio de la pandemia caminamos por la cuerda floja del encierro total, sin bajar al difícil pavimento de testeos, aperturas y cierres con la que enfrentaron la peste los países que mejores índices sanitarios consiguieron. Ahora que viene una terrible segunda ola con nuevas cepas, nos empeñamos en caminar por la cornisa del “siga siga”, impedir los cierres todo lo que se pueda hasta que inevitablemente estalle todo.

La vergonzante oposición también camina por el abismo, inventando noticias falsas de la eficacia de las vacunas, fomentando cualquier tipo de manifestaciones propaladoras del virus, intentando empujar al gobierno a una destructiva caída libre, era imposible solicitarles el apoyo para morigerar los efectos de la catástrofe mientras dure, para luego dedicarse a la miserable política partidaria.

Los medios también escogieron la cornisa de la mentira en lugar del trabajoso esfuerzo de informarse e informar con algo que llaman verdad, cosa que estos operadores que pomposa y engañosamente se auto titulan periodistas, desconocen profundamente.

A los argentos nos fascina caminar por la cuerda floja, somos expertos en cornisas, probablemente es una forma de trasladarse infinitamente más veloz pero el problema es nuestra falta de equilibrio, para no decir que somos una sociedad desequilibrada e indefectiblemente siempre terminamos cayéndonos y lastimándonos. ♣♣♣

#PA.